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Banalización del conocimiento en el mundo postmoderno
CASANOVA, Yelitza
Universidad Nacional Experimental “Rafael María Baralt”
Yelitza.casanova@hotmail.com
El mundo actual, es una frase que quedó es desuso para darle paso a
frases tan llamativas como el tercer milenio, la era de la globalización, la
sociedad del conocimiento o la postmodernidad. Es por ello que en las dos
últimas décadas, la variedad de discursos conocidos como postmodernistas,
han ejercido una fuerte inuencia en la vida intelectual que se desarrolla
en las universidades, sujetas a suposiciones que colocan en tela de juicio al
discurso del postmodernismo. En tanto que señala las cambiantes congu-
raciones del poder, conocimiento, espacio y tiempo, que caracterizan a un
mundo que es paradójicamente global y diferenciado, cuya cultura actual
está delimitada por lo supercial, lo práctico, el abandono de grandes ideo-
logías y la pérdida de la capacidad de proyecto.
En lo expuesto existen sucientes elementos para sostener que en este
siglo XXI, emergen indicadores de discontinuidad, ruptura y diferencia, en
el que se hace más difícil denir no solamente las diferencias culturales,
sino también determinar signicados y conocimientos mediante los relatos
ingeniosos de “Grandes Pensadores”, cuyo riesgo nal seria caer en una
gran simplicación, donde la búsqueda del saber como actividad lantrópi-
ca es desechada por considerar sólo lo práctico y utilitario; llevando como
título la “Banalización del conocimiento”. Se hace esta declaración porque
muy a menudo hay quienes dicen:
“Mejor no hablemos de eso” “Sólo me interesa leer el primer capítulo de
ese libro” “Voy a chatear en la internet”
Perspectivas. Revista de historia,
geografía, arte y cultura.
Año 1 N° 1/ Enero-Abril 2013, pp. 167-182
Universidad Nacional Experimental
Rafael María Baralt
ISSN: 2343-6271
Recibido: Abril 2012 Aceptado Abril de 2012
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Lo expresado conduce a pensar que actualmente, impera un mundo glo-
bal, donde existe la presencia de técnicas informáticas, que simplemente se
dedican al procesamiento de la información y en la cual el sujeto sencilla-
mente le interesa la condición de estar informado, la totalidad de lo aparente
o saber de todo un poco, cuando lo verdaderamente importante es profundi-
zar los conocimientos de ese todo.
En ese sentido se acepta lo planteado por Azuaje (2007), quien señala
que el mundo globalizado, a través del cable universal se puede cuestionar
la sobrevaloración de los datos que equivalen a una especie de superexalta-
ción de lo observable a expensas de las ideas, y cuya información adquiere
poder gracias a los mecanismos de difusión. la industria publicitaria y la
cultura comercial, sin embargo no se puede olvidar que la esencia es la
búsqueda de la verdad, esencia de toda ciencia, por lo que la solución a esta
problemática estaría dirigida a poner más énfasis en el para qué? antes de
entrar en el cómo? pues es importante buscar una tecnología no para lo que
es, sino para determinar lo que debe y puede ser.
Los contemporáneos, experimentan una sensación de vértigo al verse
ante el dilema de la llamada “Globalización”, cuyas manifestaciones van en
búsqueda de raíces, referencias y pertenencias; es decir de legados cultura-
les, en cuyo caso es responsabilidad de la escuela como institución moder-
na, pero que sin embargo habría que reexionar sobre este planteamiento
¿Qué hacer con ella en la llamada época posmoderna? ¿Responde acaso a
una condición histórico – cultural denida?
Ante tales cuestionamientos, se debe puntualizar que la escolaridad ha
venido sufriendo un proceso de desplazamiento del saber académico del
aula al acontecimiento como correlato del agotamiento de la práctica edu-
cativa de la modernidad, cuya Educación estaba dirigida a sopesar sólo si-
tuaciones de certidumbre; por ello, la educación posmoderna como lo esta-
blece Mora (1997) no es un punto de llegada sino una etapa de transición.
Razón por la cual le corresponde a ésta la misión de permitir a todos sin
excepción hacer fructicar todos sus talentos y todas sus capacidades de
creación, lo que implica que cada uno pueda responsabilizarse de sí mismo
y realizar su proyecto personal; esta nalidad va dirigida a la búsqueda de
un mundo más vivible y mas justo.
Según esta perspectiva, todo se ordena ya se trate de las exigencias de
las ciencias y la técnica, del conocimiento de si mismo o de su ambiente y
de la creación de capacidades que permitan a cada uno actuar como persona
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protagonista de su propio acontecer cotidiano. Por consiguiente se estima
reconocer la realidad en que se vive, la cual delimita una tensión entre el
extraordinario desarrollo de los conocimientos y las capacidades de asimi-
lación del ser humano. En consecuencia se hace necesario estar consciente
que es el propio individuo, en su que hacer, a veces confuso e incierto, que
va congurando la memoria del siglo XXI.
Se debe asistir a todos estos cambios profundos y acelerados como son
por ejemplo la nueva sociedad de la comunicación y las nuevas perspectivas
socioculturales, desde una óptica que considere el pensamiento complejo,
siempre que se relacione un concepto con otros conocimientos u otras ex-
periencias, se haga imaginación y se sienta su utilidad, en esa medida se
aprenderá y se podrá crear. Si ello ocurre el algebra será la bendición porque
ayudaría a resolver problemas reales y no abstractos, la historia proporcio-
naría una fórmula para comprender la existencia en el presente a través del
pasado y el futuro, la geografía para entender que la tierra es un ser viviente
y así en lo sucesivo, las mentes se abrirán a un espacio innito de posibili-
dades para tener éxito.
Esto signica que hoy día se requiere de una acción dialógica que inte-
gre lo antagónico, lo competitivo y lo complementario; vale decir, erradicar
la concepción mercantilista que la época postmoderna le ha adjudicado al
conocimiento, propiciando una especie de bondad antropológica – pedagó-
gica para la construcción de conocimientos basados en la propia identidad
terrenal .
Por su parte Pérez (1997) expresa que para generarse un verdadero co-
nocimiento, debe pasar por tres etapas: la de captación del estimulo exterior,
la formación de la imagen perceptiva y el reconocimiento del contenido
(conciencia). Así, si se considera tal planteamiento signica que es necesa-
rio enseñar a pensar, permitiendo que los estudiantes relacionen, conecten,
construyan conceptos y resuelvan problemas para que la inteligencia se for-
talezca.
Hoy, el conocimiento lo ofrecen prefabricado, aunque no hay dudas, que
el presente proceso de transculturización, esta aniquilando todas las mani-
festaciones culturales, regionales y locales, pues cuyo frágil conocimiento
de lo propio facilita la denominación de lo foráneo. Esto signica que se
nos domina mas por la ignorancia de lo propio que por el poder de los otros,
como lo decía el libertador Simón Bolívar.
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En otras palabras, el secreto de la durabilidad de las grandes civilizacio-
nes está, precisamente, en la preservación de sus legados culturales. Así,
todo lo que hemos sido, somos y seremos, tiene una impronta cultura, cuya
práctica humana está sujeta a una necesidad de plantear y replantear un con-
junto de conocimientos, generados de una situación de carácter dialéctica.
Atendiendo a estas consideraciones cabe destacar que desde Kuhn, los
avances que supuestamente se daban en la ciencia no se producían por una
acumulación de conocimientos sino a partir de un cambio en el punto de
vista, y que algunos autores lo denominan paradigmas; esto es una intuición
que modicaba las imágenes del saber y los hacía extenderse en otra direc-
ción. Pensar en que el saber o la verdad sobre el mundo, no era más que un
cambio en la perspectiva de lo que hasta ese momento era visto. Muy cerca
esta la critica de Feyerabend y su contra hacia el método que descalicaba
por completo la creencia de que el conocimiento se habría de obtener a par-
tir de un juego determinado de procedimientos de investigación.
De acuerdo con lo expresado, existe una antigua tradición que concibe el
“conocimiento”, como algo relacionado a la acción entre un sujeto y un ob-
jeto circunscrito a una época histórico-social en un binomio mente-mundo;
por lo cual existe tendencia a aceptar que todo conocimiento se genera a
partir de un proceso que se inicia en los sentidos, donde la sensación actúa
en forma activa, en la cual los órganos sensitivos son parte integral del yo
(sujeto cognoscente), que entra en contacto con un no yo (objeto conocido),
generando así un impulso nervioso, que es causa de la imagen perceptiva. A
esto se suma claro está las palabras, el discurso y el mundo: y que gracias a
las interrelaciones sociales como vehiculadas por estos juegos de palabras,
obtiene una serie de signicados en consonancia con los aconteceres, actos
o fronteras que se dan en ese ámbito espacial (mundo), así como el que es
visible en él.
En consecuencia, la postura epistemológica del presente artículo está
sujeta a que las ciencias humanas no comienzan con “mediciones”, sino con
grandes ideas y que el progreso cientíco no consiste en el excesivo meto-
dologicismo, que busca sólo la acumulación de hechos, eventos o aconteci-
mientos, sino en ideas insurgentes, que serán sometidas a una aguda critica.
En realidad, dicha posición está inclinada a aprehender el fenómeno,
buscando comprender los procesos de su transformación, sus contradiccio-
nes y potencialidades de cambio, debido a que la historia no es estática,
sino cambiante. Por ello se llega a considerar que todo conocimiento crí-
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tico del mundo y de su dinámica transformadora debe propiciar acciones
emancipadoras, donde el hombre como sujeto activo de la transformación
de los fenómenos, dada su interrelación dialéctica desde el punto de vista
cognoscitivo, cuestione críticamente los determinantes sociales históricos
estructurados previamente en la medida en que revelan sus similitudes y
contradicciones, sobre todo porque se vive en un mundo globalizado, que
promueve la imposición de pautas culturales heterogéneas en todo el plane-
ta producto de la revolución de las comunicaciones y el endiosamiento del
consumo de productos. Se produce, en consecuencia, el desmoronamiento
de las fronteras, que conducen a la perdida de una identidad nacional de va-
lores culturales y sociales y donde la verdad es lo que se vende, sin ningún
tipo de fundamento cientíco.
Volviendo la mirada a lo expuesto, se puede decir que desde comienzos
del siglo anterior venían haciéndose formulaciones que luego constituyeron
hitos importantes en el desarrollo de la ciencia como por ejemplo: la teoría
de la relatividad de Einstein, la teoría cuántica de Planck, y la teoría general
de los sistemas de Bertalanfy. Sin embargo, en esta sociedad postmoder-
na el saber es visto en un sentido funcional, no como volar en sí mismo,
como la reejan los descubrimientos mencionados; sino que se opera en un
sentido utilitario, pues la postmodernidad no cree desde el punto de vista
analógico en baúles del saber, simplemente porque estos cambian de esta-
tutos al cambiar las condiciones sociales que los sustentan. De allí que se
fundamenten especícamente en la comunidad o como arma Lyotard en
los lenguajes (cibernético, informática, lenguajes máquina).
Forzosamente, esta trasformación del papel del saber en la construcción
del conocimiento afecta considerablemente el concepto de cultura, por lo
que se puede decir que la cultura institucional no se fundamente explícita-
mente en la ciencia ni por tanto en el propio conocimiento, sino a través de
la mediación simbólica entre los seres humanos en diferentes contextos que
dan sentido y signicado a sus propias acciones sociales y que van congu-
rando su propia realidad social.
Hasta ahora, se ha planteado la realidad que envuelve la época post-
moderna; así como los diversos indicadores que afectan notablemente la
concepción del saber académico del aula, trastocado por un nuevo orden
que privilegia el radicalismo utilitarista de la propia información. El con-
formarse con lo aparente y darle prioridad a nuevas forma de culturas nunca
codicadas como son: la moda, la imagen y la publicidad; consideradas
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éstas simplemente para vivir y no para reexionar. De acuerdo con este se-
ñalamiento vale la pena preguntarse ¿Qué hacer entonces? ¿Bajar la cabeza
con abatimiento, producto de un amilanamiento intelectual al asumir los
criterios postmodernistas? ¿Buscar la fortaleza de la razón, para darle al
hombre el destino que se merece?
Para dar respuesta a lo planteado, se considera que una posible solu-
ción sería integrar sinérgicamente los métodos, técnicas y procedimientos
de enseñanza-aprendizaje, cuyo reto de las instituciones educativas estaría
orientado a reorientar lo académico, con lo cotidiano. De modo tal, que
se reconstruya un sujeto critico y reexivo y preparado para vivir en un
mundo de incertidumbre y desafíos; donde el docente se preocupe más por
el n o para qué? educa; es decir por el plano teleológico de la educación,
que por la cantidad de contenidos culturales presentes en las currícula de los
centros educativos.
Con esto no se está descalicando la escuela tradicional presente en la
época moderna, así como tampoco un cambio social de espaldas a la cien-
cia; sino un salto a una dimensión provisional en otro tiempo obstaculizado
por los intereses particulares del ser humano. Razón por la cual los valores
especícos de la modernidad como la racionalidad, el orden, el discurso y la
dedicación, no pueden ser suprimidos, sino reinsertados en la nueva era, con
otros valores como la imaginación, sensibilidad, emotividad y humanidad.
Se evidencia, desde esta perspectiva, la necesidad de equilibrio entre las
tendencias racionales y emocionales del hombre en sus diversas dimen-
siones: física, espiritual y mental. En ello contribuiría muy ecazmente la
coincidencia entre el lósofo hermenéutico (Gadamer) y el pionero de la
nueva era (Capra). Claro está conjuntamente con la dimensión ética, estéti-
ca, educativa y religiosa de la humanidad.
Se presenta una panorámica que exige hacerle caso a esa cultura en la
que se vive, tenerla en cuenta para ver como se le responde desde el punto
de vista del saber, en la que se incluyan tres elementos fundamentales: un
ser humano creador que interprete y trasforme su realidad, la libertad que
sería el campo de acción de su capacidad creadora y la historia como esce-
nario de ese ciudadano libre sobre el mundo que le rodea.
Desde este punto de vista, la educación deberá planear estrategias para
el aprendizaje dirigidas a la formación de un ser humano integral, un líder
eminentemente transformacional, que maneje una visión pluricultural; de-
bido a que la cultura postmoderna deende la heterogeneidad, la diferencia
y lo diverso frente al criterio de lo homogéneo presente en la modernidad.
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En consecuencia, signica desarrollar métodos, técnicas y procedimien-
tos que conllevan al aprendizaje activo y personal del sujeto que aprende.
Ello se debe a que la mayor parte del contenido de nuestra teoría personal
está constituida por esquemas de conocimientos que ejercen un fuerte con-
trol sobre nuestras percepciones, pensamientos y acciones cotidianas. Para
lograr este n, se debe tomar como fundamento una losofía educacional,
donde los estudiantes construyan sus propios conocimientos en contacto
con la interacción social y sus experiencias previas, porque cada conoci-
miento es personal y único entre todos.
Como complemento al conjunto de ideas expuestas, es conveniente en-
fatizar el hecho de ver al estudiante como constructor activo de conocimien-
tos, puesto que todo aprendizaje humano, es básicamente el resultado de un
proceso de construcción, donde la persona no puede verse ni compararse
con un aparato de corte tecnológico, en tanto los aparatos no perciben ni
piensan, sencillamente han sido diseñados o construidos para procesar in-
formaciones; mientras que para nosotros los seres humanos lo más impor-
tante son las propias construcciones que somos capaces de hacer con ayuda
de nuestro intelecto.
En virtud de lo planteado, es necesario concebir por parte del docente
actual, la construcción de conocimientos, dentro de un proceso interactivo
y constructivo: la comprensión no será la adquisición de constructos, sino
el logro de ellos, producto de las negociaciones e interacción con los otros
sujetos, cosas y consigo mismo. Todo ello permitiría que los estudiantes
generen conocimientos con cierta autonomía, usen su razón, piensen por
cuenta propia, se interroguen y busquen el saber en vez de repetirlo.
Frente a esta consideración, para que cada persona pueda entender la
complejidad creciente de los fenómenos mundiales y dominar el sentimien-
to de incertidumbre que suscita en este tiempo, en primer lugar debe con-
vertirse en un ciudadano de este mundo turbulento y cambiante que está
naciendo ante los ojos de la humanidad. Esto se dice porque se cree rme-
mente en las fuentes originales del conocimiento y que se encuentran en los
libros.
De modo que utilizando un término fenomenológico, se hace necesario
volver a la Eideia o esencia; ir a las cosas mismas, describirlas correcta-
mente y elaborar una interpretación de su sentido, con ayuda de contenidos
cognoscitivos dentro de una unidad estructural semántica. Sólo así se puede
superar el mayor rasgo de locura de las personas que es seguir haciendo lo
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mismo para conseguir cosas distintas. En este mundo de la cosmovisión en
el que se utilizan los medios electrónicos en forma excesiva para procesar
y almacenar información, se rechaza la bondad de los libros que permiten
cuestionar, reinterpretar y crear formas particulares de conocimiento, pues
es válido recordar que la vida está guiada por una realidad que se puede
construir más adelante (postmodernismo), por lo que sucede en el pasado ha
convertido a la humanidad en lo que es hoy en día; un complejo entramado
de relaciones prácticas y utilitarista.
Razón esta para pensar, que las formas de conocimientos se originan en
los márgenes que pueden ser empleados para redenir las realidades com-
plejas, múltiples, heterogéneas, que constituyen dichas relaciones de dife-
rencia, y que favorecen las experiencias de los estudiantes, quienes denen
sus identidades, mediante los códigos elementales de su cultura, siendo el
más importante el lenguaje.
En consecuencia, la responsabilidad de la educación en materia episte-
mológica es un tanto esencial y delicada, por cuanto hoy por hoy se hace
necesario encontrar los fundamentos de la propia cultura, debido al fenó-
meno de la globalización que traspasa las barreras de sus fronteras. Es tam-
bién necesario reforzar la solidaridad y la colectividad social donde se debe
reemplazar los intereses particulares por los valores compartidos.
En este sentido la formación académica debe, por tanto, esforzarse por
hacer al sujeto consciente de sus raíces, a n de que pueda disponer de pun-
tos de referencias que sirvan para ubicarse en este mundo. La búsqueda del
saber sería un excelente camino, pues ésta permite, primeramente, percibir
una realidad determinada y que gracias al proceso investigativo el sujeto
puede llegar a elaborar representaciones mentales y acciones intencionadas
que permiten generar un conocimiento de tipo social, que puede ser perfec-
tamente aplicado a situaciones educativas impostergables.
Con ello no se pretende que el docente tenga que acumular más infor-
mación o aprender más cosas. Por el contrario, debe tratarse en lo posible
que por medio de la búsqueda de ese saber, adquiera menos conocimientos
dispersos y banales con el objeto de que aprenda a aprender, aplicando nue-
vos conocimientos que contribuyan a crear desde el punto de vista ético, la
riqueza intelectual que la sociedad necesita para tener una mejor calidad de
vida y por ende su propio bienestar.
Entre muchas cosas, se ha hablado sobre paradigma, conocimientos,
educación, cultura; pero todos estos aspectos se contextualizan en las pau-
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tas que conforman la atmósfera espiritual del postmodernismo, un mundo
de profundas contradicciones como lo demuestran los cambios tecnológicos
en los últimos años que escaparon a todo pronóstico. Esto es como especie
de una gran aldea, donde el futuro se hace a partir de la comprensión del
pasado con sus categorías históricas-sociales y con el aquí y el ahora. Se
requiere entonces aprender a transitar por lo desconocido y complejo, ha-
ciendo uso claro de la madurez ante lo inesperado.
Por estas razones, el presente artículo, ha tratado de poner las bases para
mostrar la pretendida “Banalización del Conocimiento” que está sujeta a
lo aparente de una serie de constructos y secundada por los medios tecno-
lógicos, que se dedican solamente al procesamiento de información que
cobija a una serie de sujetos, denominados consumidores. Lo anterior pro-
picia la búsqueda de otra salida, como es el mejoramiento continuo hacia la
búsqueda del saber cómo actividad benefactora aprovechando el potencial
intelectual que posee el ser humano, el cual no es ni debe ser comparado
con ningún instrumento o aparato de corte tecnológico, empezando porque
quien lo diseñó y construyó fue el propio ser humano, quien posee ciertas
capacidades que en ningún momento pueden ser imitadas por las máquinas.
Ejemplo de ello: la capacidad de iniciativa, el ingenio y la creatividad.
En función a lo expresado se debe erradicar la percepción, que concibe
el trabajo intelectual como algo práctico y utilitario; sino que por el contra-
rio catalogarlo como un “Amor intelectual” favorecido por un entramado de
relaciones profundas, que conduzcan a nuevas ideas insurgentes necesarias
para todo descubrimiento. En consecuencia, se aceptan los postulados del
losofo Habermas, pues considera que el ostensible abandono de lo teórico
por lo práctico repercute en el obrar de la banalidad del saber.
De allí que se considere conveniente que todo proceso educativo, en
términos de relación teoría-práctica, no deba ser planteado en términos je-
rárquicos, sino dialécticos, puesto que analógicamente se compara con una
brújula (teoría) el mar (práctica) y el barco (el sujeto). Así el barco se apoya
en una brújula para transitar por el mar, no perderse y trazar el itinerario de-
seado. Esto signica que el ser humano toma como base un cuerpo teórico,
bajo el estilo de un tour cognitivo, para aplicarlo a una realidad según las
necesidades y circunstancias presentes en una unidad epocal (postmoder-
nidad).
A su vez, el recorrido por ese mar (práctica) hace comprender de manera
más signicativa el legado cultural, que cobra sentido pleno al ponerse en
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contacto con las diferentes realidades educativas enmarcadas en el aconte-
cer diario y que van sujetas a la construcción de normas, actitudes, destrezas
y conocimientos en el aula. Como fundamento de las inquietudes anotadas,
impregnado de incertidumbre, es precisamente lo que mueve al ser humano
a crear cosas nuevas, pues la certeza de algo y sobre algo no promueve la
búsqueda de lo distinto.
De este modo, cabe destacar que la función del docente dentro de su
práctica educativa debe estar direccionada a un papel transformador de toda
actividad de índole académica que pueda incidir en su aula de clase. Esta
mediación se realiza a través de un doble proceso, por un lado en el plano
cognitivo, en el cual el profesor propone, interpreta y valora las informa-
ciones que recibe de sus estudiantes; y por otro lado emitir juicios acerca
del proceso académico del sujeto, ampliamente inuenciado por diversas
destrezas (cognitivas, actitudinales y psicomotoras) que interactúan especí-
camente en el contexto sociocultural.
Dicha situación, sitúa la perspectiva de un agente activo (estudiante) de
su propio aprendizaje, quien teniendo en cuenta las características y nece-
sidades de su ambiente educativo, donde tiene lugar su actividad y siguien-
do las orientaciones, prescripciones y aportaciones teóricas que considera
signicativas, tiene la oportunidad de planicar su propia intervención, así
como evaluar sus propios progresos y deciencias presentes en el día a día.
Según estas consideraciones, es oportuno señalar que es el actuar aquí y
ahora lo que da el carácter estratégico para desplegar una verdadera viven-
cia, tal como aseveraba Heidegger cuando decía, que la esencia del tiempo
es representada como presencia; es decir, como constante y dinámico. Esto
hace entender que en lugar de pensar que el mal consiste en no entender los
desafíos de esta nueva era, hay que aceptar trabajar arduamente para enfren-
tar estas nuevas realidades, tomando como base un conocimiento cónsono
de las propias percepciones, producto de la concepción dialéctica que en-
vuelve todo saber.
En consecuencia, se hace necesario en materia educativa, la aplicación
de una episteme emergente losócamente avalada por un pluralismo me-
todológico, que permita interpretar, comprender y transformar una determi-
nada realidad; dentro de una dinámica procesual por encima de resultados
absolutos y conclusiones denitivas. Por esa razón no resulta paradójico
pensar que en términos de proceso equivale a admitir que la mejor revolu-
ción del conocimiento hoy en día es aquella que administra una permanente
revolución dentro de la revolución misma.
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Ejemplo de ello son los conceptos de pensamiento lineal por el diver-
gente, en donde el conocimiento alcanza una condición avasallante, que en
el caso educativo se reeja el hecho de utilizar excesivamente el hemisfe-
rio izquierdo (pautas, instrucciones) olvidando el derecho que promueve
la iniciativa, la inventiva y la creatividad, cuyos signicados vienen dados
por imágenes y colores que permiten la apropiación creativa del saber. Otro
ejemplo seria los cambios que ha sufrido la noción del destino; fue enten-
dido en épocas pasadas como futuros predeterminados, luego en la moder-
nidad como descripción imaginaria del futuro y nalmente ahora se asume
el devenir como acción especica de hacer el futuro a partir del aquí y el
ahora.
En base en lo anterior, conviene señalar que si se considera la vida como
un proceso, en lugar de buscar éxitos o fracasos, se deben buscar aprendiza-
jes, por lo que conviene pensar que hoy “ser es obligarse a ser, y obligarse
a ser es ser”.. Frente a esta propuesta la tradicional escuela, ampliamente
individualista, debe ser sustituida por el intercambio grupal, en el que se
dé las construcciones del conocimiento a través de una interacción activa y
constructiva entre los signicados que el estudiante ya posee y las diversas
informaciones que le llegan del exterior. Esto le permite reexionar sobre
la relatividad de su propio punto de vista para aprender a convivir con la
diversidad de las interpretaciones múltiples y construir su propio juicio y su
verdad particular a través de tantas verdades parciales.
De allí que sea indispensable para compartir signicados personales de
la vida en el aula, los principios de expresión y respeto a las opiniones
ajenas, cosa nada fácil de conseguir. Por ello, es conveniente la aplicación
de actividades académicas que enriquezcan la exibilidad, la libertad y la
democracia en el salón de clase. Así pues, si tomamos en consideración el
ámbito de la era de la información, en la cual las nuevas tecnologías de la
microelectrónica, junto con otras innovaciones; como los discos ópticos, la
bra óptica y la comunicación inalámbrica, que permiten enormes aumen-
tos de potencias en el procesamiento de datos; sería oportuno preguntarse
¿dónde está el conocimiento que ha desplazado la información?
Según este planteamiento, se puede decir que el resultado de la revolu-
ción de la información depende de las acciones y decisiones que realizan
los sujetos sociales que poseen poder en función de sus propios intereses y
eliminando las barreras del tiempo y la distancia, cuyos usuarios accedan
rápidamente a una cantidad ilimitada de información, lo que genera un tipo
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de ocio intelectual, que no permite al sujeto buscar, constatar y producir
conocimientos socializados, pues su rol simplemente se reduce a ser un
consumidor asiduo de cualquier tipo de información que le suministre el
aparato tecnológico. Ahora bien, no es la información, sino la sabiduría la
que nos ayuda a comprender los requerimientos del entorno. Así, estos suje-
tos poseen tanta información que podrían pasar toda la vida almacenándola
como una especie de banco de datos, pero que no tienen aptitud para organi-
zarla ni para resumir los contenidos a partir de los cuales se pueden generar
verdaderos conocimientos.
Esta apreciación induce a pensar que estos consumidores de informa-
ción en primer lugar sólo se conforman con poseerla en su computadora,
tomando en algunos casos las que les interesa y en segundo lugar, porque
se apropian del concepto de crisis como excusa para no adentrarse en la
complejidad y profundidad de los conocimientos, sino que por el contrario
lo ven como algo traumático y asxiante. Por lo que los sujetos se niegan
a reexionar, evitando salir de esa falsa concepción de crisis, siendo con-
formistas y asumiéndola como riesgos, sin detenerse a considerar desde el
punto de vista ideal que puede ser concebida como oportunidad. Ejemplo
de ello es el caso de Japón, un país de montañas, terremotos y un montón
de islas, que no tienen petróleo, oro o aluminio, pero tiene un extraordinario
concepto de la oportunidad que lo hace ver como un país pobre de gente
rica. Se dice esto porque la oportunidad dentro de la concepción de crisis,
viene dada para ellos por el intelecto e ingenio de su pueblo para seguir
adelante con los escasos recursos disponibles que poseen. Pero que se apre-
cian, valoran a sí mismos y a su trabajo, según el mérito que tienen y que
deberían tener.
Ahora bien, en una sociedad como la venezolana en la que el valor su-
premo es el éxito, en términos de valoración externa, los miembros que
viven en ella, necesitan más que nunca considerar el único logro que real-
mente importa: el triunfo en términos de valoración interna. Ese es el ca-
mino al que se llega con la educación, por lo que poco a poco se alcanzará
a entender que el verdadero propósito de la educación es formar a los seres
humanos para aprender lo más importante de todas las ciencias y lo más
importante de todas las artes a saber: la teoría y la práctica de las relaciones
humanas.
Todo ello ubica a los docentes en un debate que durará mucho tiempo,
ya que, el futuro de la humanidad dependerá de las conclusiones del mismo.
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Es, por tanto, esencial que éstos estén lo mejor preparados profesionalmen-
te, para practicar de manera efectiva en ese debate. Si como se percibe la
educación es la oportunidad, se adquiere una obligación moral de asumir
como cada persona puede disfrutar esa oportunidad. Es tiempo de terminar
la actual labor de descubrir lo que se debe hacer; porque por ejemplo en
una edad convulsionada por lo atómico, se hace necesario resaltar que la
seguridad no es un asunto de armamento, sino de inteligencia, a la que se
unen la habilidad de pensar y la habilidad de amar con todo el corazón. De
esta manera se rechazará conscientemente todo tipo de alienación; tomando
como primordial lo humano ante el materialismo y el consumo, por muy
atractivos que se presenten.
Visto así vale la pena rescatar una frase de Bernard Low cuando dice que:
“Sólo los que ven lo invisible pueden realizar lo imposible”. Lo anterior
quiere decir que debemos dejar en el pasado la esperanza en la revolución
y adoptar la revolución de la esperanza; pues se hace necesario admitir que
la esencia paradigmática que mueve las visiones epistemológicas en todos
los campos del saber, deben responder a las peculiaridades de un entorno
altamente cambiante, en cuyo caso el ser humano tiene absoluta potestad
para tomar sus propias decisiones que lo sintonicen con la búsqueda de un
mejor bienestar para si mismo y sus semejantes. De allí que el camino hacia
el cielo, desde el punto de vista del cristianismo es ya el cielo.
Frente a esta realidad se debe precisar que en el período llamado post-
modernista lo que verdaderamente importa es disponer y transformar radi-
calmente los medios naturales, para una nalidad utilitaria, todo ello inmer-
so en un proceso capitalista heredado a la modernidad, pues el ser humano
moderno nació en un mundo lleno de reglas y controles, un mundo burgués
en donde se aplaude a hombres y mujeres obedientes, cargado de conciencia
útil, una persona apta para la producción, pero carente de reexión y con
una visión limitada del universo. Por ello se aceptan las ideas de Foucault
al decir que el ser humano actual es heredero de un gran número de máqui-
nas represivas que van contra de la capacidad reexiva del sujeto. Ocasión
propicia para preguntarse ¿Cuál es la razón de que el conocimiento se halla
convertido en mercancía para ejercer poder? ¿Acaso será necesario esta-
blecer cuál es el orden del conocimiento?
Dando repuesta a los planteamientos, se considera que hoy día los seres
humanos están siendo presa del vaivén postmodernista, que hace que se
entregue a la fruición del instante, sin raíces y sin nada que lo alinee en
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BANALIZACIÓN DEL CONOCIEMIENTO EN EL MUNDO POSMODERNO
ninguna la diferente a su subjetiva, caprichosa y libre veleidad. Lo cual
hace que quede a merced la internet , de la publicidad y de la moda; es decir
como una especie de alienación que concibe a la persona en objeto que usa,
incluso su pensamiento y espíritu se ha convertido en mercancía, cuyo valor
viene dado por su capacidad de consumo.
De allí que se hace perentoria la necesidad de establecer el orden del
conocimiento. Primeramente a través de una sensibilidad social que permita
garantizar la conservación y auto-conservación del ser humano quien es el
portador de la razón, herramienta necesaria para cuestionar críticamente los
conocimientos que pretenden ser alienados por esta sociedad de consumo
capitalista y en segundo lugar buscar la realización humana por medio del
saber integral, recuperando así al arte y a la cultura en general.
Tomando en consideración lo planteado, se puede decir que esta nueva
era delimitada por lo aparente. La conciencia del sujeto está dominada por
la ideología pragmática, cuya atención se ve inuenciada por lo que se hace,
lo que ya se ha hecho o lo que se piensa hacer, pues lo que se presenta en
la vida cotidiana es lo más real de su conciencia, así por ejemplo sentir-
se profundamente interesado por el grupo de objetos que intervienen en la
tarea diaria, tales como Máquinas de coser, hilos, telas, agujas, revista de
moda; si es costurera.
Sin embargo, la realidad demuestra que la vida cotidiana no se agota
por estas presencias inmediatas, sino que abarca fenómenos que no están
presentes aquí y ahora, sino que trascienden otras esferas de la vida sobre
las cuales hay que indagar por ejemplo la religiosa y el sentido de la cultura.
Razón por la cual toda persona en su proceso de abordaje de la realidad,
en la cual se producen innidad de aprendizajes, se interrelacionan con un
orden cultural y social especíco, mediatizado para ella por los otros sig-
nicantes a cuyo cargo se halla una losofía del lenguaje, centrada en las
relaciones de conocimiento y la acción comunicativa de los sujetos, deno-
minada por Habermas como la “Racionalidad comunicativa”, que hace por
supuesto la presencia del diálogo y el entendimiento.
Finalmente, atendiendo a las consideraciones expuestas, se puede con-
cluir que la postura epistemológica que se adopta en este artículo, es pre-
cisamente, saber que todo nuevo conocimiento se construye a partir de
un conicto; en este caso cognitivo, en el que aora el deseo explicito de
superar viejos errores, poniendo en práctica desde la observación hasta la
síntesis (Procesos mentales) que permiten la apropiación creativa del saber
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CASANOVA, Yelitza
y donde lo más maravilloso, es encontrarse con un clásico como Platón, que
en su diálogo “El sosta o del ser” plantea ideas tan actuales para el pano-
rama educativo, en el cual hace mención de que de todas las ciencias que se
puedan ingerir, no le van a sacar ningún provecho, hasta tanto no se hayan
eliminado las opiniones que impiden el camino de la enseñanza. Esto quie-
re decir que se debe aplicar conocimientos de una determinada ciencia, de
acuerdo a la naturaleza epistemológica del fenómeno que se va a someter al
estudio; es decir su esencia. Así vemos que este pensador, utiliza la actitud
crítica que debe tener un cientíco para encontrar la Eideia, desde el ángulo
fenomenológico; de dicho conocimiento.
En denitiva, todo conocimiento se genera a partir de dudas, el cultivo
de la confrontación, el uso de la dialéctica y la creación de conictos con
respecto a las preocupaciones del sujeto que aprende; esto no es de ahora,
pues se inscribe en la más seria, sólida e histórica tradición pedagógica-
epistemológica, sembrada en las raíces clásicas de los maestros griegos (Só-
crates, Platón, Aristóteles). De modo que la educación debe en cada socie-
dad fomentar en las personas los atributos mencionados anteriormente, sólo
así la manera inteligente de la especie humana para asimilar conocimientos
socializados, hace que se desarrollen momentos de reexión necesarios
para actuar con agudeza y acierto; frente a las situaciones problemáticas
que se presentan en la vida académica día a día.
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