SANTIAGO DEL ESTERO A LOS OJOS DE VIAJEROS Y DEL CANCIONERO...
Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura de la UNERMB
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conventual que ocupó San Francisco Solano, convertida en Museo de Arte
Sacro, sucumbieron al terremoto de 1817. De igual manera, se conserva
una casona de 1820 que sobrevivió a las guerras civiles y hoy hospeda colec-
ciones del Museo Histórico de la Provincia.
Los departamentos Capital y La Banda concentran cerca del 50% de la
población provincial total (casi un millón de habitantes), y a su vez son los
de mayor densidad de población. La mayor concentración demográca de
asentamientos humanos y comunicaciones se ubica en la diagonal uvial
–atravesada por rutas nacionales Nº 9 y 34-, mientras que el norte y este
provincial presentan un débil poblamiento, donde el centro urbano más
importante, y a veces el único, es la cabecera departamental.
Esta desigual distribución de la población data de la época colonial, y
se acentuó con posterioridad. El primer censo realizado en 1778 arrojó que
más de la mitad de la población se ubicaba sobre el río Dulce y estaba vin-
culada a los mercados altoperuano y porteño, mientras que en el Salado la
población era menor y más dispersa, dedicada a actividades económicas dis-
continuas, como la recolección y ganadería extensiva, adaptadas a la escasez
de mano de obra (Farberman 1998:165-186, en Valiente 2008). Las zonas
más dinámicas se corresponden con los ejes de comunicación surgidos, pri-
mero, a la vera del ferrocarril y, después, de las rutas.
Esta provincia, cuya base de la economía fue por largo tiempo la activi-
dad forestal, en la actualidad se encuentra devastada por el hacha. Perdió casi
el 80% de sus bosques a lo largo del siglo XX y, aún así, sigue siendo para
sus habitantes la tierra del algarrobo, el quebracho y el mistol. Durante un
largo período la actividad forestal constituyó el principal rubro de la econo-
mía provincial; en función de ella se tendieron redes ferroviarias y surgieron
centros urbanos donde se concentró abundante mano de obra necesaria para
esa actividad, procedente de distintas áreas de la provincia. Luego, esta acti-
vidad entró en decadencia, se aceleró la expulsión de población y, en su lugar,
tendió a asentarse una actividad ganadera extensiva junto con producciones
familiares minifundistas (Forni y Neiman 1991:22, en Valiente 2008).
La ganadería extensiva complementada con agricultura intensiva bajo
riego practicada en chacras y quintas para la producción de frutales, alfalfa,
legumbres, algodón, maíz, constituyen las actividades dominantes. Estas