Perspectivas: Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura.
Año 3 N° 6/ Julio-Diciembre 2015, pp. 13-34
Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt
ISSN: 2343-6271
San Benito de Palermo: Un análisis desde una
perspectiva social
Régulo RINCÓN*, Mercedes CARRASQUERO**
Universidad Nacional Experimental “Rafael María Baralt
rlrinconster@gmail.com
mercedescarrasquero_24@hotmail.com
Resumen
La presente investigación está centrada en el análisis de San Benito de Palermo desde una
perspectiva social, como un emblema de la cultura religiosa y comunitaria de las subre-
giones Costa Oriental del Lago y Sur del Lago de Maracaibo, con la intencionalidad de
refrendar la importancia en el acontecer cotidiano e histórico de los pobladores de estas
localidades, donde se puedan aperturar espacios que promueva la trascendencia del valor
cultural que posee en la identidad regional y nacional. En la actualidad el conocimiento
real sobre San Benito permite establecer e ir aclarando dudas sobre su obra, por cuanto
ésta ha sido procesada desde diferentes ángulos bien sea negativos como lo mágico, la
herejía, lo pagano, o positivos por ser considerada una imagen de fe religiosa; de allí la
signicancia de revisar su perspectiva social.
Palabras clave: San Benito de Palermo, Perspectiva Social, Cultura Religiosa y Comuni-
taria, Identidad Nacional y Regional.
* Licdo. En Comunicación Social: Mención Periodismo Audiovisual (Universidad del Zulia). Es-
pecialista en Gerencia de la Comunicación (Universidad del Zulia). MSc. en Educación Abierta y
a Distancia (Universidad Nacional Abierta). Cursante del Doctorado en Educación (Universidad
Nacional Experimental "Rafael María Baralt"). Profesor e investigador de la Universidad Nacional
Experimental “Rafael María Baralt”.
** Licda. en Educación: Mención Ciencias Sociales (Universidad del Zulia), Licda, en Comunica-
ción Social: Mención Desarrollo Comunitario (Universidad Católica Cecilio Acosta). Especia-
lidad en Pedagogía (Universidad del Zulia), MSc. en Planicación y Administración Educativa
(Universidad del Zulia), Dra. en Ciencias Gerenciales: Mención Investigación (Universidad Ra-
fael Belloso Chacín). Profesora jubilada e investigadora de la Universidad Nacional Experimental
“Rafael María Baralt”.
Recibido: 02/02/2015
Aceptado: 05/03/2015
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St. Benedict the Moor: An analysis om a social perspective.
Abstract
is research focuses on the analysis of San Benito of Palermo from a social perspective,
as an emblem of religious and community culture of the subregions from the East and
South coast of the Lake of Maracaibo, with the intention to endorse the importance of
the daily and historical events of the inhabitants of these villages, where they can deve-
lop spaces that promotes the importance of the cultural value that holds in the regional
and national identity. Nowadays, the actual knowledge about San Benito allows you
to clarify doubts about his work, because it has been processed from dierent angles
either negative and magic, heresy, pagan, or positive to be considered an image of faith
religious; hence the signicance of reviewing its social perspective.
Keywords: San Benito de Palermo, Social Perspective, Religious Culture and Communi-
ty, National and regional identity.
Introducción
El estudio de San Benito en los últimos treinta años obedece a la pre-
sencialidad que tiene esta imagen en distintas comunidades de la subregión
Costa Oriental y Sur del Lago de Maracaibo, centrado en indagar sobre las
distintas perspectivas que algunos investigadores han realizado desde la vi-
sión cultural, histórica, religiosa, antropológica, etnográca y social. Sin em-
bargo, es propósito del presente estudio ahondar en la perspectiva social, a
objeto de focalizar todos los elementos y situaciones que ayudan a lograr una
explicación cientíca sobre la obra de San Benito de Palermo de cómo se ha
posicionado en los pobladores de las mencionadas localidades.
No cabe duda que existe una perspectiva social de ese símbolo religioso,
pues ha sido asumido e integrado a la vida cotidiana de esos pobladores, que
creen y dan muestra de su fe, donde existe interacción comunitaria que per-
mite la difusión de valores y promoción la participación de diversos actores
sociales.
Además promueve el reconocimiento de ser una herramienta de vanguar-
dia que facilita el diálogo entre comunidades, la promoción cultural, la for-
mación y consolidación de identidades tanto individuales como colectivas,
garantizando la expresión de situaciones de los diversos actores sociales en
procura de sensibilizar y educar sobre todos los aspectos de la vida, a n de
comprender la realidad de la cultura sambenitera.
A partir de este contexto, el análisis de San Benito de Palermo desde una
perspectiva social es un escenario signicativo para mostrar ideas, conoci-
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mientos, conceptos y situaciones que puedan ser escuchados o conocidos,
comprendidos, confrontados, valorados, reivindicados, de trascendencia cul-
tural en la sociedad actual.
Por ende, la trascendencia del estudio de San Benito en cuanto a sus apor-
tes y retos es importante, respecto al propósito de preservar y educar en va-
lores a las nuevas generaciones, que facilite aperturar espacios interactivos de
orden cultural en el seno de las propias comunidades, al permitir la promo-
ción de actividades socioculturales donde la participación de los creyentes
se muestra emotiva a través de celebración y conmemoraciones de todo lo
relacionado con la cultura sambenitera.
Constituyéndose esto, en una simbología para preservar los valores étni-
cos culturales como fundamento social que envuelve la existencia humana
desde una perspectiva del hacer de la comunidad sambenitera, que a su vez
involucra un proceso de aprendizaje social, constructivo, espontaneo, senci-
llo, cautivador, donde se visualizan escenarios que permiten libertad e ima-
ginación para participar; cultivándose los valores en el modo de obrar de los
seres humanos.
En ese ámbito, la gura de San Benito ha sido un soporte para la pre-
servación de saberes tradicionales desde una perspectiva social, al facilitar la
construcción de identidades colectivas, que dignican el patrimonio histó-
rico de las subregiones costa oriental y sur del lago de Maracaibo en el culti-
vo, defensa, difusión, y revalorización de los bienes culturales a partir de una
sustentabilidad social intensiva, capaz de fraguar la real y efectiva identidad
nacional como es la presencia de la afrovenezolanidad.
Asimismo, la perspectiva social del análisis de la deidad sambenitera se en-
marca en el desarrollo de valores, costumbres, tradiciones, siendo el resultado
de una voluntad interior persistente los pobladores, promotora del trabajo
catalizador, preservación de las expresiones populares y contemporáneas, que
recorren todo el territorio nacional e inclusive otros países como Colombia,
México, Uruguay, Paraguay, Brasil, Perú e Italia, siendo esta última nación la
localidad de origen de San Benito de Palermo.
1. Fundamentación teórico-epistemológica
El fundamento epistemológico en el marco de la investigación cualitativa
según Rojas (2007:13), constituye una manera de concebir la realidad, a
como métodos para abordar su estudio, las técnicas e instrumentos acordes
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con procedimientos de análisis y validación, congruentes con los fundamen-
tos de los referentes teóricos que sustentan el estudio. Considerando tal ar-
mación esta investigación se considerara dentro de la tradición cualitativa.
En este sentido, se llevó a cabo la investigación desde el plano real, debi-
do que al considerar la realidad se pudo extraer la información que permitió
llegar a conocimiento signicativo para comprensión y análisis de la obra de
San Benito de Palermo. Al respecto Paz (2003) destaca que una perspectiva
epistemológica conduce a la comprensión y explicación de conocer un sa-
ber determinado. Por cuanto existen cuestiones epistemológicas, donde cada
postura de ésta es un intento de analizar cómo se obtiene un conocimiento de
la realidad y de establecer el estatus que se debe asignar a las interpretaciones
que se realizan para lograr alcanzar las comprensiones requeridas.
Aunado a ello, se asume el fundamento de la losofía humanista apoyado
en el postulado de Husserl, citado por Rodríguez (2012), quien sostiene que
el investigador se interesa por hechos, donde lo subjetivo no debe interferir
con el descubrimiento de la realidad. Del mismo modo, parte del análisis de
los signicados que el hombre imprime a sus acciones, busca comprender la
vida social, por lo que el interés losóco de la investigación se centra en el
entendimiento de la acción humana.
Sin embargo, las diversas perspectivas de las realidades humanas va más
allá del sentido de la comprensión, según Paz (2003:49) el conocimiento, se
construye a partir de la interacción entre los seres humanos y el mundo; pues
es transmitido en contextos esencialmente sociales, cuando se desarrolla una
interacción activa que muestran los saberes tradicionales.
Desde el punto de vista de la fundamentación epistemológica, el estudio
se enmarcó en el paradigma de la investigación cualitativa, especícamente
en el tipo de exploración etnográca, que según Paz (2003) se ubica dentro
de la tradición o investigación cualitativa, porque la tetica que se investigó
es un modo de cultura que se ha venido gestando a lo largo de la historia,
que posee una variada y pluralidad en las manifestaciones tradicionales que
envuelven la vida de San Benito, constituyéndose así en el instrumento válido
para analizar la interacción social de los seguidores con la realidad.
Por su parte Marnez (2004:54), destaca que el objeto de la etnografía
es aportar valiosos datos descriptivos de los contextos, actividades y creen-
cias de los participantes en sus propios escenarios. Acción que reconstruye
analíticamente los espacios y grupos culturales acercándolo lo más posible a
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sus orígenes, pero la misma acción del estudio etnográco, evita la emisión
de juicios de valor sobre las observaciones realizadas, en otras palabras, se
hace referencia a la precisión o exactitud con que los hechos son recogidos en
el informe sin ser distorsionados por el propio investigador, siendo su com-
promiso proporcionar una descripción valida de objetos, acontecimientos y
conductas que las personas objeto de la investigación.
Desde esa perspectiva, la etnografía constituye por excelencia uno de los
métodos más relevantes en la perspectiva de las metodologías orientadas a la
comprensión, para abordar el análisis de las interacciones entre los distintos
grupos sociales y culturales que tienen encuentros en el seno de sus propias
comunidades, como es el culto a San Benito. En este escenario se fragua una
inherente sensibilidad hacia las personas, la cultura y el contexto, pues a partir
de esa concepción global de la comunidad, permite analizar las fuerzas socia-
les, políticas, religiosas, económicas y culturales que inuyen en la formación
de las nuevas generaciones, que fortalece la tradición ancestral sambenitera.
2. San Benito de Palermo; una huella ancestral
La demarcación del presente estudio constituye el diseño inicial del ana-
lisis sobre lo que representa la imagen de San Benito, a través de los cuales se
pueden focalizar elementos identitarios y su interrelación, debido a que las
comunidades sambeniteras tienen formas especícas de actuación tomando
como referencia la deidad que representa.
Esto expresa una relación con el pasado que da prioridad a las huellas ma-
teriales y sociales dejadas por nuestros antepasados, tiende a preservarlas e
incluso, en ocasiones, a hacerlas imprescindibles para el funcionamiento de
las sociedades humanas. Junto con los monumentos, constituyen actualmen-
te la parte principal de lo que se conoce globalmente con la denominación de
patrimonio cultural sambenitero.
De acuerdo a los aportes de documentos suscritos por Martínez (2003),
la imagen de San Benito constituye una su celebración socio-religiosa, por
cuanto se ejecutan una serie de ritos y sones que tienen pertinencia con la
festividad ancestral, donde se escuchan letanías que encierran ese deseo de
demostrar el amor por San Benito, posicionándose en la gente, hasta tal pun-
to, que generan sentimientos de pertenecía hacia la deidad sambenitera.
En ese sentido, para este autor se inicia un proceso de compromiso social
hacia uno de los valores tradicionales de mayor arraigo en el estado Zulia;
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iniciándose un proceso de motivación e identicación con todo lo que re-
presenta San Benito de Palermo, también denominado Santo Negro, con-
formándose así espacios con diversas fuentes de creación popular, a través
de anécdotas, música, relatos históricos, entre otros, que fortalecen el cono-
cimiento y análisis de la cultura sambenitera, donde existen expresiones de
un modo de vida, de comunidades, bajo la perspectiva de interpretaciones
signicativas sobre las realidades relacionadas con el culto a San Benito.
En opinión de Casanova (2013) existe una dimensión simbólica ancestral
del poder popular en el culto a San Benito, pues se reconocen interrelaciones
religiosas en los fenómenos sociales, al acercarse a una directa comprensión de
las relaciones sociales, que colocan en relevancia la profunda signicación que
tienen estas prácticas devocionales de los colectivos sociales por imágenes reli-
giosas; concretándose en la celebración y devoción de San Benito a través de la
manifestación del Chimbánguele como ente social, relacionada con la repre-
sentación religiosa, dirigida por la cofradía o gobierno del Chimbánguele.
Puede decirse entonces que existe una huella ancestral de San Benito de
Palermo, porque se privilegia el uso del análisis conversacional por genera-
ciones, centrado sobre la organización del diálogo en la actividad cotidiana y
cómo se presenta la ordenación y coherencia en los intercambios que ocurren
Obra: San Benito
Autor: Hilario Atienzo, año: 2013
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mediante la interacción social; además, ocurre un involucramiento mediante
un conjunto de signicados culturales y puntos de vistas vinculados con una
losofía de vida, que solo pueden explicarse en referencia al contexto dentro
del cual tienen lugar las cofradías del Chimbanguele.
Del mismo modo, la huella ancestral de San Benito se explica por sí sola a
través de la participación social que este culto engrana, por cuanto, cada per-
sona de las distintas generaciones han tenido la oportunidad de ser protago-
nistas de su propio espacio mágico religioso; en consecuencia son multiplica-
dores de esta manifestación y de ofrecer oportunidades de acceso y posicio-
namiento a los bienes culturales de una sociedad, es decir, las comunidades
chimbángaleras funcionan bajo una determinada estructura social con nor-
mas y principios de uso común desarrollados tradicional y colectivamente.
Por ello, el estudio de los orígenes étnicos y la conguración identitaria de
los antepasados africanos, acción fundamentada en la losofía de acción so-
ciocultural expuesta por Burgos (2005), donde el sujeto es reconocido en su
totalidad y relacionado con su vida, saberes y su entorno natural. Hoy en día,
sus objetivos se han ampliado hasta abarcar otros grupos étnicos, indígenas y
criollos , que participan activamente en el culto, con lo cual se reconoce el ca-
rácter multicultural como huella ancestral, de esta manifestación en Venezuela.
3. Los saberes populares en el marco del culto a San Benito
Los saberes populares signican la transcendencia de difundir, conocer y
preservar la sabiduría de un pueblo, donde los valores culturales esencialmen-
te ancestrales constituyen la base para cultivar la identicación y transmisión
de todo lo que representa la vida cotidiana. De allí la importancia de señalar
que la historia oral en la presente investigación tiene un valor importante,
debido a la particularidad de la misma, por cuanto se convierte en la forma
de hacer historia que apela a la memoria y a la experiencia para acercarse a la
vida diaria, a las formas de vivir no registradas por las fuentes tradicionales.
Desde la perspectiva de los saberes tradicionales, la memoria de los pue-
blos chimbángaleros enseña cómo diversas gentes pensaron, vieron, constru-
yeron su mundo, cómo expresaron su entendimiento de la realidad; en este
marco, las narraciones orales introducen el conocimiento producto de la ex-
periencia individual colectiva. Asimismo, las fuentes orales han representado
una aportación innovadora para el fortalecimiento del culto a San Benito de
Palermo. Estas se conforman a partir del discurso o narración testimonial de
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quienes han presenciado un hecho y tienen de él un conocimiento directo.
Según De Garay (1995), la fuente oral representa “la más nueva y la más
antigua forma de hacer historia. Lo renovador de este campo no reside en la
oralidad, ya que la historia de los pueblos se ha transmitido a lo largo de los
siglos a través de la tradición oral, sino en la labor sistemática del registro, re-
cuperación, preservación de los saberes tradicionales; cuyas manifestaciones
reales representan testimonios de las personas a través de los años.
Cabe resaltar, que la transmisión de saberes es una estrategia cultural que
ha fortalecido a comunidades expuestas a riesgos y vulnerabilidades gene-
rados por factores exógenos, por ejemplo, inuencia de los medios de co-
municación o por el contexto en el cual perviven; de igual manera aporta
enormemente al diálogo cultural, al hacer visibles y vigentes en nuestras so-
ciedades actuales las visiones y valores característicos de las culturas ancestra-
les, su visión del tiempo, su relación con la naturaleza, su percepción de las
relaciones humanas y de lo comunitario; asimismo, los aportes que en este
sentido hacen a la preservación de costumbres y tradiciones, locales, nacio-
nales e internacionales.
En este ámbito de relaciones ancestrales, los mitos y leyendas se trasmiten
de adultos a niños, no obstante, este proceso de transmisión busca una na-
Imagen 2:Vasallo de San José de Heras.
Fuente: Alberto Frangeit. S/A.
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lidad muy diferente, lo que debe aprenderse no es un conjunto de principios
inferencia fácilmente reutilizables en contextos variados, sino una historia
que narra una serie de eventos sucesivos, con un principio y un nal. En este
contexto de transmisión, no se requiere la memoria semántica sino la memo-
ria episódica. Los mitos son hechos para ser repetidos. Una diferencia tal en
la naturaleza misma del saber transmitido no puede ser posible, sino se añade
a la vida propia de los pueblos.
Al respecto, Déleage (2011) plantea que la transmisión de saberes, lejos de
restringirse sólo al saber cientíco, puede revelarse particularmente en el estu-
dio de los saberes tradicionales, cómo aproximaciones del saber cultural ordi-
nario, al saber mitológico y al saber ritual; y además puede ser renovados si se
acepta la pertinencia de una metodología descriptiva y etnográca que señale la
importancia del contexto de transmisión de estos saberes y de las representacio-
nes a las que da lugar, reconociendo como el saber tradicional puede adquirir
mayor precisión y abrirse a un ejercicio comparativo riguroso, a partir de los
cimientos teóricos en los que el punto de vista de los protagonistas del saber.
El escenario de la transmisión de saberes como fundamento de preser-
vación del culto a San Benito, ofrece una nueva perspectiva social sobre el
estatus de las tradiciones mitológicas y el problema que deriva el grado de
creencia que se les otorga. Permite además, construir una denición de la
transmisión ritual, conveniente a las tradiciones donde un saber es efectiva-
mente adquirido, pero que puede igualmente ofrecer la iluminación perti-
nente sobre otros rituales. Es en este marco, donde precisamente los saberes
ancestrales logran posicionarse en las comunidades.
4. Chimbánguele: expresión de origen ancestral.
El Chimbánguele y el culto a San Benito constituyen la expresión más
fehaciente de una práctica social o forma de vida, convertida en el eje cen-
tral de la vida de todos los pueblos de origen afro indígenas radicados en
la Costa Sur del Lago de Maracaibo, convirtiéndose en importante testigo
desde las primeras décadas del siglo XVI y expresión de la diversidad cultural
que caracteriza a la Nación, y por tanto es un patrimonio cultural inmaterial
salvaguardado.
En el Sur del Lago de Maracaibo existen 21 comunidades entre las que se
consideran en primer término pueblos ancestrales o tradicionales: Gibral-
tar, Palmarito, Santa María, San José de Heras, San Antonio de Heras, San
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Francisco del Pino, El Batey, Bobures; y pueblos nuevos creados en la zona
y descendientes de las mismas familias, que desarrollaron la herencia a la de-
voción, tal es el caso de: Boscán, Las Dolores, Tucanicito, San Miguel, La
Guaira, San Juan, Nueva Bolivia, Palo de Flores, Guayana, Santa Cruz, María
Rosario, Puerto la Dicultad y La Conquista.
Asimismo, se considera importante mencionar la descendencia africana
insertada en otros espacios de Venezuela, llevando consigo sus valores, iden-
tidad y costumbres, tales como el chimbanguele, esencia primordial de su
forma de vida y que han logrado convertir, como es el caso especíco de la
celebración del chimbanguele en Cabimas, convirtiéndose en la segunda
manifestación socio cultural religiosa más importante del país, después de la
celebración de la Divina Pastora en el estado Lara.
En opinión del autor del presente estudio se entiende como Chimbánguele
la totalidad de actividades y manifestaciones que forman parte del ritual del
Culto a San Benito, cuyo desarrollo no se concibe sin el tambor, el baile, la
gastronomía, aunque con ese mismo nombre se le llama al conjunto de tam-
bores con que se desarrolla el ritual, para ello se utilizan siete u ocho tambores,
según la particularidad de la comunidad; incluso al ejecutante del tambor, al
integrante de la cofradía o devoto común se le conoce como chimbangalero.
Asimismo, la palabra ofrecida por el Capitán de Lenguas, personaje que se
encarga de ofrecer las letanías al santo. En este proceso ocurre una indisoluble
unión con los golpes del tambor que forman la clave que abre la comunica-
ción del ritual entre el Chimbanguele y San Benito. Según los investigadores
más reconocidos de la cultura afrozuliana, García (2006) y Marnez (2003),
coinciden que la palabra Chimbánguele es de origen Ban: Imbangala, por
lo que a los ejecutantes del ritual les llamaban Imbangaleros, que lógicamente
por razones de dominio de la lengua y la socialización de la palabra adopta la
ch, tal vez, por la facilidad de pronunciación, lo que generó ese nuevo vo-
cablo reconocido como Chimbánguele. Estos investigadores asumieron con
mucha fuerza que el resguardo de la memoria afrodescendiente signica un
compromiso de fe y responsabilidad con la preservación de la cultura ances-
tral que representa el chimbanguele.
El Culto a San Benito y los chimbángueles presentan códigos de origen
ancestral, que se fueron creando y amoldando desde la colonia hasta nuestros
días, justicando los mismos ante los evidentes procesos de dominación que
tuvieron que soportar por parte de los inquisidores europeos, tratando de
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desmontar esas culturas generada por la necesidad humana de la sociabilidad
y la arraigada herencia cultural de sus antepasados, pero que sin embargo,
las comunidades esclavizadas de alguna manera oculta o subversiva lograron
defender y resguardar en el tiempo.
El Chimbanguele no es meramente un movimiento cultural, debido a
que sus características de acción van más allá de una acción aislada de otros
contextos, la misma se presenta como una dinámica socio cultural y religiosa
que se sigue resguardando de las imposiciones transculturizadoras, velando
por su patrimonio humano y cultural, por lo que generaron un reglamento
o una norma que garanticen la permanencia de más de 400 años de esta cul-
tura afrovenezolana que inequívocamente se puede denominar: una forma
de vida consustanciada con sus valores, costumbres y tradiciones. Ante esta
racionalidad social, el Chimbanguele como institución está plasmado en un
código de ética, que centra su actuación y desenvolvimiento en un marco de
acciones colectivas en pro del desarrollo cultural.
5. San Benito de Palermo. Símbolo ancestral
Benito Manasseri Larcan, nace el 21 de marzo de 1524 en San Fratello,
en la provincia de Messina de Sicilia, ubicada sobre el monte Nébrodi, a 675
metros sobre el nivel del mar. Su historia se remonta a la vetusta Sosipolis
(ciudad de la salvación). Este nombre deriva de los santos protectores Alo,
Filadelo y Cirino, los tres hermanos martirizados año 263 D.C., en tiempos
del emperador Valeriano, pero cuyos restos mortales fueron robados de la
ciudad de Santa Tecla y custodiados en la roca de Demena, sobre San Fratello.
Encuentro de Chimbangalitos,Bobures 2014
Fotografía: Régulo Rincón
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Los padres de Benito eran esclavos llevados desde Etiopía a Sicilia. Los etío-
pes en el siglo XV tenían relaciones con los portugueses, los cuales practicaban
la trata de negros junto con los españoles. Estos últimos, compraban los escla-
vos a los portugueses, y los vendían en Sicilia, dado que Sicilia en el siglo XVI
era un virreinato de España. Entre estos esclavos estuvieron los padres de Beni-
to: Cristóbal y Diana, quienes tomaron de su patn el apellido de Manasseri.
Al casarse, Cristóbal y Diana habían decidido no tener hijos, para no ge-
nerar esclavos como ellos, al saber el motivo por el cual no querían hijos, Don
Manasseri les prometió, que el primer hijo en nacer sería liberado, el primo-
génito fue Benito y fue hecho libre; posteriormente nacieron sus hermanos,
Marco, Baldassara y Fradella. Esta última, se casa con Vicente Nastasi, esclavo
de un hombre adinerado, y de ese matrimonio nace Violante, la sobrina pre-
dilecta de Benito, quien decide hacerse monja tomando el nombre de Benita.
La escuela de Benito fueron sus padres quienes lo enseñaron a ser piadoso
y caritativo pero sobre todo católico, creció lleno virtudes y desde la infancia
hizo presagiar su destino. Ludivico, (1989) describe su niñez privada de los
juegos infantiles; se inclinaba mucho a la piedad; y su corazón era ardiente de
amor hacia Dios y su Madre Santísima.
Alcanzada la edad de la razón, comenzó a acercarse a la santa misa, recibía
frecuentemente la santísima Eucaristía, escuchaba las instrucciones del sacerdo-
te, aprendiendo amar a Dios y hacer el bien al prójimo. Tenía gran devoción
a Jesús crucicado, meditaba a menudo sintiéndose fuertemente atraído por la
oración entrando en estado de contemplación y éxtasis. Benito a los 20 años de-
cide consagrarse al servicio del Dios, después de haber escuchado la voz de Jesús,
quien le invito a vendes sus Bienes y a incorporarse a la vida cristiana. Vendió
toda cuanta tenia, repartiendo el dinero entre los pobres para luego buscar en
el Eremitorio de Santa Doménicaa Girolamo Lanza, eremita y siervo de Dios
quien lo iniciaría en la profesión religiosa.
La vida eremítica en 1550 había sido permitida por el Papa Julio III, los
religiosos que la siguieran, debían acogerse a la regla de San Francisco de Asís,
a los votos de: obediencia, castidad, pobreza y un cuarto voto, que los con-
ducía a una vida cuaresmal, ayunando tres veces a la semana y viviendo en
soledad y oración. Benito en aquel género de vida creció de tal forma en gra-
cia y perfección que superaba a todos los otros del mismo eremitorio, lugar
reservado para la congregación de religiosos. Asumía el ayuno de modo tan
rígido, que comía solo pan y verduras una vez al día, lo que creía era necesario
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para sobrevivir. Maceraba su cuerpo con crueles agelaciones y ásperas peni-
tencias; dormía sobre la tierra desnuda por breve tiempo; sus días y todas las
noches las pasaba en continua contemplación y oración.
Las virtudes de Benito no podía esconderse, los ciudadanos de Caronia,
de Santa Doménica y del mismo San Fratello visitaban al eremitorio donde
estos religiosos transcurrían la vida en penitencia; pero iban sobre todo en
busca de Benito, que se distinguía entre ellos. A él recurrían los eles para
encomendarse en sus oraciones, que no solo eran escuchadas, sino que a me-
nudo estaban acompañadas de verdaderos milagros.
A la muerte del eremita Girolamo Lanza, los eremitas decidieron que sólo
Benito era digno de ser elegido superior, a pesar de que él trató de evitar tal
encargo, aduciendo que era analfabeto y pecador, todavía sus hermanos con
insistencia lo obligaron a aceptar. Después de 17 años de vida eremítica, du-
rante los cuales se había distinguido por piedad, rigor, disciplina y santidad,
una carta del Cardenal Rodolfo del Carpio, protector de la Orden de los Frai-
les Menores, ordenaba que todos los eremitas debieran retirarse a una Orden
Franciscana, a los Frailes Menores o a los Frailes Capuchinos. Por lo tanto
estaban dispensando del cuarto voto cuaresmal y podían ser acogidos en la
Orden elegida como verdaderos religiosos.
Todos los eremitas obedecieron a Benito, quien tenía el propósito de en-
trar en la Orden de los Frailes Menores Capuchinos, pero, reexionando qui-
so recogerse en oración para preguntarle a la Virgen, cuál decisión debía to-
mar. Se acercó a la Catedral de Palermo y delante del altar de la Madonna oró
largamente, la Virgen con una simple señal le manifestó que la voluntad de su
Hijo Divino era que entrara a la Orden de los Frailes Menores Reformados.
Su celda carecía de adornos: un saco de paja como lecho que utilizaba
cuando no dormía sobre la tierra desnuda, una cruz dibujada en la pared con
carbón, una imagen de papel que representa a la Santa Virgen y otras imáge-
nes sin adorno que representan los Santos de su devoción. Su vestido era de
lana tosca y remendada, y que no cambiaba hasta que la misma se desasiera
de vieja y usada, porque lo consideraba un pecado de ostentación y poca hu-
mildad. Las palabras del Divino Maestro: “Todos los que estáis cansados y
oprimidos venid a mí y yo os consolaré” (MT 11,28), son las palabras puestas
en práctica por Benito. Su fama de santidad, primero como eremita y después
como Fraile Menor, sus virtudes preclaras, su ejemplo luminoso se difundie-
ron rápidamente y el pueblo de Dios acudía a él.
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Cabe resaltar que Benito se denía como analfabeto, sin embargo, Dios
quiso manifestar en él la sabiduría, la astucia, la prudencia. A él acudían hom-
bres instruidos y teólogos de gran fama parar recibir explicaciones y conse-
jos; como también, virreyes, magistrados y administradores de la ciudad para
tener instrucciones y sugerencias acerca de cómo guiar los súbditos y admi-
nistrar la justicia. A él se acercaban hombres y mujeres, ricos o de humilde
condición, para ser guiados a afrontar los problemas de la vida cotidiana. Sus
mismos hermanos sacerdotes y laicos recurrían a él y de él recibían enseñan-
zas para ser iluminados en el vivir según la Regla y la prudencia.
De acuerdo a Ludovico (1989), Benito hizo tantos y tales milagros duran-
te su vida mortal, y aún más después de su muerte, que puede ser denido sin
duda, como un San Antonio de Padua, un mago, en vida sanaba enfermos,
después de haber orado con férvida fe, con sólo el signo de la cruz, con el
contacto de su mano, o ungiendo al enfermo con el aceite de la lámpara que
ardía ante el altar de la Santa Virgen. Después de su muerte, los enfermos
sanan tocando una reliquia suya e invocando su intercesión.
Según el autor citado anteriormente, Benito se preparó para recibir la jus-
ta recompensa del buen servidor y a encontrarse con Dios, la Virgen y los
santos que por toda a la vida había amado, orado, invocado y contemplado
en éxtasis, ahora los habría encontrado y visto cara a cara. Se enfermó en el
mes de febrero de 1589. Los frailes vista la gravedad de su mal, llamaron a su
íntimo amigo el señor Giandomenico Rubiano, senador de la ciudad, el cual
acudió de inmediato. Benito viéndolo preocupado le dijo: “Por esta vez, le
place al señor que yo escape de esta enfermedad, pero a la otra partiré de esta
vida y será pronto porque ya he cumplido mi tiempo.
En efecto, aquella vez sanó pero no pasó un mes y habiendo retornado la
enfermedad, la salud de Benito se deterioraba de día en día. Todos los frailes
le servían pero él no quería que se preocupasen, sabiendo por particular re-
velación que estaba próxima la hora de unirse con su amado Señor. El Padre
Superior un día lo visitó y le dijo: “OH Señor, gran trabajo tendremos el día
de vuestra muerte por el concurso de la gente que vendrá
Benito respondió dulcemente: “No dudéis, Padre, porque el día que mo-
riré no habrá multitud de pueblo, no habrá ninguno, pero sí después; y si
no es enterrado pronto mi cuerpo vendrán gran multitud y se verán grandes
contrastes, por lo que os suplico hacerlo enterrar de inmediato. Profecía que
se cumplió puntualmente.
San Benito de Palermo: Un análisis desde una perspectiva social
Régulo RINCÓN y Mercedes CARRASQUERO
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Durante los últimos días de enfermedad, a pesar de ser atormentado por
fortísimos dolores, debido al adelgazamiento y decaimiento, todavía no quería
nada para aliviarlos, sufría ofreciéndolo todo a su bien Jesús. No habría querido
tomar ni medicinas ni alimentos especiales, pero como siervo obediente toma-
ba todo aquello que el Superior y el médico ordenaban. Un día después que un
fraile le había llevado dos yemas de huevo prescritas por el médico dijo: “Estas
yemas de huevo no sirven más, sólo las tomo para hacer la obediencia.
Agravándose le rogó al Superior llevarle el santo viático, antes de recibir el
Santísimo Sacramento se alzó un poco y puso el cordón al cuello en señal de
humillación, con voz clara e interrumpida sólo por los sollozos, pidió perdón
a todos por sus pecados y lo hizo con tal humildad que parecía el más grande
pecador. Sus hermanos que rodeaban su lecho se conmovieron de tal manera
que se echaron a llorar.
Cuerpo incorrupto de San Benito de Palermo, Convento S. María de Gesú. Sicilia-
Italia.
Fotografía: Régulo Rincón. 2007
A Fray. Guillermo de Piazza, quien creía que estaba próximo a expirar, se
había puesto a encender las velas, Benito le dice: “Hermano todavía no ha
llegado la hora, cuando llegue te lo diré”. Acercándose el día de su muerte al
Fray Paolo y a Fray Guillermo que estaban cerca de él les dijo: “Poned en or-
den algunas sillas para estas santas señoras que vienen a visitarme”, los frailes
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no viendo a ninguna, le preguntaron: ¿dónde están? Y él respondió: “¿no veis
a Santa Úrsula y a sus vírgenes?”. Benito tenía particular devoción hacia esa
Santa, que en la hora de su partida había venido a visitarlo.
Pasado un día y acercándose la hora de la muerte, se dirige a Fray Guiller-
mo diciéndole: “Hermano, ha llegado la hora, enciende las velas, en segui-
da se pone las manos al pecho en forma de cruz, con los sentimientos más
tiernos invoca los dulces nombres de Jesús, María y Francisco, alza los ojos
al cielo, con el rostro más luminoso que de ordinario, pronunciando estas
palabras: “En tus manos encomiendo mi espíritu, el alma bendita abando-
nando los despojos mortales, alza el vuelo hacia la morada celestial de los
bienaventurados.
Eran las 19 horas del 4 de abril de 1589, martes después de la esta de
pascua de resurrección. Fray Benito tenía 65 años, de los cuales había pasado
21 con sus padres, 17 de eremita y 27 como hermano menor. Aquella alma
bendita separada del cuerpo, antes de entrar en la gloria, quiso dar una con-
solación a su querida sobrina, sor Benita Nastai, que se encontraba en la casa
del amigo Giandomenico Rubiano. Mientras ella estaba en su habitación,
de improviso vio sobre volar una cándida paloma y oyó estas palabras: “¿no
preguntas nada, Benita?” Tuvo esta respuesta: “al cielo”.
Benito se ha ido al cielo y como san Pablo puede exclamar: “He combati-
do la buena batalla, he terminado la carrera, he conservado la fe, ahora sólo
me queda la corona de justicia que el Señor, justo juez, me entregará en aquel
día; y no sólo a mí, sino a todos los que esperan con amor su venida” (2Tim.
4, 7-8). El día de la muerte, como había predicho, poca gente estuvo presente
en su sepelio y sepultura.
6. Perspectiva social del culto a San Benito
En el análisis de la perspectiva social del culto a San Benito es transcen-
dental visualizar los mecanismos de protección de tradiciones culturales de la
región, en el devenir social, lo cual obliga a garantizar de manera permanente
estar atento a la preservación de las costumbres ancestrales, a través de medi-
das que coadyuven en el respeto por las mismas; situación que no es fácil por
la incidencia de los medios de comunicación, como también el poco apoyo
de instituciones públicas y privadas al sector cultural. Lo cual hace necesario,
además, vitalizar los espacios comunitarios que puedan garantizar la perma-
nencia en el tiempo las diversas manifestaciones tradicionales.
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Régulo RINCÓN y Mercedes CARRASQUERO
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En ese sentido, es importante establecer la perspectiva social que repre-
senta San Benito de Palermo, pues su gura concreta la identidad del los pue-
blos, esencialmente a través de aquellas manifestaciones relacionadas con su
devenir histórico pues, se soporta en la memoria cultural afrodescendiente
como una de las manifestaciones de mayor posicionamiento en el alma y vida
de los pueblos de las subregiones costa oriental y sur del lago de Maracaibo,
que han hecho de ella una forma de vivir, lográndose así la construcción de la
memoria patrimonial.
Para García (2006) y Martínez (2003), para quienes asumen el resguardo
de la memoria afrodescendiente signica un compromiso de fe y responsabi-
lidad con la preservación de la cultura ancestral que representa el Chimban-
guele. Desde esta óptica la perspectiva social del culto a San Benito puede
considerarse una misión socio – histórica - cultural, inherente de todas las
personas que forman parte de las comunidades chimbángaleras.
Dentro de este marco el posicionamiento del culto de San Benito de
Palermo signica la construcción de espacios comunitarios, el dialogo y la
confrontación sobre saberes populares, que motivan la formación de culto-
res con una visión ancestral, religiosa, etnográca, social, cultural, educativa,
antropológica, con la posibilidad preservar las costumbres y tradiciones de
los pueblos.
Por otra parte, Rincón y Carrasquero (2013), al arman que San Benito de
Palermo forma parte de un andamiaje sociocultural emblemático de la historia
regional zuliana que forma parte del quehacer de los pueblos por los valores,
costumbres, tradiciones, implícitos en la vida y obra sambenitera, esto permite
refrendar la perspectiva social que envuelve a esta manifestación religiosa. En
este sentido, se concreta la responsabilidad humana social que existe por par-
te de los chimbángaleros, gestores culturales, devotos, creyentes, para educar
y formar generaciones presentes y futuras, sobre la cultura sambenitera.
Cabe resaltar, que la perspectiva social de San Benito de Palermo trascien-
de en lo comunitario y religioso, pues, existen diversas organizaciones como
escuelas, liceos, universidades, hospitales, comunidades, organismos públicos
y privados, museos, iglesias, entre otros, que participan en el desarrollo de
actividades que ayudan a la proyección de actividades con la nalidad de for-
talecer los saberes sobre el culto a San Benito. Al respecto, Casanova (2013),
ha venido señalando la necesidad de establecer mecanismos de protección so-
bre las tradiciones culturales, pues estas poseen en si una visión humana, a tal
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punto que allí, se concreta la identidad del los pueblos, esencialmente a través
de aquellas manifestaciones relacionadas con el devenir histórico social que
se expresan mediante la vida cotidiana de sus habitantes.
7. Expresión de la cultura afrodescendiente: San Benito de Pa-
lermo
Hoy en día, se hace difícil no reexionar nuevamente sobre los supuestos
históricos heredados de investigadores empíricos con el afán de encontrar sus
orígenes y el de sus antepasados. Por ello, es importante realizar una retrospec-
tiva del pasado, que indubitablemente se conducen por caminos ya recorridos
y estructurados, que apoyado por las tecnologías y otros estudios documentales
corroboran aspectos socio culturales de la historia regional que hasta hace unos
pocos años atrás, era casi imposible certicarlos o comprobarlos.
Se debe ser muy sutil al exponer a la luz nuevas aristas que estudien aún
más la realidad de la historia cultural de los pueblos; de allí que, la intención
investigativa de este trabajo tiene el propósito, de no solo validar algunas
fuentes documentales que son el reejo de siglos de tradición, sino, tratar de
llegar más cerca de los mitos que forman parte importante de la estructura y
dinámica de la cultura afroindígena, que se celebra en la costa sur del Lago de
Maracaibo en el estado Zulia.
El concepto de constructo teórico se apoya en Martínez (2009), quien
arma que la teoría es un modelo ideal, sin construcción observacional direc-
to, que ofrece estructura conceptual, inteligible, sistemática y coherente para
ordenar los fenómenos de manera concreta. Esta armación permite elaborar
una argumentación teórica que identique el acontecer de todas las activi-
dades que están implícitas y explicitas en el posicionamiento de la cultura
sanbenitera en la vida regional, nacional e internacional.
Cuando se hace referencia a la tetica que se investiga, como es el caso
de San Benito de Palermo, inmediatamente se visualiza una imagen muy lo-
cal, creada en la colonia pero que no se relaciona con la imagen italiana, esta
posee características particulares propias de las intervenciones sincréticas que
formaron comunidades producto de una mezcla de lo católico con el mundo
místico de indígenas y africanos.
En este análisis, la palabra comunidades se reere al bloque social de in-
dígenas, criollos y africanos oprimidos, en contraste con las élites educadas
o la clase dominante, generado por el proceso sincrético que empezó con los
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esfuerzos evangelizadores de los primeros misioneros, que llegaron con los
conquistadores, pero que sin embargo, la expresión de sobrevivencia y liber-
tad de los esclavizados los llevaron a participan en la armonía divina a través
de cultos mágico-religiosos practicados conjuntamente.
Así, la religiosidad popular quedaba bajo control del pueblo, de rezande-
ros y cofradías, abarcaban las creencias, símbolos, ritos y comportamientos
que tienen sus raíces en el chamanismo, la mitología indígena, creencias y
prácticas africanas. En otras palabras, la religiosidad popular reeja la recep-
ción creativa y original de la realidad por parte de los indígenas, negros y
mestizos. El pueblo creó un sistema religioso que dio sentido a su naturaleza,
pero se separa hasta cierto punto de la Iglesia ocial.
Puede destacarse entonces, que la oralidad a través de los mitos y leyen-
das ha sido la gran constructora de la riqueza e identicación cultural de los
pueblos, el tema está dirigido a considerar la función antigua de las fuentes
orales que tienen la fuerza en la vida cotidiana de las sociedades, permitiendo
establecer los fundamentos de pertenencia territorial e identidad colectiva de
los pueblos afro indígena. Esa función fue vital en la medida que los pueblos
ancestrales trataban de preservar su historia, la propiedad de sus bienes cul-
turales y la acción humana sobre un espacio trascendente que fueron defen-
didos de los intereses colonizadores.
En este contexto chimbangalero y el culto a San Benito, el sincretismo
siempre ha sido y es todavía, objeto de muchos estudios en los campos de
religión, de ideologías, son aspectos mágicos y sociales, llevados a cabo por
grupos étnicos muy diversos en todas partes del mundo. Ninguna cultura se
desarrolló en aislamiento, siempre ha estado en contacto con otras, que se
inuenciaron mutuamente.
Entendiendo lo antes expresado, obliga a centrarse en forma metodológica
para organizar toda la información, buscando hacer una recreación minuciosa
del chimbanguele y el culto a San Benito como una forma de vida, que explica
su perspectiva social, donde la oralidad se constituyó en el instrumento clave
para dar a conocer la información vital que requerían en su vida diaria y la con-
tinuidad de sus actividades colectivas, lo cual indica, que los mayores de una co-
fradía o tribu trasladaban la información a las generaciones más jóvenes, siendo
estas fuentes orales de importancia capital para nes investigativos.
Lo expuesto sirvió de punto de apoyo para el reconocimiento de San
Benito de Palermo como una deidad religiosa de amplia perspectiva social,
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pues, su historia ha sido recreada por el propio pueblo, a su vez heredadas de
sus antepasados, impactando en el espíritu colectivo de la comunidad chim-
bángalera. En síntesis, a manera de una visualización integral del análisis del
tema tratado se presenta a continuación la gura 1.
Sugerencias
Sensibilizar a las comunidades, universidades, escuelas, liceos, igle-
sias, organizaciones públicas y privadas sobre el valor histórico cul-
tural que representa San Benito, a través de cine foros, encuentros de
Chimbangueles, talleras, conversatorios, entre otros.
Crear una unidad de producción audiovisual en distintos organismos
interesados en el área para generación de materiales documentales, que
registren la particularidad chimbangalera de cada pueblo o comunidad.
Figura 1:Árbol de San Benito, desde una perspectiva social
Fuente: Rincón y Carrasquero (2016)
San Benito de Palermo: Un análisis desde una perspectiva social
Régulo RINCÓN y Mercedes CARRASQUERO
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Contribuir a la formación de la escuela del chimbangalito con el pro-
pósito de sembrar en los niños y niñas la manifestación del Chimban-
guele y el culto a San Benito, convirtiéndose en los vasallos de relevo
de la actual generación.
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