
Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura de la UNERMB
Año 3 N° 6/ Julio-Diciembre 2015 / ISSN: 2343-6271
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La tierra prometida del sur del lago de Maracaibo. De su misma sangre.
La ontera fndígena, siglos XVI-XIX:Tomo III es una obra de Luis Alberto
Ramírez Méndez, de la Universidad de Los Andes y activo colaborador en
el desarrollo de la investigación histórica en la Universidad Nacional Expe-
rimental Rafael María Baralt, especícamente en la sede de Bobures, uno de
los escenarios en donde el profesor ha estado trabajando por más de 20 años
en la reconstrucción histórica del sur del lago de Maracaibo.
El objeto de este trabajo es la reconstrucción de los procesos históricos
del sur del lago de Maracaibo, especícamente las luchas entre las etnias in-
dígenas e hispano-criollos por el dominio efectivo del territorio; lo que des-
miente el mito hispano del dominio absoluto y sin tropiezos del continente
americano por parte de los europeos. Por ello, el trabajo del Prof. Ramírez
constituye un valiosísimo aporte no solamente a la historiografía sobre el sur
del lago de Maracaibo, sino también una contribución a los conocimientos
y saberes de la región surlaguense, territorio que pudiésemos considerar "vir-
gen" en cuanto a estudios historiográcos se reere.
En este marco, y considerando la importancia de contemplar las políticas
ociales hacia diferentes sectores y su accionar de forma conjunta, el objetivo
del trabajo es avanzar en la comprensión de los distintos modelos de coloni-
zación estatal (provincial y nacional) que fueron implementados en la fron-
tera sur bonaerense durante el siglo XIX, poniendo énfasis en los resultados
que tuvo su puesta en práctica en función de los contextos, las coyunturas
locales y la interacción social.
El autor, en,La tierra prometida del sur del lago de Maracaibo. De su mis-
ma sangre. La ontera fndígena, siglos XVI-XIX:Tomo III, nos presenta en
general, el patrón de habitación de los grupos indígenas en el sur del lago de
Maracaibo, se caracterizó por la existencia de una población dispersa, asen-
tada tanto en las zonas costaneras como en las bancadas, a salvo de las inun-
daciones. Las diversas etnias privilegiaron el emplazamiento de sus poblados
en las márgenes de los ríos navegables, inmediatos en sus desembocaduras al
Lago de Maracaibo, lo cual les permitía por una parte la comunicación con
el interior del territorio, al internarse navegando sobre los cauces uviales, en
especial de los ríos Catatumbo, Tarra, Zulia y Chama, y de ese modo interac-
tuar con los grupos sedentarios de las zonas altas de la cordillera.
Por otra parte, se resalta la construcción de identidades reconociendo
el derecho de los pueblos de apropiarse de sus terrenos colectivos, siendo el