Perspectivas: Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura
Año 5 N° 10/ Julio-Diciembre 2017, pp. 115-142
Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt
ISSN: 2343-6271
* Este artículo surge de la tesis en desarrollo, intitulada: Liderazgo político de la democracia
colombiana en dos tiempos: Jorge Eliecer Gaitán y Álvaro Uribe Vélez, desarrollada bajo la
tutoría de la Dra. Yolanda Morales Castro en el marco del programa de Doctorado en Ciencia
Política de la Universidad del Zulia.
** Psicóloga Clínica, docente e investigadora de la Universidad Simón Bolívar en Barranquilla,
Colombia. (lcastano1@unisimonbolivar.edu.co)
.
Recibido: 25/02/2017
Aceptado: 15/05/2017
Jorge Eliécer Gaitán y Álvaro Uribe Vélez:
Estrategia de Comunicación y Proyectos Políticos*
Liliana CASTAÑO GÓMEZ**
Universidad Simón Bolívar - Colombia
lcastano1@unisimonbolivar.edu.co
Resumen
Este articulo tiene por Objetivo: Re-interpretar el sentido y alcance del liderazgo de Jorge Eliécer Gaitán y
Álvaro Uribe Vélez. A través del despliegue de una metodología documental próxima a la hermenéutica dia-
léctica, se concluye que el liderazgo político no es, en ningún caso, un elemento metafísico aislado que surge
de la nada, por el contrario toda la evidencia disponible indica que emerge en razón de las características
distintivas de un contexto o escenario político particular, y se materializa en la vida y obra de estos personajes
destacados que, tienen la capacidad de interpretar adecuadamente los requerimientos del sistema político de
su momento, al tiempo que elaboran una agenda política de poder que gana legitimidad en la media en que se
socializa y es aceptada masivamente, mediante una acertada estrategia de comunicación política.
Palabras clave: liderazgo político colombiano, Jorge Eliezer Gaitán, Álvaro Uribe Vélez, his-
toria contemporánea de Colombia.
Jorge Eliécer Gaitán and Álvaro Uribe Vélez: Strategy of Communication
and Political Projects
Abstract
is article aims to: Re-interpret the meaning and scope of the leadership of Jorge Eliécer
Gaitán and Álvaro Uribe Vélez. rough the deployment of a documentary methodology
close to dialectical hermeneutics, it is concluded that political leadership is not, in any case, an
isolated metaphysical element that arises from nothing, on the contrary, all available evidence
indicates that it emerges because of the distinctive characteristics of a particular political con-
text or scenario, and materializes in the life and work of these outstanding gures who have
Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura
Año 5 N° 10/ Julio-Diciembre 2017 / ISSN: 2343-6271
116
the capacity to adequately interpret the requirements of the political system of their time,
while developing a political agenda of power that gains legitimacy in the media in which it is
socialized and is massively accepted through a successful strategy of political communication.
Keywords: Colombian political leadership, Jorge Eliezer Gaitán, Álvaro Uribe Vélez,
Contemporary history of Colombia.
Introducción
Para interpretar el sentido y alcance del liderazgo de Jorge Eliécer Gaitán
y Álvaro Uribe Vélez, en relación a su estrategia de comunicación política y
sus proyectos políticos concretos, objetivo de este trabajo, es necesario la re-
visión crítica de la historia contemporánea de Colombia, espacio y momento
donde se han desarrollado las relaciones asimétricas de poder que denen las
luchas fratricidas por el control político de Colombia, entre distintos actores
y factores hegemónicos, tales como: los partidos políticos tradicionales (libe-
rales y conservadores) y los liderazgos políticos personalizados y caudillistas
de Jorge Eliezer Gaitán y Álvaro Uribe Vélez, quienes al calor de sus discur-
sos populistas o neopupulistas, según el caso, junto a sus agendas políticas
de amplio impacto social, lograron penetrar, en épocas distintas, en lo más
profundo del tejido social, marcando un antes y después en las percepciones
sociales vinculadas a la comprensión del sistema político nacional, llegando
hasta el punto de estructurar una crisis histórica.
Conviene aclarar que el concepto de crisis histórica –de mucha utilidad heu-
rística– implica, según Caballero (2007), el surgimiento de un escenario de tran-
sición donde se articulan al menos 5 condiciones básicas a saber: a) Se trata de un
momento crucial; b) se pasa de una situación de “normalidad” a una de anormali-
dad; c) generación cambios irreversibles; d) toda crisis surge en una temporalidad
denida que permite ubicar proceso de gestación en el tiempo, y; e) todas las
crisis de la historia contemporánea son, de una u otra forma, crisis políticas ya que
se originan en las principales esferas del poder político nacional.
El fenómeno del liderazgo político nos remite a las raíces del conicto so-
cial, conicto originado –según la teoría política actual– por el acceso desigual
a los repartos de valores
1
, que han relegado a buena parte del pueblo aun hoy, a
1 Un intento interesante de teorización del conicto político de Colombia está en: Villasmil
Espinoza, Jorge (2016) “Saberes emergentes, intervención social crítica y nuevo contrato social
en la Colombia del siglo XXI” En: MUÑOZ DE RUEDA, Ligia y MORALES CASTRO,
Yolanda (Comps.) Reinventando saberes para la intervención social. Barranquilla: Universidad
Simón Bolívar.
Jorge Eliécer Gaitán y Álvaro Uribe Vélez: Estrategia de comunicación y proyectos políticos
Liliana CASTAÑO GÓMEZ
117
una vida de pobreza y negación de sus derechos fundamentales, por el accionar
de unas clases dominantes que, sin distingo de su signo ideológico-partidista,
se han valido de la violencia, en sus variadas modalidades y expresiones, como
herramienta principal para dirimir las diferencias políticas e imponer sus con-
cepciones e intereses. De ahí que, la impronta de estos liderazgos políticos ca-
rismáticos esté vinculada, en todo momento, a los ritmos y procesos violentos
que caracterizan a las prácticas políticas en el país en general.
Desde nuestra perspectiva, una de las mejores formas de sopesar estos li-
derazgos es, por un lado, estudiando el alcance y contenido de su estrategia de
comunicación política, esto es, lo que se dijo (discurso político), como se dijo
(estilo retórico particular) y, cuando se dijo (momento político). Por el otro,
relacionando ese discurso histórico particular con la agenda política del líder,
visible en: proclamas, mítines, maniestos, leyes, artículos de prensa y cartas
privadas, entre otra documentación, que dan cuenta de la concepción política
que se deende, así como de los objetivos, ideología, intereses y cambios que
se quieren implementar mediante la oposición política o, el ejercicio del poder
político nacional, cuyo máximo nivel está representado en la presidencia de la
república, en razón de la arraigada cultura presidencialista latinoamericana y su
consecuente concentración de poder en el Estado centralizado predominante.
En el caso de Jorge Eliecer Gaitán, posiblemente el personaje más caris-
mático de la escena política contemporánea colombiana, sus dotes de gran
orador de masas y su capacidad para producir discursos que interpretaran el
sentir de los sectores o estratos excluidos, marginados y relegados del país, lo
convierten en un personaje que no puede ser explicado sin el acceso directo
a su amplia producción discursa, en la que se proyecta su ideario político
revolucionario, devenido en la esperanza más signicativa de los colectivos
sociales para el logro de su esperada redención, esperanza dramáticamente
frustrada por su asesinato en 1948.
Por su parte, Álvaro Uribe Vélez, ubicado en otro momento histórico, sus-
tentó la legitimidad de su desempeño en una retórica de ataque y denuncia de
los que considera son los principales enemigos del orden republicano, repre-
sentados por los grupos guerrilleros de extrema izquierda: (FARC-EP y ELN)
–quienes por cierto tienen su origen en la guerrillas liberales que reaccionan en
su momento ante las prácticas de exterminio impulsadas por el conservatismo
y el asesinato de Gaitán–, al tiempo que justicaba su política belicista de la
Seguridad Democrática como única posibilidad de vencer a los terroristas. Más
allá de las diferencias textuales y contextuales, ambos personajes coinciden en
Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura
Año 5 N° 10/ Julio-Diciembre 2017 / ISSN: 2343-6271
118
el experimento exitoso de estructurar una formación discursiva
2
que intentó in-
ventar un nuevo pacto comunicativo/cultural/político que, al mismo tiempo,
interpela y compromete a la ciudadanía en nuevas o renovadas formas de par-
ticipación política de cara al logro de los objetivos de su lucha (Rincón, 2015).
En síntesis, nuestra propuesta teórica y metodológica consiste, en este
momento, en la reconstrucción hermenéutica de los textos y contextos que
sirvieron de condición de posibilidad para el desarrollo de los liderazgos his-
tóricos de los caudillos civiles: Jorge Eliecer Gaitán y Álvaro Uribe Vélez, que
lograron sobrepasar signicativamente la popularidad de sus partidos, me-
diante la creación de un vínculo afectivo muy personal con sus partidarios
y, en consecuencia, apuntalar procesos de personalización de la política que
afectaron para bien o para mal, a la democracia colombiana y su sistema polí-
tico en general, creando un antes y un dispuesta de su impronta.
1. Jorge Eliecer Gaitán: semblanza de un liderazgo
Jorge Eliecer Gaitán, también conocido como el caudillo
3
, nace en Bogotá en el
seno de una familia poco acaudalada de raigambre liberal a principios del siglo XX
4
,
en una época donde las luchas interpartidistas entre liberales y conservadores por el
monopolio del poder ya eran de larga data, potenciadas por la fragmentación del te-
rritorio nacional y por el choque de intereses antagónicos entre localidades diferencia-
das, personalidades y familias notables, entre otras razones. Al parecer de González
2 Según Vasilachis (1998), la formación discursiva o convergencia discursiva: “Alude a aquellos
textos que construyen objetos y que proponen modelos de interpretación y legitimación de la
realidad que poseen características similares, que pertenecen a la misma formación discursiva y
que fueron producidos en el mismo o similar periodo de tiempo” (1998: 299). Interesa al aná-
lisis del discurso precisar cuándo, en una formación discursiva determinada, desarrollado por
uno o varios autores-actores, se dan continuidades, mutaciones y/o rupturas que dan cuenta de
cambios políticos e ideológicos signicativos.
3 Cuando nos referimos a Gaitán como Caudillo no lo hacemos en el sentido tradicional del término
que evoca a formas arbitrarias de liderazgo político típicas del militarismo histórico latinoamericano
y sus gobiernos de fuerza. De hecho, el mismo se denió en vida como caudillo, tal como lo evidencia
el fragmento de uno de sus discursos más memorables citado a continuación: “Yo soy Jefe, yo soy un
verdadero caudillo y poseo la interpretación del sentimiento popular” (citado por: Eastman, 1979: 9).
4 Un dato curios al respecto es que la fecha especíca de nacimiento de Gaitán se presta a discre-
pancias según las fuentes consultadas. En algunas fuentes a nuestra disposición, por ejemplo,
como el texto Clásico de Obras Selectas de Jorge Eliecer Gaitán, publicado por la Carama de
Representantes de Colombia en 1979, se arma que: “había nacido en Bogotá el 23 de enero
de 1898” (1979: 12); en otras como: Biografías y Vidas, La Enciclopedia biográca en línea, se
arma que nació en Bogotá en 1902. Incluso en el popular sitio Wikipedia se arma para su
natalicio otra fecha distinta: 23 de enero de 1903. Consultar: https://es.wikipedia.org/wiki/
Jorge_Eli%C3%A9cer_Gait%C3%A1n#cite_note-2.
Jorge Eliécer Gaitán y Álvaro Uribe Vélez: Estrategia de comunicación y proyectos políticos
Liliana CASTAÑO GÓMEZ
119
(2014) los partidos tradicionales (El Liberal y Conservador) actúan como:
[…] coaliciones de grupos oligárquicos que competían por el poder en
localidades, basados en redes de pequeñas y medianas ciudades y villas,
apoyadas a su vez en un Hinterland rural de haciendas con sus respec-
tivos peones y aparceros, junto con pequeños y medianos campesinos,
ligados a las haciendas por lazos clientelistas (2014: 179).
Sus años de infancia estuvieron condicionados por los problemas econó-
micos de su familia, situación que debe entenderse en el marco de un sistema
político oligárquico con muy poco margen de movilidad social, donde, la
democracia en su sentido contemporáneo, era solo un anhelo en la mente de
algunos sectores progresistas de avanzada, ya que más allá de lo establecido
por el marco constitucional, las oportunidades para el desarrollo de una vida
digna eran y son privilegio de unos pocos.
En aquella época, la sociedad bogotana en particular y Colombia en gene-
ral, funcionaba con el predominio de la inuencia hegemónica de la autoridad
tradicional del catolicismo, que abogaba por el mantenimiento del orden es-
tablecido como única posibilidad de garantizar la cohesión social y la subsis-
tencia de la gobernabilidad política, siempre en razón de los intereses de las
clases pudientes. Por ello, en sentido ideológico, la sociedad republicana que se
estructura al calor del discurso de la modernidad política, desde el advenimien-
to de la emancipación en el siglo XIX, cambió muy poco en su mentalidad
conservadora y tradicional, soportada, al mismo tiempo, en dos columnas: la
autoridad moral de la iglesia católica –defendida por el partido conservador– y
el Ejército como herramienta primordial de control social formal, dispuesto
a sofocar cualquier intento de revuelta popular o descontento colectivo que
cuestionara las premisas constitutivas del contrato social existente.
Sin embargo, el siglo XX trajo consigo la implementación paulatina de
cambios en la cultura política orientados a la re-modernización del Estado
y al reconocimiento de las necesidades e intereses de grupos sociales emer-
gentes, como: los sindicatos, los obreros, el campesinado y los estudiantes
universitarios, por mencionar algunos, que no estaban representados por las
agendas de los partidos tradicionales. De ahí que González señale que:
La hegemonía de los partidos Liberal y Conservador en la vida po-
lítica colombiana empezó a ser desaada por la aparición de algu-
nos grupos sociales y políticos desde las primeras décadas del siglo
XX, en una coyuntura de crecimiento del gasto público estatal y
Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura
Año 5 N° 10/ Julio-Diciembre 2017 / ISSN: 2343-6271
120
de surgimiento de tensiones en el incipiente mundo obrero y en
el mundo rural de una frontera agraria en expansión (2014: 33).
Estas ideas progresistas que promueven otras miradas de la realidad para
el logro de la justicia social, anidan en el joven Gaitán que encuentra en la
actividad política el instrumento cardinal para la liberación de las mayorías
oprimidas y, por tanto, el principio ontológico de su vida. En sus propias
palabras, lo realmente importante era congurar un nuevo sistema político y
social de cara a los preceptos del liberalismo progresista que:
[…] reconoce que hoy resulta insuciente e inoperante al concepto de
democracia restringido al solo campo de la organización política del
Estado, y proclama la necesidad de extenderlo a las zonas económicas
y sociales, no en razón de la benevolencia o generosidad de los grupos
poderosos para con los desposeídos, sino como deber de justicia y como
condición necesaria para el equilibrio y ecaz desarrollo de la riqueza y
bienestar de los Colombianos (Gaitán citado por: Eastman, 1979: 18).
De conformidad con su supremo intereses por la política: “En febrero de
1920 ingresó a la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad
Nacional, y cuatro años más tarde obtuvo el título de abogado con su contro-
vertida e importantísima tesis“Las ideas socialistas en Colombia” (Biografías
y Vidas, 2017: s/p). Desde este momento participa activamente en la política
impulsando iniciativas de interés social, entre las que resaltan: la creación de
la sociedad literaria Rubén Darío –en honor al gran poeta nicaragüense prin-
cipal representantes del modernismo–, y el centro Liberal Universitario, así
como La Unión Nacional Izquierdista Revolucionaria, palestra de reexión
y debate de las principales ideas políticas en boga.
Tiene la oportunidad de continuar su formación académica en la Real
Universidad de Roma donde obtiene el título de Doctor en Jurisprudencia,
bajo la orientación del prestigioso penalista Enrico Ferri.
Estas credenciales académicas más sus dotes de líder carismático con una
formidable capacidad retórica, lo catapultan a la escena de la política profe-
sional y llega a desempeñar cargos de relevancia nacional como el de repre-
sentante a la Cámara, elegido en marzo de 1928, donde encabeza las investi-
gaciones sobre la masacre de los trabajadores de la Unitet Fruit, logrando la
indemnización de algunos de los familiares de las víctimas. En este momento
el compromiso de Gaitán para con los sectores explotas y marginados era ya
un hecho irrevocable hasta su desaparición física.
Jorge Eliécer Gaitán y Álvaro Uribe Vélez: Estrategia de comunicación y proyectos políticos
Liliana CASTAÑO GÓMEZ
121
El liderazgo de Gaitán fue creciendo en las las del partido Liberal hasta
convertirse en el jefe indiscutido de esa formación. Quizá esta jefatura se
lograría por la conjugación dos factores concretos: por un lado, era el mejor
exégeta para interpretar el sentimiento colectivo, como el mismo lo armara,
y dar contenido político concreto a la necesidad de redención de las masas;
por el otro, su creciente popularidad lo acercaba muy posiblemente a una
clara victoria electoral en las presidenciales de 1948, “victoria” que fue trun-
cada por su tgico asesinato el 9 de abril de 1948, bajo la autoría intelec-
tual de fuerzas desconocidas todavía, desencadenando automáticamente un
conjunto de protestas violentas a nivel nacional de las que surgiría el germen
de las posteriores guerrillas de izquierda, con un saldo histórico inconmen-
surable en pérdidas de vidas humanas y daños a la propiedad.
Esencialmente, el gran aporte del caudillo a la posteridad fue el recono-
cimiento de la dimensión social de la política en Colombia, para incluir en
sus dominios de una vez por todas, los legítimos intereses, aspiraciones, nece-
sidades, mandatos y anhelos de los grupos vulnerables de la sociedad, tantas
veces postergados; es decir, la instauración de una agenda política de cara al
supremo intereses social que preludia ya en esa época temprana la esencia
del Estado social de Derecho y de Justicia, o el discurso de la democracia de
resultados orientadas a la reducción de las asimetrías sociales en términos de
bienestar material. Según Eastman (1979: 14), quien fuera uno de los princi-
pales estudiosos de su legado y pensamiento, el programa político de Gaitán
puede sintetizarse en por lo menos 4 núcleos temáticos o ideas de anclaje
recurrentes en su formación discursiva:
“El pueblo es superior a sus dirigentes.
“País nacional versus país político.
“La luchas contra la oligarquía.
“El Logro de la restauración moral y democrática de la República.
Estas ideas están presentes de forma consistente como una constante de
su pensamiento político a lo largo de sus 25 años de su trayectoria política
y social, razón por la cual, delinean los fundamentos de su agenda política
de cara a la acción, que será estudiada a continuación con mayor deteni-
miento.
1.1. Agenda política gaitanista
El concepto de agenda política nos remite, al proyecto político que identi-
Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura
Año 5 N° 10/ Julio-Diciembre 2017 / ISSN: 2343-6271
122
ca y dene a un líder, del que emergen propósitos, objetivos, y metas, junto a
su consecuente programa de acción en el que se incluyen, al mismo tiempo, los
temas de interés recurrente, en términos de problemáticas importantes y deman-
das sociales especícas a las que el liderazgo debe dar respuestas efectivas, para el
beneplácito de sus seguidores y partidarios. Por razones obvias, en el proceso de
formación de la agenda política juegan un papel destacado los medios de comuni-
cación social, como espacios simbólicos en los que se congura la opinión pública
de conformidad con los intereses dominantes, privilegiando temas importantes
para ciertos grupos en detrimento de otros. De hecho, esto explica porque los
intereses de minorías políticas, sociales y/o culturales son tendencialmente invisi-
bilizados o poco tratados en la prensa de mayor divulgación.
Para Dorantes, hablar de la agenda política es hablar de una agenda públi-
ca de poder, por lo que señala:
Cada sistema social debe tener una agenda si desea dar prelación
a los problemas que se le presentan y decidir por dónde empezar a
trabajar. Por lo tanto, la primera y más relevante de las decisiones
de un gobierno es la que concierne a la elección de sus asuntos y
prioridades de acción: su agenda (2008: 79).
Se inere entonces que, la mejor agenda política es aquella que termina
por estructurar lo que Calvano (2016) dene como un nuevo o renovado
contrato social, es decir, un modelo de sociedad diferente al representado por
el orden establecido de cara al interés general, el cual diere históricamen-
te de los “intereses especiales” de las elites en el ejercicio del poder. En este
sentido, según Villasmil (2016), los principales conictos sucedidos entre
liderazgos políticos especícos no solo son las consecuencias del choque ge-
nerado por relaciones desiguales de poder, sino que se dan entre proyectos
nacionales diferentes –entendiendo la nación como comunidad imaginada
al decir de Anderson (1992)– que representan intereses de grupos, perso-
nas y comunidades contrapuestas en razón de sus identidades y dinámicas
particulares. De ahí que, todo proyecto nacional enunciado por una agenda
política de poder, esto es, como contrato social que se propone, privilegie
ciertas diferencias políticamente relevantes (clivajes), ello más allá del perl
policlasista, multiétnico y policultural que todo modelo sociopolítico aspira
a tener como condición de legitimidad.
En el caso de la agenda política del caudillo, como es de suponer, fue
desarrollada bajo la inuencia de las circunstancias y escenarios en el que
Jorge Eliécer Gaitán y Álvaro Uribe Vélez: Estrategia de comunicación y proyectos políticos
Liliana CASTAÑO GÓMEZ
123
le toco desenvolverse como actor político de primer orden, de esta manera
su estudio requiere de la revisión de su formación discursiva, mediante una
aproximación a sus obras selectas
5
que dan cuenta de los conceptos y temas
más representativos de su rico ideario político, desarrollado al calor de las
principales demandas sociales de su tiempo y espacio, en contracorriente de
la agenda política nacional de los partidos tradicionales que habían excluido
sistemáticamente de sus contenidos, los temas importantes para las personas
de abajo: los humildes, los trabajadores y desposeídos, por ser considerados
como actores sociales irrelevantes hasta ese momento para el sistema político
en general, en razón de su denido carácter excluyente.
Sin embargo, es de aclarar que el partido Liberal y su respectiva agenda
histórica, merece un trato diferente al caso Conservador, dado que más allá
de su condición de partido de notables siempre abogó por la necesidad de mo-
dernizar el sistema político bajo la orientación de concepciones ilustradas, de
ahí que Martín alegue:
Al comienzo de la era Republicana, fueron los Liberales Colombia-
nos quienes se alzaron contra las ideas caudillistas de algunos que
pretendían concentrar la totalidad del poder estatal en sus manos,
bajo la sombrilla de una Constitución, hecha a su medida para per-
mitir la presidencia vitalicia y la sumisión de los poderes en medio
de la debacle de la Republica. Fueron los Liberales quienes decre-
taron la manumisión de los bienes de manos muertas, y por esa vía
ejecutaron una reforma agraria que permitió engrosar con grandes
extensiones de tierra la frontera agrícola nacional. También fueron
los Liberales quienes entre otras muchas cosas, favorecieron la liber-
tad de culto, catedra, expresión y pensamiento” (2008: 7).
En principio, la agenda política de Gaitán estuvo orientada a superar el libe-
ralismo clásico, centrado en la promoción de las libertadas civiles y los derechos
políticos de primera generación, para inaugurar la era de una actividad política
de profundo compromiso social, que signicara para las grandes mayorías na-
cionales la posibilidad real de elevar su nivel de vida, en términos materiales,
intelectuales y morales, tal como sería el caso en una democracia sustantiva,
respaldada en una renovada concepción liberal-progresista y socialista.
El primer elemento que dene entonces su agenda política es su claro perl
de denuncia de las contradicciones e injusticias del orden sociopolítico imperan-
5 Un estudio pormenorizado de sus obras completas excede las posibilidades y objetivos de esta
investigación.
Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura
Año 5 N° 10/ Julio-Diciembre 2017 / ISSN: 2343-6271
124
te, perl construido a partir de un detallado diagnóstico y caracterización de las
penurias que las clases trabajadoras padecían en su vida cotidiana. Y es que desde
de una época temprana en el desarrollo de su pensamiento político –entendido al
decir de Villasmil y Jiménez (2015), como reexión sistemática de intelectuales
políticos en función de ofrecer respuestas a la diversidad de problemas diferencia-
dos y especícos, que denen los ritmos de la dinámica del poder en todas las so-
ciedades–, Gaitán describe con gran dominio la dominación multidimensional
(jurídica, política, económica y social) a la que el pueblo está sometido.
En su tesis de grado intitulada: “Las ideas socialistas en Colombia” de
1924, el caudillo relata que, con precisión literaria y fenomenológica, las
grandes penurias y vejámenes a las que las clases trabajadores estaban conde-
nadas y, en especial los labriegos, en el modelo sociopolítico y económico en
el que estaban inmersos:
La ignorancia en que se les tiene les hace inconscientes de su dere-
cho. Hombres que desde las cuatro de la mañana hasta las seis de la
tarde luchan en las más duras faenas. ¿Su alimento? El más miserable
que pueda concebirse. Los cinco centavos, cuanto más hasta treinta,
que les pagan, no les alcanzan para comer. Vestidos, mucho menos
han de tenerlos. Las enfermedades los minan sin la menor ayuda
cientíca. La dispersión en que se encuentran no les permite aso-
ciarse para la defensa. Sus mujeres son obligadas a iguales trabajos.
Sus hijos son esclavos a los que también toca trabajar a pesar de su
edad débil y su constitución física enfermiza. Sus hijas son la carne
de la que los patronos, como decía O Coneill, hacen un instrumento
de voluptuosidad. Su vivienda, su casa, es pocilga destartalada donde
se alberga la más odiosa miseria” (Gaitán, 1924: 106).
Su apuesta por el modelo socialista-marxista responde al hecho de que
era este, quien había logrado descifrar “cientícamente” las causas materiales
que explicaban el origen sistémico de la desigualdad social, al tiempo que
formulaba propuestas políticas concretas para la arquitectónica de un nuevo
contrato social, en el cual –se suponía– todas las personas tendrían la posi-
bilidad de desarrollar su potencialidades en el marco del bienestar colectivo,
ello de conformidad con la utopía socialista
6
en boga.
6 La emergencia de los Estados proletarios bajo la órbita soviética prometió el desarrollo del
paraíso en la tierra: “El reino de la felicidad, el paraíso terrenal. La tierra de Jauja donde sobra
y nada falta, donde todos son solidarios con todos, nadie le arranca el pan de la boca a sus
semejantes y ha cesado ese bellum ómnium contra omnes, la guerra de todos contra todo sig-
no distintivo de la sociedad del pasado como retratara omas Hobbes” (Sánchez, 2008: 51).
Jorge Eliécer Gaitán y Álvaro Uribe Vélez: Estrategia de comunicación y proyectos políticos
Liliana CASTAÑO GÓMEZ
125
En esa época temprana, su agenda política se distanciaba de los postulados
clásicos del pensamiento liberal ilustrado que había servido de sustento ideo-
lógico a las grandes revoluciones políticas y económicas de la civilización oc-
cidental en el siglo XVIII y XIX, que había proclamado las ideas de libertad,
igualdad y fraternidad, dando vida –quizá sin proponérselo– a una democracia
formal de jerarquías que no soluciona en nada el problema social existente:
Hoy las masas proletarias y asalariadas no pueden menos que seña-
lar en sus nes una reacción profunda contra la libertad bajo la for-
ma presente. ¿Qué le importa al hombre que se muere de hambre
la libertad? El necesita es la independencia, y esta no se logra sino
con la igualdad económica. No necesitamos la libertad que hace
esclavos; necesitamos la libertad que hace hombres, en el sentido
de ser el n de sí mismos. No queremos la ley hecha para el pueblo;
necesitamos la ley hecha por el pueblo (Gaitán, 1924: 110).
El tema de crítica a la inequidad y la situación de alarma social que pa-
decían las grandes mayorías nacionales, fue una constante en su agenda his-
tórica, tal como lo demuestran las fuentes primarias a nuestra disposición.
De hecho, el programa político concreto que se desprende de la misma se
sintetiza al menos en las siguientes ideas de anclaje:
a) Denuncia frontal antes las variadas formas y expresiones de someti-
miento de las clases trabajadoras “los llamados paria de la Colombia de
la época.
b) Crítica razonada de las premisas: políticas, económicas, jurídicas y so-
ciales que servían de pedestal al orden establecido.
c) Denuncia apasionada del rol histórico negativo desempeñado por la
oligarquía en el ejercicio del poder político y económico en Colombia.
d) Transformación del partido liberal de un partido de notables a un par-
tido político de masas al servicio del verdadero interés nacional.
e) Creación de una cultura política vinculada a la promoción de la equi-
dad, el progreso y la justicia social para todos.
f ) Y nalmente, aproximación a una denición, en los imaginarios de los
estratos populares, de un nuevo contrato social en función de sus intereses
y aspiraciones de ascenso y mejora sustancial de su calidad de vida.
Sin embargo, como el mismo autor explica, todos los experimentos marxistas de ingeniería
sociopolítica y económica terminaron en la consecución de Estado totalitarios con un costo
elevadísimo para la vida humana y su dignidad inherente.
Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura
Año 5 N° 10/ Julio-Diciembre 2017 / ISSN: 2343-6271
126
Esta agenda política fue socializada y legitimada mediante la estructura-
ción paulatina de un discurso político de carácter “populista radical,” que se
sirvió de un conjunto de herramientas, semióticas y retóricas propias de la
comunicación política presente.
1.2. Discurso y estrategia de comunicación política del Caudillo
Por discurso político se quiere representar, en este caso de estudio, el trabajo
consciente de una plataforma de comunicación política e ideológica, desarrolla
por un liderazgo transformador, al calor de los criterios y parámetros de su agenda
política e ideológica, estructurada, a su vez, mediante la interpretación minuciosa
y no falseada de las demandas sociales, invisibilizadas por el sistema político del
momento. Igualmente, es de considerar, para el desarrollo de cualquier estudio
cientíco del discurso político, un acercamiento al repertorio teórico de la lin-
güística que dene al discurso como: “[…] una red o economía transindividual de
elementos de signicación, concebidos como abstracción ideal a partir del acto
de habla individual” (Payne, 2002: 142), o de actos de escritura.
De acuerdo con Méndez (2006), los estudios de discursos políticos y lide-
razgos transformadores en el ámbito Latinoamericano se sustentan, en mayor
o menor medida, en las siguientes hipótesis o supuestos teóricos generales:
a) El contenido de discurso de un líder es congruente con los valores
políticos y con la ideología del partido al se adscribe ese líder; b) Los
contenidos políticos e ideológicos de los discursos de los lideres di-
eren entre sí en la medida en que dieren las ideologías y los valores
de los partidos a los cuales se adscriben; c) Los contenidos políticos
e ideológicos de los discursos son consistentes a lo largo del tiempo;
d) Independientemente de sus contenidos políticos e ideológicos,
los discursos de los líderes son populistas” (2006: 3).
Algunas de estas hipótesis
7
son de utilidad para esta investigación, en par-
ticular las; b), c) y d), ya que en el caso de la a), Gaitán con su impronta logró
modicar los contenido axiológicos de su partido, al tiempo que estos tam-
bién los inuenciaron a él en una relación simbiótica. El caso de Uribe Vélez
será trabajado posteriormente.
7 En la concepción positivista de la ciencia las hipótesis eran el punto central de la investigación,
que tenía como propósito último, conrmarlas o no mediante la recolección de evidencia em-
pírica. Por su parte, las investigaciones cualitativas animadas por la Nueva Racionalidad se cen-
tran en el logro de objetivos y ven en las hipótesis, cuando aplican, solo una referencia teórica
plausible que puede orientar el desarrollo de los objetivos de la investigación.
Jorge Eliécer Gaitán y Álvaro Uribe Vélez: Estrategia de comunicación y proyectos políticos
Liliana CASTAÑO GÓMEZ
127
La formación discursiva gaetanista deviene en un discurso ambivalente ya
que, por un lado, es discurso de poder, ya que emerge como vehículo privile-
giado de expresión del sentir popular mayoritario y; por el otro, de contrapo-
der, al proclamar la necesidad de superar al sistema político de la época por su
franco carácter oligárquico, sectario y excluyente.
En efecto, la caracterización del discurso gaetanista se lograría mediante
una visión de conjunto de su formación discursiva en el tiempo, entendida
como la suma de sus discursos orales y escritos que dan cuenta de las conver-
gencias y divergencias internas de la misma, en términos de las permanencias
o cambios de las ideas de anclaje de su agenda. En el maniesto del Unirismo
de octubre de 1933, por ejemplo, Gaitán explica como concibe su programa
político en ese momento histórico:
- ¿Un programa? Ante todo, conviene alinderar el alcance de esa
palabra. El signicado de los programas políticos tiene hoy una
posición muy diferente de la de tiempos de menor complejidad
social. En otras épocas, en Colombia como fuera de ella, existían
programas, pero sin plataforma política. Hoy esto no es posible.
El programa será el criterio orientador la plataforma y la fuerza
actuante. Lo primero es un valor para el tiempo y lo último una
obligación en el espacio (1933: 129) [negritas añadidas].
Desde su percepción, el programa estaría vinculado entonces a lo que nosotros
hemos denido en el ámbito de la teoría política contemporánea como la agenda
o “criterio orientador, por su función de espacio cognitivo estructural o estructu-
rante, en el que se preservan los contenidos base de su discurso, el cual permanece
poco alterado en el tiempo, de lo contrario su formación discursiva seria erosio-
nada por sus propias divergencias y; la plataforma, que estaría más condiciona a
las circunstancias sociopolíticas coyunturales que demandan mayor dinamismo
y exibilidad de acción, no solo en el discurso y sino también en el liderazgo y sus
decisiones relacionadas a los imperativos contextuales del momento.
Seguidamente explica con mayor detalle que: “El programa engloba
todo un sistema. La plataforma política es una etapa, un momento, un
eslabón, que ha de ser sucedido por otros hasta coronar la obra total”
(1979: 132) (negritas añadidas).
En este mismo texto, se evidencian algunos cambios de signicados en
conceptos clave de su discurso, tal es el caso de la noción de colectivismo que
ahora se torna negativa y propia del comunismo. Ante la pregunta de si el
Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura
Año 5 N° 10/ Julio-Diciembre 2017 / ISSN: 2343-6271
128
unirismo es igual al comunismo responde: “Ya sé que de nuestra lucha se dice
lo mismo y que creen que nuestro esfuerzos son una cruzada hacia la degra-
dación colectiva” (Gaitán, 1933: 138) (negritas añadidas), sin embargo no
se dan mayores elucidaciones de por qué y en que, el unarismo se diferencia
del comunismo, cuando su ideología es el socialismo, momento de transición
entre el capitalismo y la sociedad sin clases (comunismo), que para Gaitán es
sinónimo de colectivismo en otros escritos.
El caso de la idea de pueblo muestra más nítidamente estas mutaciones
semánticas al calor siempre de los requerimientos del momento. Ahora el
pueblo es denido como un sujeto colectivo desprovisto de conciencia his-
tórica y política, inmovilizado por sus condiciones precarias de existencia, de
ahí lo titánico que resultaría toda labor de redención popular:
[…] nuestras masas, las cuales viven hoy en el más absoluto primi-
tivismo en lo material, cultural y moral… no tienen conciencia de
sus destinos, ni hay razón para que las tengan. Decir lo contrario
es formular hipócritas elogios… gentes que no se nutren, que no se
visten, que no tienen la necesidad creada de ninguna comodidad,
sin cultura, sin higiene, ¿Qué pueden consumir, que riqueza pue-
den fomentar? Ninguna (1933: 132).
En cuando a su estrategia de comunicación política que tenía como obje-
tivo general la socialización masiva de su discurso para persuadir y convencer
a las masas de la viabilidad y legitimidad de sus tesis revolucionarias, el traba-
jo hermenéutico de las fuentes se desarrolla, de conformidad con el carácter
tridimensional que toda estrategia de comunicación política implicada en:
lo que se dijo (discurso político), como se dijo (estilo retórico particular) y,
cuando se dijo (momento político). El caudillo tuvo la capacidad para arti-
cular satisfactoriamente estas tres dimensiones espacio-temporales, ya que el
discurso pronunciado en la mayoría de los casos respondía acertadamente a
las demandas del momento político, con lo cual, se implementaba la mejor
estrategia de comunicación política, tal como lo demuestra el alto nivel de
aceptación popular del caudillo en los estratos medios y populares, hasta el
punto de poderse denir, sin lugar a dudas, como un líder carismático con
altos niveles de aceptación popular.
Para la mejor compresión del concepto de estrategia de comunicación
política conviene hacer las siguientes aclaratorias: toda estrategia de comuni-
cación política intenta el logro de un conjunto de objetivos o propósitos que
Jorge Eliécer Gaitán y Álvaro Uribe Vélez: Estrategia de comunicación y proyectos políticos
Liliana CASTAÑO GÓMEZ
129
varían, claro es, en razón del tipo de liderazgo y los ritmos de los escenarios
puntuales en los que este se desenvuelve. De cualquier manera, el líder inten-
ta que el contenido de su discurso político no solo tenga buena cobertura y
presencia en los medios de comunicación de masas, sino también, que este
logre internalizar sus tesis en el auditorio o público para el que fue elaborado,
hasta el punto de formar vínculos afectivos y cognitivos duraderos entre las
masas y el líder, a lo que, no solo cuenta lo que se dice, sino como se dice, en
términos de metalenguaje, el lenguaje corporal, el tono de voz en la enuncia-
ciones, inclusive los silencios y las omisiones de temas controvertidos cuen-
tan, entre otros aspectos que interesan a los semiólogos.
No cabe duda que Gaitán entiende estas cuestiones y por ello respalda su lide-
razgo en al menos dos estructuras esenciales: primero, conoce el universo feno-
menológico de su auditorio, esto es, lo que estos viven y sienten en sus mundos
de vida: sus problemas, aspiraciones, necesidades y demandas insatisfechas; su
historia y su potencial como Sujeto colectivo-cautivo, aun no incluido en la esce-
na histórica nacional; segundo, una formidable capacidad de orador en tiempos
donde el vehículo principal para conectarse con los estratos populares era el dis-
curso oral y escrito en pasquines y volantes, en el que se les valora y se les invita a
tomar partido en la política, con el ánimo de transformar la realidad. De ahí que,
su liderazgo sea interpretado por estos sectores como un faro de luz que guía el
sendero por el que se debe transitar en aras de la necesaria emancipación popular.
Por ello también, una de las ideas de anclaje de su formación discursiva
radica en la necesidad de romper con el predominio de las elites en el sistema
político, elites que él dene mediante la expresión de oligarquía y les adjudica
–de forma bien argumentada– la responsabilidad por las grandes contradic-
ciones del orden sociopolítico colombiano:
Cuando en un país político llega a extremos tales, de espalda a los
intereses de la nacionalidad, podemos armar sin vacilaciones que
se ha implementado el régimen oligárquico. Porque no creáis, como
algunos sostas han querido hacer pensar, que la oligarquía es sola-
mente el dominio de la plutocracia. Oligarquía es la concentración
del poder total en un pequeño grupo que labora para sus propios
intereses, a espaldas del resto de la humanidad (Gaitán, 1979: 163).
La elite no solo era revelada en términos de un juego de suma cero, es de-
cir, que ganaba sistemáticamente lo que otros perdían, en este caso el pueblo.
Incluso puede inferirse de este fragmento discursivo, la idea entre líneas de
Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura
Año 5 N° 10/ Julio-Diciembre 2017 / ISSN: 2343-6271
130
una dinámica de suma negativa, en la cual, lo que la oligarquía gana, en su
dinámica de concentración del poder político y económico, es inferior a lo
que le país nacional pierde como totalidad histórica relegada.
2. Álvaro Uribe Vélez: vida y trayectoria política
El proceso de formación y posicionamiento nacional del liderazgo de Ál-
varo Uribe Vélez debe abordarse, a nuestro parecer, al menos en función de
dos longitudes distintivas: primero, la geográca, por ser Antioquía una re-
gión histórica caracterizada por su dinamismo económico de transcendencia
nacional, sostenido en una cultura del emprendimiento y amor al trabajo,
hasta el punto de que podría armarse metafóricamente que el Paisa
8
es el
arquetipo del judío de Colombia, de ahí que no es de extrañar que fuera este
espacio social-geográco la plataforma de despegue de la fuerza uribista. Se-
gundo, la crisis del sistema político nacional generada por la violencia endé-
mica que a fínales del siglo XX mostraba a Colombia como un país caotizado
en el marco de un Estado fallido.
Esta situación de crisis nacional recreó las condiciones de posibilidad para
la emergencia de nuevos liderazgos políticos capaces de recuperar la conanza
en el sistema político y sus debilitadas instituciones, cuestión que, hasta cierto
punto, Uribe Vélez hizo bien, como lo muestran los altos índices de aceptación
de sus dos periodos (2002-2006 y 2006-2010) en la presidencia de la república.
Uribe Vélez nace en Medellín en el seno de una familia acomodada que
sin embargo no tenía el abolengo de las familias más poderosas del país, pero
le proporcionó, de igual manera, al joven todas las herramientas para la for-
mación de su carácter de líder emprendedor de grandes iniciativas.
Su página web ocial reseña la siguiente información sobre sus estudios y
8 Según la página web: Solo Paisa, la voz de paisa sirve para identicar en la cultura popular colombiana
a: “todas las personas nacidas enAntioquia la grande” es decir, natural de uno de los siguientes de-
partamentos: Caldas, Risaralda, Quindio, parte del Valle del Cauca y del Tolima, y por supuesto de
Antioquia como la conocemos actualmente.Antioquia la grandeestaba conformada por los departa-
mentos anteriormente enunciados; actualmente estos departamentos son totalmente independientes.
La cultura, costumbres, manera de hablar, etc., constituyen un patrimonio común a los habitantes de
esa región que desde sus orígenes se destacaron por el comercio y la arriería entre otras actividades.
Seguidamente se señala que esta identidad se dene por su espíritu productivo y proactivo, ahorrativo,
emprendedor y andariego. Asimismo, es muy apegado a su tierra y su cultura, pero al tiempo audaz
para la exploración y la innovación, irreverente cuando de inventar se trata, y disidente. Disponible en
línea. En: http://solopaisas.com.co/quienes-somos-los-paisas/, consultado el: 18/05/2017). El símil
con los judíos viene dado entonces por las similitudes existentes en la cultura del emprendimiento y la
capacidad para gestionar empresas productivas exitosas, entre otros aspectos.
Jorge Eliécer Gaitán y Álvaro Uribe Vélez: Estrategia de comunicación y proyectos políticos
Liliana CASTAÑO GÓMEZ
131
formación profesional:
Adelantó sus estudios de bachillerato en el Instituto Jorge Roble-
do, de donde se graduó con honores. Ingresó a la Universidad de
Antioquia, donde adelantó sus estudios superiores, obteniendo en
1977 el título de doctor en Derecho y Ciencias Políticas. En 1993
obtuvo el título de especialista en Administración y Gerencia de
la Universidad de Harvard, centro académico en el que estud
Negociación de Conictos, siendo discípulo del profesor Roger
Fischer (Fuerza Uribista, S/f: s/p).
Además, “En 1998, fue merecedor de la beca Simón Bolívar que concede
el Consejo Británico en virtud de la cual fue designado Senior Associate Mem-
ber del Saint Antony´s College de la Universidad de Oxford en Inglaterra
(Fuerza Uribista, S/f: s/p).
Uribe Vélez ha tenido una trayectoria política completa, con la cual ha
venido ascendiendo paulatinamente en cargos y responsabilidades públicas
desde la esfera local en su juventud, hasta la presidencia de la república, tal
como lo muestra su hoja de servicio. Entre los cargos más representativos de
su modelo de gestión basado en la micro-gerencia destacan: Jefe de Bienes
de las Empresas Públicas de Medellín, Secretario General del Ministerio de
Trabajo. Durante el gobierno del ex Presidente Julio César Turbay Ayala, se
desempeñó como Director de la Aeronáutica Civil. También se ha desempe-
ñado como: Alcalde de Medellín (1982-1983), Concejal de Medellín (1984-
1986), Senador de la República de Colombia (1986-1990) y (1990-1994)
respectivamente, Gobernador de Antioquia (1995-1997), Presidente de la
República en dos periodos consecutivos (2002-2006) y (2006-2010). En la
actualidad se desempeña de nuevo como Senador electo y como conferencis-
ta y profesor universitario (Fuerza Uribista, S/f ).
2.1. Agenda política uribista
La agenda política de Uribe Vélez se desarrolla aun hoy supeditada al lo-
gro de tres objetivos marco o “triángulo de conanza” según el: 1) Seguridad
Democrática; 2) Conanza Inversionista y; 3) Cohesión Social, ello bajo la
inuencia de los preceptos neoliberales –en lo económico– y de la restaura-
ción conservadora –en lo político–, que propenden al mantenimiento del
status quo y su invariable modelo social basado en los valores tradicionales y
el respeto a las formas de autoridad. Por eso, que el proyecto político uribista
se inscribe, al parecer de Cepeda y Tascón (2015), en el planteo común de la
Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura
Año 5 N° 10/ Julio-Diciembre 2017 / ISSN: 2343-6271
132
restauración conservadora de la derecha internacional, más allá de que se pre-
sente propagandistamente como un proyecto de centro, por ello su referencia
recurrente al discurso de la seguridad:
Desde el maniesto de los cien puntos presentado durante la pri-
mera campaña presidencial y a lo largo de sus dos periodos de go-
bierno, la bandera sobresaliente del entonces candidato y después
presidente… fue la recuperación del orden público y la llamada
política de la “seguridad democrática” (2015: 26).
Para Uribe Vélez la seguridad es, probablemente, la cuestión más relevan-
te de la democracia colombiana asediada históricamente por los embates del
enemigo interno,” cuya máxima expresión está en la insurgencia de izquierda
radical. En palabras del caudillo:
Nosotros defendimos la seguridad como un valor democrático en
sí mismo, como requisito cardinal para la vigencia real de las liber-
tades y derechos, como una fuente de recursos y como un derecho
humano al que todos los ciudadanos deben tener acceso en igual-
dad de condiciones (2014).
En el mismo discurso seguidamente explica que la esencia de su política de
la Seguridad Democrática no debe vincularse con la doctrina de la Seguridad
Nacional, defendida en su momento por las sangrientas dictaduras militares
del cono sur con claro talante fascista, usada como herramienta para sofocar
el disenso y el pluralismo político propio de toda democracia y, tampoco, con
una concepción herrada del civilismo (débil) en el cual la seguridad no debía
ser invocada como agenda prioritario del gobierno y el Estado (Uribe, 2014).
En tal sentido, el propósito de esta concepción de la Seguridad se visualiza en
las siguientes ideas, recurrentes en su formación discursiva:
Luchamos para desabastecer a los terroristas, eliminando la droga,
acabando el secuestro, expropiándoles los bienes. Aislamos a los
terroristas, capturando a los cabecillas, desmontando sus redes de
apoyo y asumiendo el control en todo el territorio. Consolidamos la
conanza ciudadana en la fuerza pública, basados, como ya lo señalé,
en la ecacia y la transparencia, es decir en los resultados con acata-
miento a la ley, respeto a la Constitución y a los derechos humanos.
Solo, el Estado no puede; la tarea de derrotar el terrorismo y de acli-
matar permanentemente la seguridad, se da con la cooperación de la
ciudadanía y con el compromiso internacional (Uribe, 2014: s/p).
Jorge Eliécer Gaitán y Álvaro Uribe Vélez: Estrategia de comunicación y proyectos políticos
Liliana CASTAÑO GÓMEZ
133
Desde su apreciación, la seguridad es la condición primordial del logro de
la paz social mediante la anulación de los elementos perturbadores del orden
–que se reducen aquí a delincuencia común sin ninguna legitimidad políti-
ca–, una idea que nos evoca, de alguna manera, al postulado decimonónico
positivista de “orden y progreso” y “barbarie vs civilización, ello porque su
concepto de seguridad involucra progreso de las fuerzas productivas, al atraer
capitales internacionales a Colombia, cuestión que nos lleva al tercer elemen-
to estructurante de su agenda: la llamada Conanza Inversionista, que pro-
pende a la creación de las condiciones necesarias –mediante planes, políticas,
programas y proyectos– para atraer la inversión trasnacional a Colombia,
situación que desde la lógica de mercado se traduce en progreso y desarrollo
para el país en general, bajo el supuesto tácito de que, las fuerzas del mercado
por si solas tienden a minimizar las asimetrías sociales mediante la creación
de fuentes de empleo y el crecimiento económico sostenido.
Estos tres objetivos marco que denen el contenido de su agenda polí-
tica en el tiempo, bien sea como presidente o como senador, no se limitan
al plano nacional colombiano, tal como lo demuestra su afán de internacio-
nalización mediante conferencias, consultorías y foros, entre otros espacios
propiciados por grupos de interés, en los que Uribe Vélez participa por toda
América Latina, con notable incidencia en los círculos conservadores y em-
presariales. A partir de una postura crítica, Cepeda y Toscón (2015), señalan
que el llamado triángulo de conanza de Uribe Vélez representa:
[…] la visión de una sociedad estructurada sobre un poder autori-
tario, cohesionada en torno a su líder político, y dispuesta a general
todas las condiciones necesarias para propiciar los negocios de las
compañías extranjeras, así como aumentar los índices de la con-
centración de la riqueza (2015:202).
Seguidamente explican que, a su entender:
La “conanza inversionista” signica la construcción de una so-
ciedad erigida sobre las garantías para que el capital se acumule
sin riesgos sociales, sin sobresaltos en materia de seguridad, y sin
restricciones tributarias que impliquen el libre comercio. El mo-
delo de “seguridad democrática” implica la meta de alcanzar los
máximos niveles de crecimiento del aparato militar, policial y de
los órganos de inteligencia; y además la progresiva privatización
de la guerra o delegación del monopolio estatal de la fuerza. La
Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura
Año 5 N° 10/ Julio-Diciembre 2017 / ISSN: 2343-6271
134
cohesión social” es un instrumento de sostenibilidad a través de
mínimas inversiones sociales distribuidas por medio de populismo
institucional… (Cepeda y Toscón, 2015:202).
De cualquier manera, el liderazgo de Uribe Vélez ha signicado, en mu-
chos aspectos, el renacer de las fuerzas neoconservadoras no solo en Colom-
bia, donde es un icono para muchos, sino en varios países de la región, donde
algunas fuerzas políticas y económicas de elite, están interesadas en replicar
su propuesta o adaptarla a su realidad (Cepeda y Toscón, 2015), ello por la
incidencia y aceptación que su agenda política ha tenido en la última década
en amplios sectores de la sociedad que avalan su modelo de gestión de la segu-
ridad democrática y ven como positivos los resultados obtenidos. Realmente,
en la actualidad El 30 % del país (Colombia) sigue al expresidente y le cree
todo lo que dice sea mentira o no (Revista Semana, 2017), lo que evidencia el
éxito de su discurso y su estrategia de comunicación política.
2.2. Discurso y estrategia de comunicación política de Uribe Vélez
En páginas anteriores se citó las conjeturas de Méndez (2006), según la
cual los estudios de discursos políticos y liderazgos transformadores en el ám-
bito Latinoamericano se desarrollan, en mayor o menor medida, de confor-
midad con los supuestos teóricos que siguen:
a) El contenido de discurso de un líder es congruente con los valo-
res políticos y con la ideología del partido al se adscribe ese líder; b)
Los contenidos políticos e ideológicos de los discursos de los lideres
dieren entre sí en la medida en que dieren las ideologías y los
valores de los partidos a los cuales se adscriben; c) Los contenidos
políticos e ideológicos de los discursos son consistentes a lo largo
del tiempo; d) Independientemente de sus contenidos políticos e
ideológicos, los discursos de los líderes son populistas (2006:3).
En el caso de Uribe Vélez, a diferencia de Gaitán, pensamos que, en bue-
na proporción, todos los ordinales de la anterior cita aplican. En el caso del
ordinal: a) Aunque surge de las las del partido liberal del que se distancia
por diferentes razones de coyuntura, va creando sus propias organizaciones
partidarias en función de los mutables intereses de su liderazgo y sus con-
secuentes concepciones políticas –a veces pragmáticas a veces ideológicas–,
como lo evidencia el Partido Social de la Unidad y, actualmente, el Centro
Democrático. En el caso del b), se tendría que aclarar que, en materia de lide-
razgos personalizados como el de Uribe Vélez, los contenidos y valores de los
Jorge Eliécer Gaitán y Álvaro Uribe Vélez: Estrategia de comunicación y proyectos políticos
Liliana CASTAÑO GÓMEZ
135
partidos emergentes, creados como plataformas electorales con pocos nive-
les de institucionalización, responden, en todo momento, a los contenidos y
valores que profese el Caudillo y no al contrario. En el caso de la c) y d) res-
pectivamente, la acción histórica concreta de su liderazgo demuestra empíri-
camente estos postulados, ya que hay consistencia en los contenidos políticos
de los discursos y su ideología en el tiempo, con muy pocas variaciones, como
es el asunto en toda formación discursiva, al tiempo que su discurso es níti-
damente neopupulista porque promueva, entre otros indicadores, la labor
asistencialista del gobierno y se presenta tácitamente su gura como símbolo
paternalista de la unidad nacional.
De esta manera, la estrategia de comunicación política de Uribe Vélez es
un producto muy bien logrado desde el punto de vista del triángulo: prag-
mático, semántico y semiológico y, cuenta con el asesoramiento permanente
de expertos en el área de marketing político, imagen y comunicación. A este
respecto Sierra (2015) señala:
Cuando se trataba de denir algo en comunicación… Uribe se pre-
paraba mucho: “Estaba todo el tiempo pensando, deniendo. El
maduraba mucho lo que iba a decir. El mismo diseñaba y jalonaba
las piezas esenciales de su estrategia. Por ejemplo, él fue quien ideó
el lema de su primera campaña (“Mano rme, corazón grande”) y
quien daba la pauta, a través de su proyecto político de liderazgo mi-
litar en la guerra, para montar toda la estrategia (Sierra, 2015: 71).
Además, sin lugar a dudas, Uribe Vélez entendía a la perfección el poder
que tiene la palabra en el proceso de creación de representaciones sociales
y, por ello, terminó desarrollando una estrategia novedosa de comunicación
política en la que prescindía y hasta repudiaba a los medios de comunicación
de masas tradicionales, para hacer llegar su mensaje sin ltros, a su gran au-
diencia nacional mediante el uso de canales alternativos como: las emisoras
locales, las redes sociales y la prensa institucional, entre otros canales.
Esto signicó un quiebre importante en la información que reci-
bían los ciudadanos. Uribe rompió el esquema de proceso perio-
dístico y comenzó a informar directamente a su amplia red, que, en
buen porcentaje sin ltros de por medio, le servía de parlantes para
llegarle al público en general (Sierra, 2015: 73).
Por su parte, Bonilla (2015), agrega que el núcleo central de signicación
del discurso de Uribe Vélez está en la enunciación de un relato fundacional
Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura
Año 5 N° 10/ Julio-Diciembre 2017 / ISSN: 2343-6271
136
que promueve una re-lectura diferente de la historia contemporánea de Co-
lombia, en la que todo indica que su primer gobierno presidencial marca el
inicio (Hora Cero), de la refundación de la República mediante la supera-
ción paulatina de las grandes problemáticas estructurales del país, que tienen
en los grupos violentos –presentados como enemigo interno– sus principales
responsables. En tal sentido arma:
Cuando nosotros llegamos al gobierno, encontramos el poder del Es-
tado Colombiano totalmente debilitado, el país en manos de guerrilla
y en manos de los paramilitares, ambos nanciados por el narcotrá-
co. Creo que el desmonte de esta capacidad criminal del paramilitaris-
mo, que se ha dado en este gobierno, es el único en la historia reciente
de Colombia, no tiene precedente. Y creo que nalmente es la causa
de que el país haya regresado por los fueros institucionales, de admi-
nistración de justicia, etc.” (Uribe, citado por Bonilla, 2015: 35).
Asimismo, la estrategia de comunicación de Uribe Vélez de la que se des-
prende su discurso político particular, persigue varios objetivos coordinados.
Primero, mostrar a la política de Seguridad Democrática como el único ca-
mino viable para alcanzar la paz; segundo, posicionar en la opinión pública
nacional e internacional la gura de Uribe Vélez como un (líder fuerte) capaz
de derrotar a los enemigos históricos del Estado colombiano, en una diná-
mica donde se combinan –sin límites precisos– la guerra y la paz; tercero,
presentar sus dos gestiones presidenciales como una era de desarrollo integral
que marca la hora cero para la refundación del Estado y la sociedad en su
conjunto y; cuarto; aanzar los vínculos afectivos que unen al pueblo colom-
biano, asumido como totalidad histórica compacta, con su “líder principal”
sin mediación institucional de ningún tipo, de lo que se desprende su claro
carácter neopopulista
9
y personalista que dene su estilo de liderazgo.
Al parecer de Cardona (2016), Uribe Vélez construye su liderazgo en el
marco de la confrontación histórica que tienen las fuerzas de orden público
con los grupos insurgentes y, logra convencer a un grupo mayoritario del país,
9 Para un estudio y caracterización del discurso neopopulista en Uribe Vélez, recomendamos
consultar las siguientes obras monográcas: Carrillo Vargas, Claudia Ximena (2010). Análisis
del discurso de Álvaro Uribe Vélez (2002-2006) bajo una lógica neopopulista. Monografía
de grado para optar por el título de politóloga de la Facultad de Ciencia Política y Gobierno.
Bogotá. Universidad Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Además: Arrieta Arvilla,
Martha (2009). La construcción del ethos en el discurso del presidente de Colombia, Álva-
ro Uribe Vélez Sobre el conicto armado desde la política de seguridad democrática. Tesis
para optar el título de Magister en lingüística y español. Cali. Universidad del Valle.
Jorge Eliécer Gaitán y Álvaro Uribe Vélez: Estrategia de comunicación y proyectos políticos
Liliana CASTAÑO GÓMEZ
137
sobre la posibilidad real de derrotar a las FARC–EP desde el punto de vista
militar, al tiempo que desmiente, por lo menos discursivamente, la tesis de
las supuestas “causas objetivas” que producen y reproducen el conicto co-
lombiano en el tiempo, causas vinculadas a la marginación histórica de buena
parte del pueblo colombiano como resultado directo de un modelo político y
económico excluyente, al que los grupos insurgentes se oponen con la guerra,
como expresión política del descontento social y como supuestos represen-
tantes de la justicia social. Por ello, Cardona (2016) agrega que:
El gobierno de Uribe Vélez indujo un cambio en la representación
del conicto entre los colombianos. Desde los años 80 hasta el go-
bierno de Andrés Pastrana Arango, el colombiano de a pie tanto
como sus gobernantes, habían sido persuadidos, en alguna medi-
da, sobre la imposibilidad de que el Estado y sus fuerzas armadas
estuvieran en condiciones de ganar la guerra que la insurgencia le
había declarado desde mediados de los años 60 (2016: 185).
En visión retrospectiva, el gobierno de Uribe Vélez –en sus dos periodos-
tuvo la capacidad de inigir grandes golpes militares a la Guerrilla eliminando
incluso a varios miembros del secretariado, hasta ese momento intocables, de-
bilitante signicativamente su poderío bélico y su capacidad de acción. Lo que
generó -quizás sin el proponérselo- la creación de las condiciones de posibili-
dad para el desarrollo de las posteriores negociaciones de la Habana que llevó a
buen puerto el gobierno de Santos para el logro de una paz estable y duradera.
Por estas razones, en Uribe Vélez se articulan satisfactoriamente los elementos:
agenda política, estrategia de comunicación y discurso, en el marco de un lide-
razgo carismático que sigue contando en la actualidad con un respetado mar-
gen de aceptación popular y que es, en última instancia, el mejor indicador para
determinar si un liderazgo político gusta o no en la sociedad a la que se debe.
Conclusiones
El proceso hermenéutico desplegado para re-interpretar el sentido y al-
cance del liderazgo de Jorge Eliécer Gaitán y Álvaro Uribe Vélez, en relación
a su estrategia de comunicación política y sus proyectos políticos concretos,
signicó un pequeño recorrido por la historia política contemporánea de
Colombia, que permite identicar la conexión entre dos momentos políticos
que, aunque separados por la dimensión temporal, se vinculan por la diná-
mica de la violencia y su hilo conductor que trasciende épocas. En efecto, a
raíz del asesinato de Jorge Eliecer Gaitán emergen los grupos insurgentes que,
Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura
Año 5 N° 10/ Julio-Diciembre 2017 / ISSN: 2343-6271
138
formados en el partido liberal, se convertirían al calor de las circunstancias
concretas que les tocó vivir, en grupos guerrilleros de extrema izquierda bajo
el signo ideológico del pensamiento marxista en sus variadas escuelas. Más de
media centuria después, en las postrimerías del siglo XX, la violencia desme-
dida de estos grupos, entre los que destacan las FARC-EP y el ELN, crearían
las situaciones necesarias para la construcción de un liderazgo fuerte dispues-
to a intervenir activamente en la restitución del orden democrático nacional,
por ello, el fenómeno de Álvaro Uribe Vélez y su discurso de la Seguridad
Democrática con todo lo que ello representa.
Se deduce de esta investigación que el liderazgo político no es, en ningún
caso, un elemento metafísico aislado que surge de la nada, por el contrario toda
la evidencia disponible indica que germina en razón de las características dis-
tintivas de un contexto o escenario político particular, y se materializa en la vida
y obra de un persona destacado –como Gaitán y Uribe Vélez– que tiene la ca-
pacidad de interpretar adecuadamente los requerimientos del sistema político
de su momento, al tiempo que elabora una agenda política de poder que gana
legitimidad en la media en que se socializa y acepta masivamente, mediante una
acertada estrategia de comunicación política, que capta en sus simpatizantes y
adeptos un sentimiento de estar representados en el discurso del líder, lo que
implica que el contenido del discurso se construye sistemáticamente en el re-
conocimiento de los (paquetes cognitivos) de la sociedad y, al mismo tiempo,
logra vincular los afectos y necesidades –hasta ese momento dispersas– de las
personas y grupos de su target en una fuerza política de cambio, que puede ser
revolucionaria o neoconservadora según el caso.
Por su parte, Jorge Eliecer Gaitán se revela en la primera mitad del siglo
XX a un sistema político oligárquico con muy poco o ningún margen de
movilidad social en el que, la democracia en su sentido contemporáneo, era
solo un anhelo en la mente de algunos sectores progresistas de avanzada muy
reducidos, ya que más allá de lo establecido por el marco constitucional, las
oportunidades para el desarrollo de una vida digna eran y son privilegio de
unos pocos. Por ello, asume la actividad política como dispositivo para la li-
beración de las mayorías oprimidas y silenciadas.
Tuvo la capacidad para construir un liderazgo político carismático de am-
plia base social y, de enunciar una formación discursiva que era la expresión
política del sentimiento colectivo de un pueblo oprimido. Fue el mejor exe-
geta o interprete –en ese sentido– de las necesidades y aspiraciones socia-
les de su época. Su gran aporte a la posteridad fue el reconocimiento de la
Jorge Eliécer Gaitán y Álvaro Uribe Vélez: Estrategia de comunicación y proyectos políticos
Liliana CASTAÑO GÓMEZ
139
dimensión social de la política en Colombia, para incluir en sus dominios
de una vez por todas, los legítimos intereses, aspiraciones, necesidades, man-
datos y anhelos de los grupos vulnerables de la sociedad, tantas veces pos-
tergados; lo que se tradujo, en la instauración de una agenda política de cara
al supremo intereses social que preludia ya en esa época temprana la esencia
del Estado social de Derecho y de Justicia implementado mucho después, al
menos formalmente, con la constitución política de 1991.
Posteriormente, Uribe Vélez surge como líder en un contexto de anarquía
y violencia generalizada que no había podido ser manejado por el Estado y su
entramado institucional, ni mucho menos por los liderazgos tradicionales,
hasta el punto de visualizarse como un Estado fallido. En este escenario de
calamidad nacional, arma categóricamente que la seguridad es la cuestión
más relevante de la democracia colombiana asediada históricamente por los
embates del “enemigo interno,” cuya máxima expresión está en la insurgencia
de izquierda radical, devenida en narco-guerrilla dedicada a toda clase de ac-
tividades ilegales sin ningún contenido político o ideológico justicable. Por
estas circunstancias objetivas, su agenda política se desarrolla supeditada al
logro de tres objetivos marco o “triángulo de conanza” según el: 1) Seguri-
dad Democrática; 2) Conanza Inversionista y 3) Cohesión Social, ello bajo
la inuencia de los preceptos neoliberales –en lo económico– y de la restau-
ración conservadora –en lo político–, que propenden al mantenimiento del
status quo y su invariable modelo social basado en los valores tradicionales y
el respeto a las formas de autoridad.
En denitiva, su estrategia de comunicación política logra convencer a un
grupo mayoritario del país, sobre la posibilidad real de derrotar a las FARC–
EP desde el punto de vista militar, al tiempo que desmiente, por lo menos
discursivamente, la tesis de las supuestas “causas objetivas” que animan el de-
sarrollo del conicto colombiano que ahora se reduce a la guerra entre: el
Estado y la delincuencia común organizada. En consecuencia, presenta sus
gestiones presidenciales como el momento político que marcó la “hora cero
para la refundación del Estado y la sociedad en su conjunto de cara al logro de
una dinámica de paz, seguridad y desarrollo económico sostenido.
Referencias
Bibliográcas
ANDERSON, Benedict (1992). Comunidades imaginadas Reexiones sobre el origen
y la difusión del nacionalismo. México, D.F.: Fondo de Cultura Económica.
Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura
Año 5 N° 10/ Julio-Diciembre 2017 / ISSN: 2343-6271
140
ARRIETA ARVILLA, Martha (2009). La construcción del ethos en el discurso
del presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez Sobre el conicto arma-
do desde la política de seguridad democrática. Tesis para optar el título
de Magister en lingüística y español. Cali: Universidad del Valle.
BONILLA, Jorge Iván (2015). Los años en que tuvimos presidente; en: RIN-
CÓN, Omar y URIBE, Catalina (Comps.). De Uribe, Santos y otras
especies políticas (pp. 25-64). Bogotá: Universidad de los Andes.Co-
municación de Gobierno en Colombia, Argentina y Brasil.
CABALLERO, Manuel (2007). Las crisis de la Venezuela contemporánea
(1903-1992).Caracas:Alfadil Ediciones.
CALVANO, Leonardo (2016). Contribuciones al estudio y estructuración de un
nuevo o renovado contrato social en Colombia. Proyecto de tesis para optar al
grado de Doctor en Ciencia Política. Maracaibo: Universidad del Zulia.
CARDONA ZULETA, Luz Margarita (2016). La culebra sigue viva: miedo
y política. El ascenso de Álvaro Urbe al poder presidencial en Colombia
(2002-2010). Medellín: Universidad Nacional de Colombia.
CARRILLO VARGAS, Claudia Ximena (2010). Análisis del discurso de
Álaro Uribe Vélez (2002-2006) bajo una lógica neopopulista. Mono-
grafía de grado para optar por el título de politóloga de la Facultad de
Ciencia Política y Gobierno. Bogotá: Universidad Colegio Mayor de
Nuestra Señora del Rosario.
CEPEDA, Iván y TASCÓN, Felipe (2015). Uribe y la derecha transnacional.
Bogotá: Grupo Z.
EASTMAN, Jorge Mario (Comps., y Presentación) (1979). Jorge Eliecer
Gaitán. Obras Selectas. Bogotá: Cámara de Representantes, Imprenta
Nacional.
GAITÁN, Jorge Eliecer (1924). Las ideas socialistas en Colombia Tesis de
Grado; en: EASTAMEN, Jorge Mario (Comps.) Jorge Eliecer Gai-
tán Obras Selectas (pp.106-110). Bogotá: Cámara de Representan-
tes, Imprenta Nacional.
GAITÁN, Jorge Eliecer (1933). El maniesto del Uribismo; en: EASTAMEN,
Jorge Mario (Comps.) Jorge Eliecer Gaitán Obras Selectas (pp. 129-
133). Bogotá: Cámara de Representantes, Imprenta Nacional.
GAITÁN, Jorge Eliecer (1945). El país político y el país nacional; en: EASTA-
MEN, Jorge Mario (Comps.) Jorge Eliecer Gaitán Obras Selectas
Jorge Eliécer Gaitán y Álvaro Uribe Vélez: Estrategia de comunicación y proyectos políticos
Liliana CASTAÑO GÓMEZ
141
(p. 163). Bogotá: Cámara de Representantes, Imprenta Nacional.
GONLEZ GONZÁLEZ, Fernán E. (2014). Poder y Violencia en Colom-
bia. Bogotá: Colección Territorio, Poder y Conicto.
MARTÍN, Américo (2008). La violencia en Colombia. Caracas: Los Libros
de el Nacional.
MÉNDEZ, Ana Irene (2006). Democracia y discurso político Caldera, Pérez y
Chávez. Caracas: Monte Ávila Editores Latinoamérica.
PAYNE, Michael (Comps.) (2002). Diccionario de teoría crítica y estudios
culturales. Buenos Aires: PAIDÓS.
RINCÓN, Omar y URIBE, Catalina (Comps.). (2015). De Uribe, Santos y
otras especies políticas. Bogotá: Universidad de los Andes. Comunica-
ción de Gobierno en Colombia, Argentina y Brasil.
SÁNCHEZ GARCÍA, Antonio (2008). La izquierda real y la nueva iz-
quierda en América Latina. Caracas: Los Libros de el Nacional.
SIERRA, Luz María (2015). Álaro Uribe: Un presidente de teón, en: RIN-
CÓN, Omar y URIBE, Catalina (Comps.). De Uribe, Santos y otras
especies políticas (pp. 71-73). Bogotá: Universidad de los Andes.Co-
municación de Gobierno en Colombia, Argentina y Brasil..
VASILACHIS DE GIALDINO, Irene (1998). La construcción de represen-
taciones sociales Discurso político y prensa escrita. Un análisis sociológico,
jurídico y lingüístico. Barcelona (España): Gedisa Editorial
VILLASMIL ESPINOZA, Jorge (2016). Saberes emergentes, intervención
social crítica y nuevo contrato social en la Colombia del siglo XXI; En:
MUÑOZ DE RUEDA, Ligia; MORALES CASTRO, Yolanda
(Comps.). Reinventando saberes para la intervención social. Ba-
rranquilla: Universidad Simón Bolívar (Inédito).
VILLASMIL ESPINOZA, Jorge y JIMÉNEZ IDROVO, Ítalo (2015). El dis-
curso de la Unidad Americana en tres tiempos: Independencia, Organización
Nacional, Antiimperialismo. Machala: Universidad Técnica de Machala.
Electrónicas
DORANTES, Gerardo L. (2008). La construcción de la agenda de poder. Re-
vista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales. Disponible en línea.
En: http: //www.redalyc.org/pdf/421/42112044006.pdf, consulta-
Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura
Año 5 N° 10/ Julio-Diciembre 2017 / ISSN: 2343-6271
142
do el 22/04/2017.
Página Ocial Álvaro Uribe Vélez (2014). Biografía. Disponible en línea.
En: http: //www.alvarouribevelez.com.co/es/biograa, consultado el
18/05/2017.
Revista Semana (2017). El fantasma del castrochavismo. Disponible en línea.
En: http://www.semana.com/nacion/articulo/colombianos-creen-
que-el-pais-se-puede-convertir-en-venezuela/528035, consultado el
12/06/2017.
Solo Paisas (2017). ¿Quiénes Somos los Paisas?. Disponible en línea. En:
http: //solopaisas.com.co/quienes-somos-los-paisas/, consultado el
20/04/2017.
Vidas y Biografías la Enciclopedia Biográca en Línea (2017). Jorge Eliécer
Gaitán. Disponible en línea. En: http: //www.biograasyvidas.com/
biograa/g/gaitan.htm, consultado el 20/04/2017.
Wikipedia la Enciclopedia Libre (2017). Jorge Eliecer Gaitán en: Wiki-
pedia. Disponible en línea. En: https: //es.wikipedia.org/wiki/
Discusi%C3%B3n: Jorge_Eli%C3%A9cer_Gait%C3%A1n, consul-
tado el 22/04/2017.