
Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura
Año 6 N° 11/ Enero-Junioe 2018 / ISSN: 2343-6271
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de insubordinación, de desobediencia civil, transformarnos en rebeldes con
causa: liberación del pensamiento, de la identidad de los pueblos, defensa del
derecho a la existencia de la diversidad y la complejidad.
Para el logro de una meta tan ambiciosa, la educación (y que no suene a
cliché) parece ser la vía no sé si más rápida, pero si la más efectiva; tal y como
lo plantea Paolo Freire (2005) en su libro: La Pedagogía del Oprimido. Yo
le agrego, necesitamos una EDUCACCIÓN, si, si, no leyó mal, una EDU-
CACCIÓN, EDUCAR EN ACCIÓN, A TRAVÉS DE LA ACCIÓN,
LA ACCIÓN misma. Pido disculpas por la cacofonía y el pleonasmo.
Hay que asumir la responsabilidad que cada cual tiene en la generación del
cambio. Estoy de acuerdo con Freire, en que es necesario integrar reexión y
acción, para ello propongo la creación de una matriz de opinión, hay que opinar.
Cuando opino, estoy pensando y haciendo al mismo tiempo, por eso, TODOS
tenemos que opinar (niños en las escuelas, jóvenes de los liceos y universidades,
amas de casa, obreros, profesores y maestros, sacerdotes y laicos, organizaciones
sociales de base), todos… y de todas las formas posibles: escribiendo en colum-
nas de periódicos, publicando en la internet, utilizando inteligentemente las
redes sociales (Twiter, Faceboock, Myspace, Instangram, entre otras), porque
no, a través de manifestaciones culturales como la literatura, la música, la pintura
(una imagen vale más que mil palabras). No creo, ni pretendo aparentar, que es-
toy descubriendo el agua tibia, pero esta es mi más profunda verdad al respecto.
Movilizar la opinión pública, las masas, esto puede hacer que se logre
grandes cambios, o por lo menos, sembrar la semilla de algún cambio, que
por muy pequeño que sea, bien vale la pena.
Me uno a De Sousa Santos cuando dice que la lucha epistemológica es una
aliada por excelencia de la lucha política. Opino que el control político en una so-
ciedad democrática lo ejercemos los ciudadanos. Cuando la gente se junta y opina,
cuando levanta la voz con un lenguaje común pueden construir grandes empresas.
Todos debemos labrar nuestro espacio, no sentarnos a esperar que nos lo den.
Pero la revolución debe ser pacíca, emulando el ejemplo de grandes líderes
revolucionarios (no solo en las formas sino en los fondos) como Gandhi, por citar
un ejemplo. La lucha pacíca le quita todos los argumentos a los violentos, una
muestra de ello es la marcha de los estudiantes universitarios colombianos reali-
zada el 10 de noviembre de 2011 en contra de la reforma de la Ley 30. En vez de
tirar bombas, repartieron ores, besos, abrazos, llevaron a cabo actos culturales
a lo largo y ancho del país, la idea era hacerse notar para que sus ideas fueran