“MENELANDIA” (MENE* - LANDIA**) A 106 años...
Perspectivas. Revista de historia, geografía, arte y cultura de la UNERMB
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“Escenario de aguas, gran matriz geográca, intersección
de fusiones, partera bautismal, puerta acuífera de la Laguna
de Maracaybo, fonética oriunda, ecosistema airado, injertos,
oprobios, censuras. Naufragio de continuidades cercenadas,
violencias y pasiones ignoradas, laguna de óxidos, llovizna
seminal de datos entremezclados e inaprensibles. Apetencia
de los dominios opíparos del poder, que sus entrañas ha dado
al trabajo tesonero, al sentido vital, ujo de formas nacientes
y saqueos”. Pérez, Evaristo (1999).
Menelandia
Gonzalo Fernández Oviedo y Valdés, reconocido como uno de los primeros
cronistas por su Historia Natural y General de las Indias, Islas y Tierra Firme del Mar
Océano, en 1535, habló de “un licor como Azeyte junto a la Mar” al describir la isla
de Cubagua. Quintero, Rodolfo(1972).
En 1540, Gonzalo Fernández publica la segunda parte, donde se reere al lago y
golfo de Maracaibo. Es la primera referencia escrita de la enorme riqueza petrolera del
lago de Maracaibo y sus entornos. La descripción es probablemente del entorno de La
Banda del Este, la Costa Oriental del Lago de Maracaibo donde en los parajes luego
conocidos como Cerro La Estrella, en Mene Grande, donde se conrmó en 1914 el
pozo naciente Zumaque I, pionero comercial de la explotación petrolera maquinista en
el Zulia y Venezuela:
“Hay en aquella Provincia algunos ojos o manantiales de
betún, a manera de brea o pez derretida, que los indios
llaman mene, y en especial hay unos ojos que nasçen en un
cerrillo, en lo alto dél, ques savana, y muchos de ellos que
más de un cuarto de legua en redondo. Y desde Maracaibo a
estos manantiales hay veinte e çinco leguas...Este betún, o el
licor ques, con la fuerça del sol paresçe que hierve, bullendo
haçia arriba, y corre por la tierra… y está muy blando entre
día y pegajoso,, y de noche se hiela con el fresco de la noche
e absençia de sol; y por la mañana pueden pasar por encima
dello sin que se pegue a los pies ni se hunda el hombre. Pero
entrando el sol, es muy pegajoso; y el que passa a pie o a
caballo, atolla como quien passa por limo o cieno, y con gran
dicultad se puede pasar. Acaeció en la primera entrada que el
gobernador Ambrosio hizo la tierra adentro, passando de día
por este camino, que hallaron un venado pegado en aquellos
ojos o manantiales deste betún…Y assi es una materia esta
muy viscosa, que cuando está de la manera que es dicho…está
como pez para brear navíos…”. El Zulia Ilustrado (1889-84).