Perspectivas. Revista de historia, geografía, arte y cultura de la UNERMB
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Bolívar, principal impulsor de la libertad de Maracaibo
Artemio, CEPEDA*
Museo Histórico Rafael Urdaneta. Sociedad Bolivariana
arte_cepeda@hotmail.com
Resumen
Parte de las notas de este ensayo, provienen de cartas y vicisitudes de la época,
Maracaibo, para el Libertador fue sumamente importante, tanto en estrategia política
como en oportunidades para lograr maximizar las fuerzas y terminar de concretar
el proyecto de la emancipación. Este ensayo, entre otras razones históricas, permite
destacar aspectos que no han develado muchos historiados, el especial interés que
tenía Bolívar sobre Maracaibo, el correlato deja por sentado la importancia histórica
que merecen los aportes de sus cartas. Se hace necesario destacar que el saber
histórico se encuentra también en epístolas que luego la investigación se encarga
de interpretar hasta convertirse en legado de los pueblos como memoria colectiva.
Palabras clave:
Bolívar, Maracaibo, memoria histórica.
Bolívar, main promoter of the freedom of Maracaibo
Abstract
Part of the notes of this essay, come from letters and vicissitudes of the time, Maracaibo,
for the Liberator was extremely important, both in political strategy and in opportunities
to maximize forces and complete the project of emancipation. This essay, among other
historical reasons, allows us to highlight aspects that many historians have not revealed,
the special interest that Bolívar had on Maracaibo, the correlate leaves for granted the
historical importance that the contributions of his letters deserve. It is necessary to
emphasize that historical knowledge is also found in epistles that research is then in
charge of interpreting until it becomes a legacy of the peoples as collective memory.
Keywords: Bolívar, Maracaibo, historical memory.
Perspectivas. Revista de historia, geografía, arte y cultura.
Año 7 N° 14/ Julio-Diciembre 2019, pp. 81-88.
Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt
ISSN: 978-980-12-6373-9
Recibido: Enero de 2019 Aceptado: Febrero de 2019
* Historiador del Museo Histórico Rafael Urdaneta. Sociedad Bolivariana, Miembro de la Funda-
ción Red Nacional de Escritores y Escritoras de Venezuela.
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Introducción
En las cartas del Libertador a partir de 1820 nos empezamos a encontrar su
constante preocupación por la toma de Maracaibo. La primera referencia está en una
de las tantas epístolas que envió a Santander con fecha 11 de enero de 1820 desde San
Juan de Payara: “Voy a activar la toma de Maracaibo por las tropas inglesas y las de
Urdaneta”.
Luego, en esa misma misiva agrega en el párrafo sexto: “Las tropas que deben
cubrir a Mérida van a marchar inmediatamente, serán poco menos de 1.500 hombres
para que la división de Urdaneta pueda obrar con seguridad sobre Maracaibo, de
acuerdo con los ingleses de Montilla, a quien voy a escribir apurando nuevamente a
que obre sobre aquella ciudad con la mayor actividad”. Dos renglones más abajo,
agrega: “En una palabra, le dije, mi principal objeto en esta campaña es tomar a
Maracaibo”.
En otra a Santander le dice desde San Cristóbal a 22 de abril de 1820: “Estoy
construyendo una otilla en el Zulia capaz de llevar una expedición contra Maracaibo,
para que en caso de que Lara o Montilla no hagan nada, se tome aquella ciudad
con tropas de la guardia. Porque si no tomamos a Maracaibo hemos perdido muchos
sacricios”.
Con la misma reiteración le escribe a Santander desde Cúcuta a 9 de mayo de 1820:
“Pienso obrar fuertemente sobre Maracaibo con tropas nuevas y viejas”. Y en otra
del día siguiente: “Pienso mandar los “Ries” para asegurar la expedición contra
Maracaibo”.
En otra a Santander desde Cúcuta a 19 de mayo de 1820, le agrega: “Ya debemos
más de cinco mil duros gastados en comprar ganados en la construcción de la otilla
del Zulia”.
Esta otilla de bongos fue mandada a construir en los pueblos gemelos de Santa
Bárbara y San Carlos del Zulia porque en las orillas de ambos pueblos, que están
frente a frente divididos por el río Escalante, funcionó hasta 1930 un Puerto-Astillero
donde se construían y reparaban todas clase de embarcaciones grandes y pequeñas, por
cuyo motivo, creemos, fue Bolívar el iniciador de ese auge constructor y navegante,
cuya otilla mandó a construir allí por varias razones prácticas: 1ra.) Por ser la costa
Sur del Lago para 1820 parte integral del territorio en poder de los patriotas, mientras
Maracaibo permanecía en poder de los españoles y lo estuvo hasta la Batalla Naval del
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24 de julio de 1823 sin que bastara la declaración de Independencia del 28 de enero
de 1821, como veremos más adelante; 2da.) Por ser lugar de mucho ganado para la
alimentación de los carpinteros de orilla, como dice el historiador y escritor zuliano
Mario Fernández; 3ra.) Por ser esa vasta comarca fértil del Sur del Lago tierra de
abundantes bosques de donde extraer las maderas sucientes para construir aquella
otilla de bongos; 4to.) Por ser lugar donde se podía hallar toda clase de alimentos
cárnicos y frutícolas, y agua potable en el antiguo río Santa Bárbara que desembocó al
río Escalante hasta 1900 en que fue cegado, y por cuyo río, especícamente, el español
Ramón Hernández de la Calle escogió ese lugar para fundar a San Carlos del Zulia en
1778, pues en su Acta de Fundación leemos que su agua era “buena para beber”.
Si aquellos bongos mandados a construir por Bolívar fue con el objetivo de tomar
a Maracaibo, la posterior necesidad de seguir construyendo embarcaciones en ese
puerto-astillero, fue para sacar la abundante producción agropecuaria de su entorno,
la cual abarrotaba la demanda local, motivo por el cual Bolívar recomendaba a sus
generales que cuando fuesen a Cúcuta desde Maracaibo o Moporo, lo hicieran por el
puerto de San Carlos del Zulia, ya que él había comprobado en los años que pasó por
allí (mayo de 1819, septiembre de 1822, y diciembre de 1826), la gran producción
de alimentos de la zona, lo cual queda vericado en carta dirigida a Páez desde
Bucaramanga a 2 de junio de 1828, donde le dice: “Preero, desde luego, que tres
compañías de Granaderos vengan a Cúcuta, con un buen ocial a su cabeza, por el
puerto de San Carlos del Zulia, que es el camino más corto para llegar a Bailadores
y después a San José. En aquel acantonamiento recibirán los auxilios necesarios sin
les falta nada”. Es decir, agua potable, leña, carne de pescado, de diferentes animales
de monte, de aves, de res, leche, frutas, etc.
En esa misma carta del 19 de mayo de 1820, Bolívar le agrega a Santander: “He
mandado una expedición a la Laguna para que haga alguna presa en el tránsito, y
me traiga alguna noticia de Maracaibo y de las operaciones de nuestras fuerzas por
aquella parte. Ayer he venido del Zulia y he visto nuestras otillas de bongos, que va
bien adelantada. Si tenemos buenas noticias, puede ser que mande 500 hombres por la
Laguna a cooperar a la rendición de Maracaibo”.
Hemos puesto en negrillas las palabras “Ayer he venido del Zulia” para demostrar
que no fueron dos las visitas de Bolívar al Zulia como siempre lo han dicho y redicho
los libros de historia y los historiadores tradicionales. Es más, el autor de estas líneas
sostiene, que en septiembre de 1821 y diciembre de 1826 Bolívar sólo utilizó al Zulia
“de paso” porque iba en vía a otros lugares; es decir, en septiembre de 1821 iba rumbo
a Santa Marta con el objetivo de derrotar a unos españoles que se habían reagrupado
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después de ser derrotados en Boyacá; pero estando en Maracaibo a punto de partir
hacia Santa Marta fue exhortado, casi con ruegos, a desistir de esa campaña para ir a
Cúcuta a juramentarse de nuevo como presidente de la Gran Colombia y raticar lo que
se dio en llamar la Constitución de Cúcuta, cuyo viaje hizo a desgana atravesando de
nuevo el lago de norte a sur para subir el río Escalante con escala el 22 de septiembre
en San Carlos del Zulia para descansar, por cuyo motivo encargó para ir a Santa Marta,
primero a Urdaneta, quien no pudo ir por hallarse ya padeciendo del enorme cálculo
que terminó matándolo en París en 1845; luego encargó a Bartolomé Salom, quien
tampoco pudo ir. Finalmente encargó al coronel Mariano Montilla, quien fue el que
derrotó a aquellos españoles, por cuyo motivo Bolívar lo ascendió a General.
Del mismo modo, en diciembre de 1826 Bolívar pasó por el Zulia únicamente en
vía a Valencia para tratar de controlar inútilmente La Cosiata de Páez; en cambio, en
mayo de 1820 vino expresamente al Zulia a ver aquellas otillas de bongos para tomar
a Maracaibo en poder de los españoles, por cuyo puerto éstos recibían hombres y
pertrechos, lo que nos viene a demostrar que aquella primera visita de Bolívar al Zulia
fue más importante que las dos posteriores, aunque esta última ha sido completamente
desconocida, y ahora el autor de estas líneas tiene la pretensión de darla a conocer por
ser su descubridor.
Luego, reriéndose a aquella otilla de bongos, dice en otra carta a Santander el 25
de mayo del mismo año, lo siguiente: “A Lara le he dado orden que entre por Perijá:
si lo ejecuta así lo auxiliaré con un batallón más por la Laguna, y con nuestra gran
otilla. Sin ser de Margarita, también sé hacer curiaras, aunque mejor diría bongos”.
Con esta referencia, se puede deducir, que cuando Bolívar fue entre los días 17 y 18
de mayo a San Carlos del Zulia a inspeccionar aquella otilla de bongos, fue también a
sugerir ideas de cómo debían construirse, para luego de regresar a Cúcuta el 18, decir
el día 19 de mayo: “Ayer he venido del Zulia”.
Luego, el 11 de junio de 1820 le vuelve a escribir a Santander haciéndole referencia
a esa otilla de bongos, al decir: “Un tal Reyes de Girón, que acaba de venir de la
escuadrilla, me la pondera mucho; ha usado de esta bella frase: es una ciudad fugitiva
sobre las ondas”, de cuya referencia se puede inferir que la cantidad de bongos era
considerable.
Ese año de 1820 en medio de esa lucha y relucha por tomar a Maracaibo, le revela
al mismo Santander desde Cúcuta a 24 de julio: “Mañana es san Rondón y cumplo
años yo”.
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Es decir, según esta referencia del propio Libertador que es concluyente e irrebatible,
no nació el 24, sino el 25 de julio. Con razón el general Sucre y tantos personajes de la
época le felicitaban el cumpleaños el 25 y no el 24, detalle desarrollado extensamente
con muchas pruebas por el autor de este trabajo en otro ensayo histórico titulado:
BOLÍVAR ENTRE OTRAS REALIDADES, en donde se exponen, entre otras cosas,
que empezó a usar lentes a los 39 años porque ya sufría de presbicia, pero ningún pintor
ha tenido la audacia de pintarlo con lentes, como si se hizo con Simón Rodríguez; que
no era blanco sino moreno como dejaron dicho los muchos agentes de negocio que
lo conocieron y trataron; que murió del corazón y no de tuberculosis; que fue masón,
pero sólo de 1806 a 1807, cuya breve pasantía le bastó para considerar la masonería
ridícula, pues así se lo maniesta a Perú Delacroix en su Diario de Bucaramanga el 11
de mayo de 1828; incluso, llegó a maldecir a los masones porque así lo dice en otra
carta a Santander desde Potosí a 21 de octubre de 1825.
Y en cuanto a la referencia de san Rondón, es sobre Juan José Rondón, a quien
Bolívar lo creía más valioso que Piar, Nonato Pérez, y Leonardo Infante, y quien fue el
guerrero que apareció a tiempo en plena Batalla de Pantano de Vargas para salvarlo de
una segura derrota, por cuyo motivo Bolívar se refería a él como un santo que convirtió
la derrota en apoteósica victoria. Este patriota muere a los 32 años de septicemia a
causa de un lanzazo que recibió en un pie, muerte que Bolívar sintió mucho, al punto
que dijo en otra carta a Santander, desde San Cristóbal a 20 de abril de 1820: “No
hemos necesitado de Nonato ni de Piar, pero sin Rondón, que vale más que aquellos,
no sé lo que hubiera sido en Vargas”.
El 10 de junio de 1820 Bolívar vuelve a escribirle a Santander desde Cúcuta: “La
escuadra del Zulia puede sufrir inconvenientes si la echamos al agua sin todos los
requisitos necesarios; pero si nuestras tropas amenazan a Maracaibo, cuente Ud. con
el suceso”.
Nos hemos tomado el trabajo de reseñar estas citas textuales para demostrar que
Bolívar fue el principal impulsor de la libertad de la Provincia de Maracaibo. En otra
carta a Santander desde Cúcuta a 23 de junio de 1820, le dice: “Yo espero a Montilla
en Maracaibo o a Lara antes de un mes. Es imposible que uno de los dos no tome a
esta ciudad”.
Luego le reitera a Santander desde Cúcuta a 26 de junio del mismo año: “Estoy
esperando por instantes la toma de Maracaibo. Apueste Ud., por mí, en Bogotá, lo
que quiera, que el 7 de agosto celebramos la libertad de Cundinamarca y la toma de
Maracaibo”.
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Sin embargo, esa victoria se fue posponiendo y retardando porque ningún general
suyo podía tomar a Maracaibo, al punto que luego desde la misma Cúcuta a 1 de julio
del mismo año le vuelve a decir a Santander en forma de reclamo: “Maracaibo no ha
sido tomada”.
Seis días antes en víspera del Tratado de Regularización de la Guerra con Morillo
en Santa Ana, Trujillo, el 27 de noviembre de 1820, le repite a Santander desde Sabana
Larga a 21 de noviembre de 1820: “Íbamos a hacer una expedición por la Laguna,
y un infame canalla se ha dejado quitar los buques por un corsario en el puerto, la
víspera del embarque. Santa Marta y Maracaibo parecen encantadas”.
En vista que Maracaibo no era tomada se desentiende un poco de ese obsesivo
objetivo suyo porque otros asuntos urgentes lo ocupan, y va a Bogotá; pero estando
en ésta ciudad, se entera que Montilla había tomado a Santa Marta, es entonces que
vuelve con más bríos y le escribe con fecha 29 de enero de 1821 instándolo a la toma
de Maracaibo: “No debemos perder un momento sobre Maracaibo, porque es lo único
que realmente nos interesa”.
Pero cuando ya había pactado con Morillo el Tratado de Regularización de la Guerra,
en Santa Ana, Trujillo, el 27 de noviembre de 1820, el pueblo de Maracaibo se declara
independiente de España el 28 de enero de 1821 en plena vigencia de aquel tratado de
seis meses, es entonces que el general español Miguel de La Torre le reclama a Bolívar
que la Declaración de Independencia de Maracaibo era violatoria de aquel Tratado.
Fue entonces que Bolívar tuvo que escribirle dos cartas el mismo día (19 de febrero)
donde le expone a Miguel de la Torre razones que necesariamente debemos extender,
aunque también abreviar lo más posible para no hacer tan extenso este modesto ensayo
histórico: “Si ha sido para nosotros un objeto de deseo la ciudad Maracaibo, ahora lo
es de dolor por el compromiso en que nos ha puesto. Sin duda, debe Ud. hacerme la
justicia de creer que yo no he tenido parte alguna en la presente insurrección de esta
anhelada ciudad. Jamás me habría colocado voluntariamente en un caso que, bajo
todos los respectos, es extremo. ¿Cómo comprometer a un amigo respetable como Ud.,
a tomar medidas en todo contrarias a sus sentimientos, y cómo abandonar a un pueblo,
ya amparado por nuestras armas, y protegido por laley fundamental de Colombia?”
El mismo día 19 de febrero de 1821 le escribe nuevamente al jefe del ejército
expedicionario de costa rme, D. Miguel de La Torre: Exmo. Señor: El acto del
gobernador, guarnición, cabildo y pueblo de Maracaibo para sustraerse de la
dominación española, ha suscitado entre nuestros respectivos gobiernos una cuestión
al parecer difícil y peligrosa; pero no traerá ningún reato si la deciden el derecho
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y la justicia. Empezaré por declarar francamente, que he desaprobado la marcha
del comandante Heras a aquella ciudad y que será juzgado porque ha excedido sus
facultades, no aguardandola resolución de su jefe para acoger, bajo la protección de
las armas de la república, a un territorio que pertenecía a España al suspenderse las
hostilidades. La protestas y razones consignadas en la acta celebrada por Maracaibo
el 28 de enero para fundar su resolución, eximen a este gobierno de todo cargo con
respecto a la espontaneidad del acto, y alejan hasta las sombras de la fe o infracción
del armisticio por mi parte”.
Luego, en la misma larga carta a Miguel de La Torre, le agrega al principio de
cuarto párrafo, lo siguiente: “La acta que tengo el honor de incluir a V.E. en copia, es
un documento incontrastable, el más espontáneo, formal y solemne con que puede un
pueblo expresar su voluntad. El de Maracaibo había proclamado en ella el 28 de enero
su absoluta libertad e independencia del gobierno español”.
En n, las razones que Bolívar le expone a Miguel de La Torre son muchas que se
recomiendan leer en esas cartas, las cuales excluyo de este modesto ensayo histórico
para no cargarlo en demasía. Sin embargo, y a pesar de aquella declaración de
Independencia del pueblo de Maracaibo, una vez que Miguel de La Torre y Morales
son derrotados en Carabobo el 24 de junio de 1821, aquel ejército español huye en
desbandada, una parte hacia los llanos de Apure, pero el grueso a refugiarse en la
fortaleza de Puerto Cabello, de donde luego el tenaz Morales partiría por mar para ir
nuevamente a Maracaibo a someterlo, con el n de iniciar la retoma del país a partir de
la toma de Maracaibo, a donde logra entrar y cometer actos de barbarie como el castigo
a latigazos a que sometió a la heroína y mártir de la Independencia del Zulia, Ana
María Campos, por haber pronosticado en contra de ese cruel jefe español algo que
poco después se cumplió al pie de la letra: “Si no capitula, monda Morales”, de modo
que Morales no sólo mondó, sino que capituló después de ser derrotado por Padilla,
pero sobre todo por Manuel Manrique, patriota yaracuyano quien al ir derrotando las
fuerzas españolas en Los Puertos de Altagracia, Sur del Lago, y desembarcar por el
sector Los Haticos de Maracaibo e ir tomando calle tras calle con grandes gritos de
vivas a la patria y vivas a Bolívar (así está reseñado en su diario) llega a la plaza
de armas (después Baralt) y al apoderarse del arsenal completo del ejército español,
debilitó tanto sus fuerzas en tierra que eso le sirvió en bandeja de oro la victoria lacustre
a Padilla.
Fue tanto el servicio de Manrique a la liberación de Maracaibo, que Bolívar lo
ascendió a General, y quien también fue quien llevó a Morales derrotado y humillado
a la Casa de la Capitulación frente a la plaza Bolívar de Maracaibo a rmar aquella
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célebre capitulación, la cual fue la que terminó con la independencia total del país. Sin
embargo, aún ningún gobierno ha reconocido esto, ni tampoco ha tomado la decisión
de mandarle a colocar la novena estrella a la bandera nacional como un justo Acto de
Inclusión a un estado tan importante para el país como el Zulia. Incluso, lo proponemos
para el 28 de enero del próximo año 2021, que es cuando la Región Zuliana cumple su
edad bicentenaria.
Finalmente, al ser derrotado Morales, y Bolívar se entera que su gran deseo de
libertar a Maracaibo al n se había cumplido, le escribe al general Antonio José de
Sucre desde Trujillo del Perú a 22 de diciembre de 1823: “Santander me dice me
mandará todo, menos dinero, después que la guerra del Norte se ha acabado con la
capitulación de Morales”.
Referencias Bibliográcas
Simón Bolívar. Obras completas. Vol. I.Cartas del “Libertador”
comprendidas en el período de 20 de marzo de 1799 a 8 de mayo de 1824.
Editado por Poolreading S.A. Caracas.