Perspectivas. Revista de historia, geografía, arte y cultura de la UNERMB
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Representación del VPH en mujeres Wayuu
Carolina, ANTÚNEZ* Carmen, PAZ** Nelly, GARCÍA*** Carlos, VALBUENA****
Universidad del Zulia / Facultad Experimental de Ciencias.
carmen.paz@fec.luz.edu.ve
Resumen
El trabajo expone las representaciones de mujeres wayuu acerca del virus de papiloma
humano. Los objetivos son: registrar las nociones, conceptos del VPH de ellas y
describir los recursos terapéuticos utilizados desde su vivencia intercultural. La
etnografía fue el método con observación participante en la a la consulta ginecológica
de la Maternidad Dr. Armando Castillo Plaza (MACP), Maracaibo (Venezuela),
entrevistas a seis (6) mujeres wayuu que asisten como pacientes y conversaciones
informales. La investigación se inscribe dentro del área temática de la antropología de
la medicina, el modelo para el análisis interpretativo se construyó a partir de los aportes
de M. Douglas (1973, 1985), Durkheim (1992), Bourdieu (2000, 2002) y G. Durand
(2005). Se concluye estableciendo un paralelismo con el mito de la vagina dentada
para valorar su uso como recurso para el diseño de políticas de salud transcultural para
la prevención y atención del VPH.
Palabras Clave: Cuerpo, prevención, vagina dentada, VPH.
Representation of HPV in Wayuu women
Abstract
The work exposes the representations of Wayuu women about the human papilloma
virus. The objectives are: to register their notions and concepts of HPV and describe
the therapeutic resources used from their intercultural experience. Ethnography was
the method with participant observation in the gynecological consultation of the Dr.
Armando Castillo Plaza Maternity (MACP), Maracaibo (Venezuela), interviews with
six (6) Wayuu women who attend as patients and informal conversations. The paper
falls within the thematic area of the anthropology of medicine, and the model for the
interpretive analysis was built from the contributions of M. Douglas (1973, 1985),
Durkheim (1992), Bourdieu (2000, 2002) and G. Durand (2005). It is concluded
Perspectivas: Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura
Año 8 N° 16 / Julio - Diciembre 2020/ pp: 88-100.
Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt
ISSN: 2343-6271
* Los autores: Carolina, Antúnez: Lic. en Antropología. Mención: Antropología Social y Cultu-
ral. Dra. **Carmen Laura, Paz Reverol: Departamento de Ciencias Humanas, Unidad de An-
tropología, Laboratorio de Antropología Social y Cultural. Facultad Experimental de Ciencias.
Universidad del Zulia. Dra. ***Nelly García Gavidia: División de Estudios para Graduados de la
Facultad Experimental de Ciencias, Universidad del Zulia. Dr. ****Carlos Adán, Valbuena Chiri-
nos: Departamento de Ciencias Humanas, Unidad de Antropología, Facultad Experimental de
Ciencias y Departamento de Sociología y Antropología. Facultad de Humanidades y Educación.
Universidad del Zulia.
Recibido: Mayo de 2020
Aceptado: Junio de 2020
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Representación del VPH en mujeres Wayuu
by establishing a parallel with the myth of the dentate vagina to assess its use as a
resource for the design of cross-cultural health policies for the prevention and care
of HPV.
Keywords: Body, prevention, dentate vagina, HPV.
Introducción
Una de las infecciones de transmisión sexual cuya presencia es visible en todos
los casos de cáncer cervicouterino es la del virus de papiloma humano (VPH)
1
. En
Venezuela las estadísticas de la población indígena que padece el Virus de Papiloma
Humano no están actualizadas
2
. Sin embargo, existen evidencias considerables de
defunciones de mujeres cuya causa está asociada con la infección por VPH. En muchos
casos el diagnóstico es tardío; esa es la situación de las mujeres wayuu que han sido
nuestras interlocutoras, en todas ellas la enfermedad fue diagnosticada en un estado
avanzado, fue detectada cuando ya se había desarrollado el cáncer cervicouterino.
Aquí se suscribe la preocupación de esta investigación: poder intervenir sobre las
enfermedades de transmisión sexual dado el riesgo que signica para la población
vulnerable, particularmente, las mujeres jóvenes y las indígenas. Nuestro sujeto-objeto
de estudio reere: al uso por parte de un colectivo de mujeres wayuu de la medicina
alopática, sus representaciones sobre el VPH. Hemos observado y escuchado a las
mujeres wayuu, hemos leído el mito de la vagina dentada existente en su cultura para
a manera de conclusión hacer un paralelismo con el mito de la vagina dentada para
valorar su uso como recurso para el diseño de políticas de salud transcultural dirigidas
a la prevención del VPH.
El trabajo está estructurado en tres partes: en la primera, exponemos las nociones,
teorías y método de trabajo; en la segunda, las representaciones de la vagina con VPH
de las mujeres wayuu; en la tercera a manera de conclusión hacemos un paralelismo
del mito de la vagina dentada con las representaciones de la vagina con VPH y
proponemos algunas ideas para el diseño de estrategias de prevención.
De las teorías sobre el cuerpo, las representaciones/mitos y el méto-
do de trabajo
En la investigación que aquí se presenta se cruzan algunos de sus campos temáticos
de la antropología: la antropología de la medicina, antropología de las enfermedades,
antropología del cuerpo, mitología y antropología aplicada.
1 En el desarrollo del artículo se designa esa enfermedad por sus siglas VPH
2 Los datos que se conocen sobre la población indígena venezolana que está enferma de VPH son generales
y los mismos son reportados de manera interna en las instituciones hospitalarias o ambulatorios. Y en ge-
neral en toda la sociedad venezolana existe poca información no solo sobre la incidencia de la enfermedad
y pocas personas conocen sobre los riesgos de la misma.
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En nuestro trabajo abordamos dos realidades: enfermedad y enfermedades de
transmisión sexual, sus representaciones van desde lo individual a lo social; ambas
temáticas están conceptualizadas y representadas en las diferentes sociedades. La sociedad
wayuu no escapa a esa situación; en este caso estamos frente a un sistema sociocultural
que a pesar de vivir una situación bifronte: su cultura, particular y diferente, y los meta-
sistemas sociales de los Estado–nación (Venezuela y Colombia) que les dan signicación.
Para la lectura de la realidad que estamos estudiando, partimos de la
concepción de Durkheim (1992) sobre las representaciones colectivas, la
reforzamos a partir de los aportes de Pierre Bourdieu (2000), para remarcar
la función social de los símbolos que son los instrumentos de la integración
social
3
, así como medios de comunicación e instrumentos de conocimiento,
son los que hacen posible el consensus sobre el sentido y la reproducción
social, “constituyen fundamentalmente a la reproducción del orden social:
la integración lógica es la condición de la integración moral”. (Bourdieu, P.
2000:67).
En las dimensiones cognitiva y práctica de los sistemas socioculturales
se originan las concepciones del cuerpo que van de las representaciones
individuales a las colectivas
4
, las de las enfermedades, las etiologías, la
prevención y las prácticas terapéuticas, las mismas se adquieren en la
socialización, mediante la familiarización. Hay sociedades donde por sus
características de pluriétnicas y multisocietarias coexisten sistemas curativos
y de prevención diversos. Es el caso de la sociedad venezolana, donde
concurren diversos sistemas socioculturales, uno de ellos es el wayuu.
El sistema sociocultural wayuu reconoce y hace una diferenciación entre
aquellas enfermedades que pueden ser curadas por cualquier especialista sea
del sistema wayuu o del sistema biomédico, las enfermedades ayulee y las
enfermedades wanülüü que son enfermedades cuya explicación, prevención
y curación sólo se obtiene al interior del sistema sociocultural. Ahora bien,
esas representaciones aprendidas en el proceso de socialización, están
acompañadas de prácticas y ritos, habitus, dirigidas a la curación y también
a evitar el contagio. Aquí el habitus es una defensa contra el cambio, puesto
que las prácticas y representaciones percibidas “como ancestrales” son un
mecanismo de defensa contra el cambio.
3 Cohesión social en el lenguaje de E. Durkheim
4 La enfermedad pasa de una primera percepción individual, sanos o enfermos no estamos aislados sino
interrelacionados: la familia, la institución encargada del cuidado, el sistema de relaciones de producción
y la sociedad en general. (García Gavidia, 1996: 24).
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Representación del VPH en mujeres Wayuu
La dimensión cognitiva
5
del sistema sociocultural wayuu -inclusive su
mitología- concurre con otros códigos simbólicos –conceptos, normas y valores
– que se producen en el sistema sociocultural hegemónico de la sociedad
criolla con la que está en contacto permanente. Sus mitos han sufrido cambios
que son la marca de sus contactos con otros pueblos no sólo amerindios en un
pasado remoto, con los europeos en los tiempos de la conquista y la colonia,
con las repúblicas de Colombia y Venezuela en tiempos más recientes
6
.
En el orden social y simbólico de la sociedad wayuu, las relaciones que
se establecen entre el proceso de construcción de las nociones de cuerpo, de
persona, las concepciones y prácticas sobre la enfermedad y la curación se
redimensionan en nuevos ámbitos por el contacto con otras culturas, pero al
mismo tiempo, tienen su fundamento en los mitos wayuu. Sus representaciones
colectivas explican las concepciones de cuerpo, los conceptos de enfermedad
y la dimensión de mito. (Paz Reverol, 2007: 70).
En toda sociedad cuando se corre el riesgo del contagio de alguna
enfermedad se ponen en juego prácticas y actividades para evitar la
contaminación. El VPH constituye un riesgo de contaminación para las
mujeres en la actualidad, sean wayuu o no. Ante la contaminación por VPH se
generan comportamientos relacionados con la separación del objeto y sujeto
contaminado, luego está la necesidad y obligación de la puricación del
sujeto como la descontaminación de los objetos que ha manipulado el cuerpo
contaminado por VPH, para evitar el contagio de las personas a su alrededor.
Cuando una persona se contamina por VPH o de cualquiera otra enfermedad
de transmisión sexual, en la sociedad venezolana y particularmente en la wayuu,
es estigmatizada. El estigma fue denido por Goffman (1963/2012) como: “un
atributo profundamente desacreditador; pero lo que en realidad se necesita es
un lenguaje de relaciones, no de atributos. Un atributo que estigmatiza a un
tipo de poseedor puede conrmar la normalidad del otro” y en consecuencia
“no es no honroso ni ignominioso en sí mismo”, hay tres tipos de estigma:
las abominaciones del cuerpo, los defectos del carácter de un individuo y los
estigmas tribales de la raza, la religión o la nación. (Goffman 1963/2012:16).
En el caso del VPH entre las wayuu la estigmatización está presente por: las
5 Conformada por la cosmovisión, las concepciones, la ciencia, los valores, las normas, la mitología,
ideología, etc…
6 En estos cambios han redenido deidades como, por ejemplo: asimilar a Maleiwa como un dios creador,
convertir a los yolujaa en espíritus, introducir en los mitos el caballo, la vaca y el machete, etc.
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laceraciones que deja el VPH, por las atribuciones con diferentes cargas de
tipo moral para el individuo que lo padece y, por la posibilidad de contaminar
a todos los miembros de una familia, que es extensa como es la wayuu. El
estigma se repara, cuando el sujeto intentar corregir todo lo que atañe a la
enfermedad que padece: trata las verrugas de VPH, evita la contaminación de
las personas que lo rodean y aleja la posibilidad de padecer cáncer.
¿Cómo se realizó la investigación? El método fue la etnografía
7
, realizada
de forma minuciosa pues queríamos conocer las representaciones colectivas
de la vagina enferma en las mujeres wayuu y conocer sus representaciones
sobre la enfermedad del VPH. Se trabajó con seis (6) mujeres
8
en edades
comprendidas entre los 19 y 59 años de edad que están en tratamiento para
el VPH y asisten en calidad de pacientes a la consulta ginecológica en
la Maternidad Dr. Armando Castillo Plaza, en Maracaibo
9
. Se realizaron
entrevistas no estructuradas, que se transcribieron, sistematizaron y
codicaron conjuntamente con las notas de campo. A partir de las categorías
de investigación se organizó la información y se aplicó análisis de contenido.
Las principales categorías fueron: estigma, contaminación, peligro, riesgo,
representaciones colectivas, prácticas. A manera de conclusión realizamos el
paralelismo con el mito de la vagina dentada.
Las representaciones asociadas con la vagina enferma, con VPH
Las/os wayuu consideran las enfermedades de origen sexual extranjeras, extrañas
a la cultura, en muchos casos arman que “son alijunas”. Tener una enfermedad
contagiosa prende las alarmas entre las sociedades y si esa enfermedad está vinculada
con la sexualidad, la situación es más compleja y pasa por una doble estigmatización:
el contagio y el juicio moral.
A - No se nombra ni la enfermedad ni la parte del cuerpo enferma. Las mujeres
wayuu que participaron en la investigación nombraban poco al órgano enfermo y
a la enfermedad, solo destacaban la ubicación “abajo”. Para el término vagina
10
usaron expresiones como: “allá abajo”, “en mi parte”, “abajo”, y cuando alguna vez
escuchamos vagina, fue visible la incomodidad para hablar de los órganos sexuales
o de las relaciones sexuales: “el médico cada vez que vengo a consulta tiene que
7 A pesar de otras investigaciones que hemos desarrollado entre los wayuu, es preciso confesar las dicul-
tades de la realización porque en este caso se trataba de una investigación donde se hablaría de sexo y com-
portamientos sexuales y ni en la sociedad venezolana ni en la wayuu se abordan con facilidad estos temas
8 A ellas se les presentó un consentimiento oral informado, donde se les explicó en qué consiste la investi-
gación y que se pretende lograr.
9 Estado Zulia, Venezuela.
10 A medida que la investigación avanzaba algunas de ellas se sintieron menos incomodadas con el término
Vagina”.
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Representación del VPH en mujeres Wayuu
revisarme abajo o sea en mi parte porque él va a ver si tengo verruguitas o si no me
ha avanzado la enfermedad”. (Carmen González, 2014-2015). Una de ellas arma:
“bueno yo estoy enferma y bastante a mí me duele, pero a veces no siempre me duele
abajo, si tengo mucho tiempo sentada duele, pero es que abajo yo estoy enferma”.
11
(Elena Montiel, 2015).
A las verrugas vaginales se le llama: “cositas”, “cadillos”
“bueno yo la verdad no siento nada, sólo me dolió
cuando el médico me hizo los quemados para quitarme
las cositas esas que parecen cadillo, pero eso si duele
bastante eso no se lo deseo a nadie pero no me han
salido más yo me tomo la medicina y me siento muy
bien abajo, claro que tengo que cuidar a mis hijos yo
lavo siempre el baño con cloro y evito que ellos usen
el mismo para que no se les pegue. El doctor siempre
me dice que eso se pega” (Yoleima Palmar,2014-2015).
O también al VPH le denominan: “verrugas”, “verruguitas”, “ojo de
pescado”, “ojitos de pescado”, “peloticas” algunas de ellas consideran que:
“…son unas verrugas que salen, eso se pueden pegar,
por eso yo no presto el baño o la cama no dejo que mis
hijos utilicen el mismo baño, no presto nada de ropa ni
nada y lavo la ropa con cloro para que no se le pegue
a nadie” (Carmen Bermúdez, 2014-2015).
“Lo que he escuchado de la enfermedad es que es
contagiosa cuando hay verrugas y todo lo que sé sobre
la enfermedad lo sé por el médico del CDI de la Sierrita
en Mara y el médico del Castillo Plaza y a veces las
mujeres que vienen hablan y uno las escuchan ellas a
veces saben mucho porque tienen esa enfermedad, pero
estudian o a veces los estudiantes de medicina le dicen
cosas sobre la enfermedad”. (Yoleima Palmar, 2016).
“Bueno es una enfermedad que si no se controla
conlleva a un cáncer en mi caso y en el de mi esposo
también que hay que estarse chequeando en las
consultas y que hay que alimentarse porque uno sino lo
hace avanza”. (Carmen González, 2016).
“ La verdad eso se llama VPH, pero nosotros le
decimos “ojo de pescao” o cadillo son unas verrugas
y no duelen, pero son muy feas y se ven muy mal, yo
tenía de eso cuando era pequeña y el doctor me dijo
que eso era lo mismo que casi todo el mundo tiene
pero a mí me salió abajo eso es lo malo por eso es
11 En todos los sectores de la sociedad venezolana a la vagina se le denomina de múltiples maneras casi
todas despectivas.
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que duelen, cuando yo estaba pequeña me salían en la
mano o en las piernas mi mama me decía que eso era
porque jugaba con arena y el doctor me dijo que no es
así como se contagia uno es por estar con una persona
que lo tenga….Y yo tenía un hombre no duramos
mucho tiempo juntos, él se fue y no lo vi segurito que
fue él ¿porque quien más? Pero no importa que Dios lo
bendiga y lo ilumine para que así no anden por todas
partes pegándole eso a las mujeres”. (María Paz,
2014-2015).
“Y ahora tengo VPH, tenía en mis partes verrugas, lo
que le dicen ojitos de pescados y el doctor me los quitó,
aun vengo yo casi no venía para acá pero vine a tiempo
me dijo el médico”. (Yoleima Palmar, 2016)
Los médicos señalan que “efectivamente son tipos del VPH, en muchos casos son
pasivos no son de los que producen cáncer los tipos que padece la mayoría de las
personas, pero depende de muchos factores para que este se manieste en el exterior, en
la dermis…Existen otros términos para referirse a la enfermedad “verrugas genitales”,
“laceraciones”, “lesiones”, “condiloma” (Porrio Paz, 2015. Entrevista).
B. Los síntomas. Los síntomas de la enfermedad son: dolor, inamación, puede
darse que no haya ningún síntoma. Lo que afecta a las mujeres son las emociones, el
dolor, la desolación, el abandono, la traición luego de contraer la enfermedad. Estos los
comparan con los sentimientos de Wolunka una vez que fue echada por los mellizos,
la caída de sus dientes y el dolor, la rabia y la impotencia en su nueva condición. En
muchas está presente el dolor cuando el médico realiza la exploración ginecológica:
“Si, durante mi embarazo tuve relaciones, pero solo los
primeros meses porque después empecé a sentirme
muy mal, y ya no quería estar ni cerca de mi marido lo
empecé a rechazar y hasta ahora que nos separamos lo
dejé de querer” (Yoleima Palmar, 2016).
“Bueno a veces siento inamación abajo, pero a
no me dio ningún síntoma, me di cuenta que estaba
enferma por las verrugas”. (Ana López, 2016)
“Si bastante yo siento dolor ya no puedo hacer casi
nada me la paso acostada para evitar inamarme”.
(Carmen González, 2016).
“Cuando me sentí en mi parte unas peloticas y ya me
salían para las piernas me fui preocupada para que
los médicos cubanos, y ellos me dijeron que fuera al
médico en el CDI y ellos me hicieron una citología y
me envió para el Castillo Plaza”. (María Paz, 2016).
“No por el VPH, porque no siento nada bueno al
principio si y el médico que me trata me dijo que eso
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Representación del VPH en mujeres Wayuu
solo era psicológico que estaba en mi mente porque
esta enfermedad no tenía síntomas en la fase que
estaba yo”. (Carmen Bermúdez, 2016).
“El VPH me enfermó, aunque no siento nada, a mí no
me da ebre, no me da dolor, ni nada pero si no me
pongo las pilas me da cáncer eso me lo dijo el doctor y
la verdad no quiero que me dé, yo no me quiero morir.
Ese es un virus que está en el cuerpo”. (Ana López,
2016)
C- La wayuu enferma de VPH busca curación al exterior de su cultura. Para la
terapéutica la wayuu enferma recurre al sistema hegemónico biomédico, confía en el
otro para su curación y con ello aspira que el desorden social causante de su enfermedad
sea limpiado y puricado. (Douglas; 1973). Restablece el orden, en su cuerpo a nivel
individual y el orden del grupo a nivel social. Por esto busca a quien le atribuye
higiene = puricación=orden=salud. (Douglas, 1973:47). Puricación y limpieza
son necesarias; el VPH es una enfermedad que no tiene cura rápida, amerita muchos
cuidados y asepsia tanto de la vagina como del hogar, rompe todo el orden simbólico
y cultural, puede ser reconocida como una enfermedad ayulee, pero puede volverse
mortal cuando se convierte en cáncer, tal como señala las siguientes armaciones:
...ahora esto VPH pues a mí me ha dado de todo un
poco, pero eran enfermedades rápidas, de cura rápida.
Una vez me salió unas pelotas de agua en la piel me
llene, esto sí es diferente me enfermo bastante mal.
(Yoleima Palmar, 2016) ...
…y ahora cáncer por VPH bueno estoy yendo al
médico. (Carmen González, 2016).
El diagnóstico de la enfermedad en las parejas es importante para indicarles
tratamiento médico. Hay una conanza en el modelo biomédico, sus instituciones y
sus especialistas, una de ellas señala: “confío mucho en el Castillo Plaza porque mucha
gente sale bien, en verdad curan porque hay especialistas” .Yoleima Palmar (2014-
1015).
A pesar que no nombran la enfermedad reconocen las explicaciones que le dan los
médicos, ya sea el del CDI o el del Hospital Universitario, pero ante el riesgo mejor
es el olvido:
“Bueno no mucho a mí el doctor me explicó, él siempre
me explica, pero a mí se me olvida, sí sé que son
verrugas, lo mismo que ojos de pescado, pero que abajo
me puede salir cáncer sino me cuido”. (Ana, 2016).
También han aprendido que las “laceraciones o cadillos” puede estar “en lo extenso
del cuerpo”, que “el virus tiene distintas formas de manifestarse”. De igual manera,
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reconocen “que no son ellas las únicas que lo tienen”, sino que hay mucha gente que
lo tiene
12
Las mujeres wayuu se apropian del conocimiento que van adquiriendo a partir de
sus padecimientos y generan nuevas prácticas, incluidas las de higiene que ponen en
práctica y les permite disminuir el riesgo y la contaminación
13
para las personas que
están su alrededor; han aprendido que es “un virus” al que pueden o no nombrar y está
asociado a las laceraciones, en forma de verrugas que salen en la piel.
“bueno el médico siempre me dice como tengo que
cuidarme, yo me lavo con jabón azul, el de pasta azul
oscuro es mejor para una herida y me echo Lactacyd
[Sic…] también cuando vengo a consulta me echo ese
porque casi no se consigue” (Elena Montiel, 2014-2015).
C – Causas de la enfermedad. Las mujeres wayuu enfermas reconocen que la causa
puede estar en su vida sexual, a partir de una o varias parejas que han tenido. Este es
uno de los cambios en la sociedad wayuu la movilidad de las mujeres en sus dinámicas
de vida y la poca estabilidad en las parejas
14
En la búsqueda de la explicación de la enfermedad subyace un sentido de
culpabilidad de la mujer, como la responsable de su enfermedad. Una señalaba que
cuando era pequeña pudo contraer la enfermedad y contagiarse, pero al mismo tiempo,
dudaba de esta armación: “me imagino que por tener relaciones con hombres o quizás
donde me senté en un baño o bueno no sé porque cuando pequeña a mí ya me habían
salido esas verrugas esas que llaman ojos de pescado”. (Rubia González, 2016). En
otros discursos señalan que no usan baños de otras personas.
D. El estigma. Hay una diferencia bastante importante entre la mujer que asume
junto con su pareja el tratamiento de la enfermedad y la mujer que se separa de su
pareja a partir del conocimiento de la enfermedad
“Bueno yo lo tengo al igual que mi marido, como lo
tengo no se la verdad no voy a buscar culpables, porque
no sé quién lo tenía primero sé que estamos enfermos y
nos estamos cuidando. Vamos a consulta y cada quien
ve por su enfermedad me costó convencer a mi marido,
pero lo hice que es lo importante”. (Ana, 2016).
12 En la población venezolana existe un alto porcentaje de personas que padecen esta enfermedad y es
muy común que existiendo tantos tipos de VPH pasivos la población cuenta con muy poca información.
13 Está presente la noción de riesgo, éste es una percepción cultural (Douglas, 1973) basada en juicios mo-
rales individuales y no sociales; se tiene una concepción de riesgo en base al valor común que el individuo
le atribuye a una situación dada, la carga simbólica que se le asigna determina la magnitud del riesgo; en
este caso la posibilidad del cáncer.
14 En la sociedad wayuu, actualmente las mujeres se separan y vuelven a recomponer sus vidas con otra
pareja.
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Representación del VPH en mujeres Wayuu
“El médico me dijo, el doctor que yo tenía tiempo con la
enfermedad y por eso había producido cáncer y tengo
mi marido hace tiempo, pero él es mi compañero, pero
él duerme aparte. Nos separamos hace como un año, él
no quiso ir al médico, pero hasta donde se él no se le ve
nada. Ese no se enferma”. (Carmen González, 2016).
Los anteriores discursos evidencian el estigma de las mujeres que padecen VPH,
viven la enfermedad con sufrimiento y miedo de padecer cáncer, esos sentimientos se
agravan cuando está sola. El estigma las conduce a ocultar a sus familias la enfermedad.
Una de ellas que tenía cáncer manifestó a su familia sobre la enfermedad: “Toda mi
familia, antes no, me daba pena, porque mi familia es muy preguntona y brollera, pero
como esto es malo le dije para que se cuiden”. A partir del estigma las mujeres generan
consejos para el resto de los miembros de la familia, “ahora uno que sabe que esto es
malo toca decir”. Al extirpar con los quemados las laceraciones de VPH, se generan
estrategias de cuidado: “mis hermanas me cuidaron cuando yo estaba recién llegada
de los quemados, eso sí duele y molesta, pero no levanté peso, me quedé en cama;
entonces ellas se vinieron a pasar unos días en mi casa”. (Carmen González, 2016)
En otros casos no se sienten preparadas para comunicarlo a la familia y se busca
auxilio en la religión: el pastor le pidió que fuera sincera y lo comunicara a su familia,
pero calla porque “tengo fe que el Señor me sanará antes de que venga a ver.” (María
Paz, 2014-2015).
Los miembros de la familia que son informados: el marido si es una pareja estable
y en ocasiones a los hijos:
...si es al médico pues a él, porque yo no sé mucho, los
médicos son los que saben ellos son los que curan, y
de mi familia solo él que era mi esposo pues el doctor
lo mandó a llamar y habló con él y le explicó sobre
la enfermedad, él entendió más y no es penoso como
los hombres wayuu que no les gusta venir al médico.
Bueno yo soy así, a mí los hospitales no me gustan, pero
vine por las verrugas que se me empezaron a notar y vi
porque si no, no habría venido. (Yoleima Palmar, 2016)
“...no todos, sólo mi esposo y mis hijos, pero mi mamá y
mis hermanos no, porque no quiero decirle a nadie más”.
Algunas obtienen apoyo de sus parejas para asistir a la consulta médica, aun cuando
no haya signos evidentes de la enfermedad:
“Mi esposo vino conmigo, está afuera, además el médico
hablo con él la primera vez. Él está yendo al médico, pero no le
han salido a él todavía, pero a él le toca dentro de dos semanas
creo consulta en el universitario”. (Ana López, 2016).
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El diagnóstico de la enfermedad en las parejas es importante para
indicarles tratamiento médico.
A modo de conclusión: paralelismo con el mito de Wolunka o de la
vagina dentada
En la dimensión cognitiva de la cultura todos los sistemas curativos/preventivos
clasican las enfermedades, se dene lo normal, lo anómalo, lo bizarro, el mal, el bien,
etc. Las cuatro últimas categorías están asociadas con la contaminación, la cual pone
en acción la parte de contención de la cultura. Prevenir signica tanto prepararnos para
determinado n, como también tomar las precauciones para evitar un daño o el riesgo,
pero también, como la disminución de la incidencia de enfermedades, su prevalencia,
se acorta el período de duración y se disminuyen las secuelas; debe necesariamente ir
dirigida, en primer lugar, al individuo y en un segundo nivel al grupo. Es una actividad
que atañe a todos los niveles de atención de salud, debe responder a las necesidades de
las poblaciones de manera rápida y eciente, coadyuvando a una asistencia en salud
más efectiva.
En Venezuela las campañas de prevención, generalmente, se organizan y diseñan
a partir del modelo biomédico, éste es unidireccional y jerárquico; las acciones que
se programan muy pocas veces han partido de un conocimiento previo del colectivo
social a quien se le va a prestar el servicio; tampoco estas programaciones buscan que
la comunidad logre su autonomía con respecto al manejo de su salud. En el caso de
los pueblos amerindios la situación es más preocupante porque se les invisibiliza y
con campañas esporádicas de un día o de un n de semana creen resolver el problema.
De allí la preocupación y la propuesta de la medicina transcultural
15
: la necesidad de
hacer inteligible los elementos de la cultura propia. La transculturación, es un proceso
que incluye siempre reacción de los elementos originales, con posiciones novedosas y
creativas. Y esto último es lo que se espera cuando proponemos hacer un paralelismo
de la vagina enferma con VPH y el mito de Wolunka
16
o de la vagina dentada del
sistema sociocultural wayuu. No es inutilizar el modelo biomédico, sino considerar
la signicación que los wayuu le dan a la enfermedad para buscar la síntesis entre los
dos sistemas curativos. Así, por ejemplo, si hacemos un paralelismo entre las verrugas
del VPH y los dientes de la vagina dentada ambas situaciones limitan la vida sexual
15 En tiempos como los presentes que no solo se está objetivamente frente a la diversidad, sino que se habla
de ella, inclusive, desde los textos constitucionales, ociales y públicos. La transculturación no niega la
permanencia o la reiteración de singularidades e identidades, por el contrario, permite poner en evidencia
muchas situaciones de interdependencia y tensión, y éstas favorecen las particularidades; así mismo puede
propiciar la decantación de elementos, rasgos, o potencialidades insospechadas antes del intercambio.
16 Wolunka
es un personaje de la cosmogonía wayuu asociado al principio femenino (el cual está integrado
por Mma, la “tierra madre/mujer, Pulowi, el agua ja del mar, del lago, de pozos, de caños y representada
por la gran serpiente anaconda, Wale’kerü que teje los lazos entre los wayuu) donde se da la conjunción y
complementariedad entre los sexos y es lo que permite la reproducción.
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Representación del VPH en mujeres Wayuu
y la reproducción de los wayuu. Wolunka representa el peligro y los riesgos de la
vida, la relación entre los sexos no es sin riesgos: la vagina dentada es temible por
la castración, pero también violación
17
; En la cosmogonía wayuu la tumbada de los
dientes a Wolunka, simboliza el comienzo de la vida para los wayuu
18
. Es establecer
puentes transculturales mediante el manejo de símbolos presentes en el grupo y de
otros grupos para así poder tener otras herramientas que pueden tener incidencia en la
recuperación más efectiva y ecaz, pero al mismo promover la prevención.
Este mito narra la ontogénesis y las transformaciones que se dan en la naturaleza:
desde el color de los pájaros, la textura de las rocas, la joven en vieja u en ogresa, los
restos de los mellizos en maíz, las piedras en cerros, de la no vida a la muerte
19
, la
vida sexual entre hombres y mujeres y nalmente las transformaciones sociales: las
mujeres wayuu en reproductoras y continuadoras del sistema sociocultural wayuu
20
.
El mito habla del contacto con el otro diferente: la mujer para los hombres y para
las mujeres, los hombres, al hacer el paralelismo con el caso de la “vagina enferma”,
con VPH, abrimos la posibilidad de su análisis y valorar la posibilidad de utilizarlo
como referente para la prevención de las enfermedades de transmisión. La idea es no
es dejar que los dientes de Wolunka sufran la transición de dientes de defensa a dientes
que corroen – VPH - no sólo a los otros sino a sí mismas.
Referencias Bibliográcas
BOURDIEU, Pierre. (2000). La Distinción. Criterios y bases sociales del gusto,
17 El mito puede resumirse así: Wolunka es una adolescente, hija de Juya, que se bañaba desnuda, unos jó-
venes mellizos, nietos de Maleiwa, la observaban escondidos en los matorrales armados de arcos y echas.
Cuando se arroja al agua cae con las piernas hacia arriba, se le ven los dientes que tiene en la vagina; uno
de los mellizos, Maayui portador de una excelente puntería le arrojó una echa dando en el blanco, cayendo
los dientes esparcidos por aquel lugar. El agua se enrojeció con la sangre de Wolunka y se hizo un arco iris;
Las aves volaron a escoger sus colores, el cardenal se tiño de rojo, el turpial de amarillo y así sucesivamente
muchas aves. (…) Cuando Wolunka recobró el conocimiento se levantó muy acongojada y adolorida y a
duras penas podía caminar. A su paso fue dejando las huellas grabadas en las piedras. El padre la reprende
por haberse dejado ver de esos muchachos y sale a buscarlos para castigarlos por la agresión, los apresa me-
tiéndolos en una piedra y sella la entrada, cuando los jóvenes logran salir todo estaba establecido para que
los wayuu se reprodujera sobre esta tierra. Las mujeres wayuu tenían la vagina dentada y cuando a Wolunka
le tumbaron los dientes, se les cayeron a las demás. Luego Wolunka tuvo marido e hijos y el primero fue
una niña, de ahí en adelante se multiplicaron los wayuu. (Paz Ipuana, Ramón: 1973; Perrin, Michel. 1980).
18 Los wayuu rememoran este mito en el rito de pasaje de la niña a mujer, durante la menarquia, a la
salida del rito y con incorporación a la vida social a las adolescentes hechas mujeres, se danza la Yonna.
Esta danza es un juego de seducción donde las fértiles majayula (señoritas) danzan durante toda la noche,
se contonean al ritmo del tambor, para anunciar que son aptas para el matrimonio y para la procreación.
19 La joven (o la vieja en algunas versiones) de la vagina dentada muere para dar paso a una nueva vida
20 Los wayuu rememoran este mito en el rito de pasaje de la niña a mujer, durante la menarquia, a la
salida del rito y con incorporación a la vida social a las adolescentes hechas mujeres, se danza la Yonna.
Esta danza es un juego de seducción donde las fértiles majayula (señoritas) danzan durante toda la noche,
se contonean al ritmo del tambor, para anunciar que son aptas para el matrimonio y para la procreación.
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Carolina, ANTÚNEZ* Carmen, PAZ* Nelly, GARCÍA *Carlos,VALBUENA*
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PERRIN, Michel. (1980). El camino de los indios muertos. Monte Ávila editores,
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Entrevistas
Ana López, realizada el 25 de mayo de 2014 en el MACP (Maracaibo).
Carmen Bermúdez, realizada el 14 de marzo de 2014 en el MACP (Maracaibo).
Carmen González, realizada el 15 de marzo de 2014 en el MACP (Maracaibo).
Elena Montiel, realizada el 17 de abril de 2015 (Maracaibo)
María Paz, realizada el 24 de mayo de 2014 en el MACP (Maracaibo).
Porrio Paz, realizada el 27 de marzo de 2014 en el MACP (Maracaibo).
Yoleima Palmar, realizada el 30 de abril de 2014 (Maracaibo)