dentro del ámbito académico y político del país, lo que generó tensiones con sectores conservadores de
la universidad venezolana (Requena 2010, 37; Maggiolo 1998, 165).
A pesar de los obstáculos, logró equipar al IVNIC con un reactor nuclear de investigación, uno de
los más avanzados de América Latina en su momento, con el objetivo de impulsar los estudios sobre
radiofármacos y radioterapia para el tratamiento de enfermedades cerebrales (Carvalho 2025, 22;
Maggiolo 1998, 178). Su énfasis en la educación científica también lo llevó a promover programas de
formación en el extranjero para jóvenes investigadores, asegurando la transferencia de conocimientos y
la actualización tecnológica en Venezuela (Requena 2010, 19; Maggiolo 1998, 185).
Repercusión internacional y exilio
La relación de Fernández Morán con el gobierno de Marcos Pérez Jiménez marcó un punto de
inflexión en su carrera. Tras el derrocamiento del régimen en 1958, fue destituido y obligado a abandonar
el país debido a la persecución política de los nuevos gobernantes (Requena 2010, 49; Maggiolo 1998,
200). A pesar de su exilio, su carrera continuó en instituciones de prestigio como el Instituto Karolinska
en Suecia y la Universidad de Harvard, donde consolidó su legado en la neurociencia y la biofísica
(Carvalho 2025, 38; Maggiolo 1998, 210).
Uno de los episodios más notables de su carrera internacional fue su participación en la Convención
de Usos Pacíficos de Energía Nuclear en Ginebra en 1955, donde destacó la importancia de la ciencia
para el desarrollo humano y citó a Simón Bolívar como fuente de inspiración para el progreso científico
en América Latina (Carvalho 2025, 24; Maggiolo 1998, 225). Su trabajo en la NASA y su colaboración
con figuras clave de la exploración espacial, como Wernher von Braun, refuerzan la magnitud de su
impacto en la ciencia global (Carvalho 2025, 32; Maggiolo 1998, 235).
Reconocimiento póstumo y legado científico
El reconocimiento pleno de Humberto Fernández Morán ha ido consolidándose con el tiempo,
resaltando su legado en la ciencia y la educación. A pesar del exilio y los obstáculos políticos que enfrentó
en vida, sus aportes han sido reivindicados en los últimos años, posicionándolo como una de las figuras
científicas más influyentes de Venezuela.